martes, 17 de enero de 2012

FRANÇOIZ BREUT

VINGT À TRENTE MILLE JOURS (2000)

A mi modo de ver las cosas dentro de la música, este fue uno de los discos más elegantes, finos y bellos de cuantos se publicaron en el año que abría el nuevo milenio. Un diamante en bruto, uno de esos álbumes que al escucharse abren un horizonte abrumador para nuestros oídos. Esta mañana lo he recuperado casi por azar, ya que he movido un pequeño mueble sin querer debido a mi torpeza matinal, esa que me hace chocarme con todo hasta que por fin logro abrir los ojos del todo (muy malos los madrugones, ya se sabe) y se ha caído ese cd, precisamente. He visto la portada con el rostro de esta brava mujer nacida en Cherbourg (Francia) y he esbozado una sonrisa que se ha transformado en rápida orden para que me lo pusiera en el reproductor tras mucho tiempo sin hacerlo. Ahí se ve cuando un disco es excelente, cuando en el olvido no ha perdido ni un ápice de lozanía, de calidad, que lo distingas y recuerdes intacto. 'Vingt a trente mille jours' es un álbum evocador, conciliador, que te lleva a donde quieras estar en cuerpo y alma, con sus pragmáticas orquestaciones, sin íntimas historias y su armonía pop.

Apadrinada en su día por su entonces pareja sentimental Dominque Ané (más conocido artísticamente como Dominique A), Françoiz Breut hizo sus primeros pinitos contribuyendo en tres canciones del afamado compositor francés, pertenecientes al álbum 'Si je connais Harry' a principios de los noventa. Poco después fue el mismo el que produjo, escribió e hizo los arreglos de su debut homónimo en larga duración. Allí podían percibirse ya sus dotes para liderar la nueva hornada de la chanson francesa en un trabajo lleno de encanto y espontaneidad, pero su consagración y salto de calidad no llegó hasta este segundo paso, en el que confirmaba su valía personal, de hecho, al cabo de un corto espacio de tiempo, rompió su relación con su mentor y maduró su sonido partiendo de este embrión con los sensacionales 'Une saison volée' y 'À l'aveuglette' (el cual también posteé en su día por aquí).

Diversas colaboraciones con otros músicos de indiscutible nivel como sus paisanos Yann Tiersen, Louise Attaque o los inquietos Calexico, y su reputación subió como la espuma. También su asentamiento temperamental con la publicación exitosa de sus libros, erigiéndose en una gran ilustradora y el hecho de que fijara su residencia en Bruselas (Bélgica), centraron su carrera alejando esa presión mediática a la que se vio sometida por su fuerte irrupción en el panorama musical del país vecino, dando una perspectiva de si misma reposada, discreta e interesante, ofreciendo un sonido acogedor en el global de su discografía.

Centrándonos en la obra de la que quiero hablar, he de decir que estas catorce canciones que la conforman son deliciosas, una autentico tratado indie-pop que navega por el pop de cámara, la chanson (como no) e incluso el rock de talante sobrio, con sus dosis justas de misterio y fragilidad, profundidad y sentimiento. Cantado casi de forma íntegra en su idioma materno, cada pieza supone un viaje imaginario al bienestar, desde la reflexión, la fantasía o la esperanza, según se precie. Llegué a este disco tras ver unos minutos de un directo suyo dentro del marco del BAM (el festival gratuito que se celebra cada año en las calles de Barcelona durante las fiestas de la Merçe) de aquel año. Muy mal me supo enterarme tarde de que había pasado por aquí, ya que lo vi por televisión en un reportaje-resumen del evento y a día de hoy soy consciente de las pocas posibilidades de verla en directo que existen, pues parece que su fama en nuestras fronteras se ha diluido desde aquellos días. En fin, que me vuelvo a desviar del tema, recomiendo con fervor poner los cinco sentidos en canciones tan estimulantes como la inicial "Derrière le grand flitre", con esa melosidad oscurantista que le caracteriza en sus primeros compases y que va creciendo a medida que avanza firme, honesta en un deambular instrumental magnifico que añade elementos a mansalva con la disparidad de su registro vocal, tan tierno como sereno, y con ese final de brillante sección de cuerda que enlaza con la mejor pieza no solo del disco si no de toda su trayectoria "Si tu disais", esa formidable proeza que roza la perfección con violines, violonchelos y violas dibujando un paisaje de carreteras secundarias, ruedas en movimiento y asfalto reluciente sobre cielo soleado, una de las mas hermosas composiciones que he oído nunca, luego "L'affaire d'un jour", monumental, en un onda más similar a lo que hace PJ Harvey, pero con un leve filtro acústico y un ritmo próximo al blues o incluso al slowcore, una maravilla que cierra una trilogía de inicio que es puro lujo, "Portsmouth", siguiendo la estela de la pauta marcada, acariciando las atmósferas para presentarlas endebles, vulnerables, desnudas si cabe, un tema que podría haber creado la atractiva Françoise Hardy hace treinta años de haber contado con las nuevas tecnologías de producción, homenajeando a posteori su coquetería con "L'origin du monde", otro tema a la medida de la gran voz gala del pasado siglo, un tema rítmico, divertido y bailable, "Vingt a trente mille jours", corte que da título al disco que se encamina a terrenos jazzísticos de temple ecléctico, "Silhoutte minusculene", donde se decanta de nuevo por el misticismo acercándose tímidamente a la jörk más orgánica, "Sans souci", revisión del viejo tema de la cantante de jazz californiana Peggy Lee, una excepción en cuanto a modo de manifestarse lengüisticamente, pues aquí comunica en inglés un opaco texto con sonoridad afín al universo Tom Waits, "L'heure bleue", donde flirtea con la indietrónica de Ms John Soda y susurra como los ángeles, la más movida "Il n'y a pas d'hommes dans les coulisses", con esas guitarras cristalinas que se asemejan en su línea a las que utilizan Chris Isaak en la práctica totalidad de sus discos y Nancy Sinatra en sus lanzamientos más recientes, y "Je ne veux pas quitter", la unión de los ingredientes en una ensalada de virtud, con orquestación, tono acústico y dulzura pop.

