ARCTIC MONKEYS

sábado, 2 de mayo de 2015
WHATEVER PEOPLE SAY I AM, THAT'S WHAT I'M NOT (2006)

Cuesta creer a veces que seamos tan obcecados como para desconfiar de la calidad de un disco en torno a la popularidad que alcanza en su momento y que años después descubramos ruborizados que nos perdimos algo grande, aunque en realidad creo que no es tan perjudicial, puesto que en perspectiva y sin influencias mediáticas de por medio, es posible que la opinión que nos creamos sea más sincera que cuando la obra en cuestión está inmersa en la desproporcionada promoción de su lanzamiento por razones meramente comerciales. Me pasó con el primer trabajo de este cuarteto británico, el cual desprecié de manera un tanto estúpida pensando que era una exageración que se le pusiera por las nubes vendiéndolo el personal como el álbum de la década, en una etapa en la que cualquier cosa que nos llegaba triunfal desde el Reino Unido o todo grupo que optara por un revival rockero desde los Estados Unidos, era acogido aquí con un fervor inusitado. Vamos, que tras la exitosa irrupción de formaciones como The Strokes, Franz Ferdinand, The Vines (aunque estos tenían sede en Australia), The White Stripes e Interpol, entre otros, parecía que solo había cabida para este tipo de sonido, capitaneado por guitarras enérgicas pero de ejecución desgarbada. Con esos prejuicios, en la audición inicial de este debut me dejé llevar por un instinto distorsionado de concluir que algo que se intenta alabar porque si, no puede ser para tanto. Craso error.

No voy a decir que lo que hicieron estos muchachos de Sheffield (Inglaterra), fuera memorable, pero pasados los años y escuchadas sus trece canciones en la actualidad, se puede decir que crearon un artefacto excepcional que se puede reconocer como una de las óperas primas más impactantes de lo que llevamos de siglo. No me convenció de primeras, cierto, pero ahora me lo llevo al oído y le aprecio un desenfado y una potencia de la que carecen la mayoría de trasnochados que pueblan las listas de lo más granado del indie-rock a nivel mundial. Fue un fenómeno de masas quizá desproporcionado, y de hecho el material que han ido publicando desde entonces, para algunos es tan loable o más que lo mostrado aquí, pero indudablemente había mimbres suficientes para tener cuanto menos una atención mayúscula. Post-punk trotón de ventanas abiertas a la luz, en la onda de lo que también hacían en aquel momento Kaiser Chiefs, The Bravery y Bloc Party, pero con una intensidad mayor, crujiendo las cuerdas en pos de una distorsión chirriante, una sonoridad anárquica pero medida al milímetro, y unos ritmos de batería sencillamente alucinantes, aderezado todo ello con un tono vocal muy particular, que al escupir las letras de su ideario parecía destilar una atroz rabia generacional contra lo establecido.

Esta aventura iniciada por dos vecinos que estrenaban instrumentos que sus familias les habían regalado por Navidad, y que al ver que la cosa funcionaba formaron un combo con compañeros de instituto de uno de ellos cuando tan solo tenían quince años, saboreó las mieles del éxito en un corto intervalo para entrar a grabar este afamado plástico recién cumplidos los veinte. Ni ellos mismos en sus mejores sueños, imaginaban que la cosa iba a cuajar de tal manera, pero una vez metidos en harina supieron coger el toro por los cuernos, dejar atrás su inocente timidez y afrontarlo con naturalidad. Unos pocos directos en su ciudad en los que regalaban grabaciones caseras de sus temas, y el boca a oreja e internet hicieron el resto. En cuatro días se habían convertido sin pretenderlo en la nueva sensación musical para publicaciones tan célebres como New Musical Express, y se les reclutó para formar parte de festivales tan prestigiosos como los de Reading y Leeds, donde se reunió una multitud de periodistas atraídos por su discurso y una legión de seguidores que cantaron a pulmón cada una de sus piezas. Sin embargo fueron cautos y fieles a su identidad, rechazando firmar por una discográfica hasta meditar donde se respetaría completamente su modo de crear.

Domino Records fue la afortunada y no pudieron hacer mejor elección, pues el conocido sello independiente que cuenta en sus filas con gente como Sebadoh, Franz Ferdinand, Tricky, Hot Chip, The Kills y The Pastels, respetó sus condiciones. Lo que después vino, ya se conoce. Una escalada rápida hasta erigirse en el grupo que ostenta el record de más copias vendidas en una sola semana en cuanto a discos debut se refiere (más de trescientas sesenta mil solo en Gran Bretaña) y su nombre en lo más alto a posteriori. Como digo al inicio de estas líneas, yo no comulgué mucho con su universo en un principio, pero desde hace unos años, de vez en cuando escucho de cabo a rabo este repertorio y me sube la adrenalina, comenzando por la garra de la inicial "The view from the afternoon", radiante con su fuerza bruta pero sin perder el gusto por la melodía y en la que al igual que en el resto del disco pulula en el ambiente las sombras de Paul Weller y Ian Dury, no tanto en lo musical como en esencia, porque si algo sorprende en este álbum es lo personal que suena, sin una fuente de inspiración clara ni puntos de partida obvios, "I bet you look on the dancefloor