Un grandísimo álbum para el que Françoise Breut (su verdadero nombre, que como veis varía poco del artístico) contó con la infalible ayuda de los antes mentados Dominique Ané, Yann Tiersen, Gaëtan Chataigner, Sacha Toorop, Pierre Bondu, Philippe Katerine, Jean-Loup Dabadie, Luc Rambaud y los reputados compositores de bandas sonoras Jérôme Minière y Philippe Sarde.

11 comentarios:

  1. Madre mía que pintaza que tiene esto!!! Usted cree que me puede gustar??? Algo me dice que sí... Bajando bajando...

    Un besaaaazo!!!

    PD: qué raro yo con un comentario tan corto....

    ResponderEliminar
  2. Aún recuerdo el día que actuó con Dominique A en la Plaça del Rei para el BAM presentando el estupendo "La memoire neuve" , dicen que esa noche lloró por los problemas de voz pero a mi me pareció angelical.

    ResponderEliminar
  3. Hola ¿Fran? estoy degustando vuestra música en este preciso instante y joder, tio! que buena! de repente me han venido a la cabeza Two Lord Swordsmen, El Columpio Asesino y Ui, luego Shellac, después Manta Ray...pero todo desde un toque personal, mezclando estilos y sin necesidad de voces, cheapeau!
    Me gustaría ponerlo por aquí y escribir unas líneas sobre vosotros si os apetece.
    Ya te pondré esto mismo por mail, no sea que no lo leas...
    Ah! por cierto, lo de que tituléis un tema como 'El último pivot lituano' desde mi condición de acérrimo seguidor baloncestístico me ha llegado al alma (quizás es Sabonis ese jugador encubierto? o Javtokas, al que recuerdo merendado por 'vuestro' Oberto en más de una ocasión, jeje).
    En fin, gracias por los halagos a este humilde blog y por compartir tu proyecto.
    Un abrazo desde la periferia barcelonesa!

    ResponderEliminar
  4. Por supuesto que te gustará Atticus!! las orquestaciones te van a entusiasmar y su voz es preciosa, muy dulce, muy francesa ella, ya sabes que esa nacionalidad para mí es sinónimo de calidad :P
    Te sorprenderá muy gratamente, estoy convencido por completo.
    Besosmil, Doña Escueta, jaja.

    ResponderEliminar
  5. Que envidia (sana) hermano! que rabia me dio descubrirla tan solo una semana después de que actuara aquí. Ojalá pueda quitarme la espina algún día.
    A Dominique A (valga la redundancia que me ha salido frase capicúa sin querer, jaja) lo vi en el Apolo hace relativamente poco y me encantó, una bestia del directo.
    Por cierto...que te falta a ti por ver? que no ha visto el tío Bboyz...coloso!!!

    ResponderEliminar
  6. Pffff un montón de cosas niño!!! Pues no soy yo caprichoso ni nada , así bote pronto: Decemberists , The Shins , Get well soon , Grandaddy , Julian Cope , Doves son por ejemplo algunos a los que nunca he podido ver. Y que estuve apunto de ver , jamás creo que pueda verlos y no se porque narices no fui al final (bueno si lo se , pero ahora no viene al caso)
    The Cramps y los Fuzztones.

    ResponderEliminar
  7. A mí me quedan de por vida las espina clavadas de Ramones, que los pude ver en Zaragoza y me empané de mala manera (todos mis amigos de allí fueron y aún cuentan maravillas de aquello), Pink Floyd, que por ser un crío me pareció un atrevimiento acompañar a mi primo a verles y todavía tengo el recuerdo fresco de su posterior emoción y Tv On The Radio, simplemente porque ese día estuve Scarlett Johansson entre el público y me hubiera acercado a cortejarla como un spanish gentlemen to the night.
    The Cramps y Fuzztones hubiera sido tremendo!
    A los de arriba los veremos, ten fe :D

    ResponderEliminar
  8. Espero escucharlo todo completo en 20 minutos! :D
    Descargando...!

    ResponderEliminar
  9. Uy! muy breve tiempo, no sé yo si necesitarás más :D
    no, en serio, jeje, el disco es largo, pero seguro que en 20 minutos ya tienes una opinión formada.
    Espero crítica constructiva con atención :P
    Un placer tu visita, espero que te haya gustado este humilde espacio.

    ResponderEliminar
  10. ¡Nos han jodido! Todos los enlaces a tomar por saco, y lo que mas fastidia supongo es el curro que hay detrás de todo esto. En fin, si continúas con esto procura escoger un servidor pequeñito que no suponga un peligro para el FBI, porque no sé si Rapidshare o Mediafire tardarán mucho en caer, tal como están las cosas.

    La actuación de los federales me pilló en pleno completado de la discografía de Neil Young, ¡cachislamar!

    ResponderEliminar
  11. Era crónica de una muerte anunciada...miraré a ver que solución empleo, pero de momento lo voy a dejar como está. Cuando escampe el temporal veré que novedad cavilo y ya te diré :P
    De todos modos, mal pinta la cosa, mucho pero de lo que imaginamos todos.

    ResponderEliminar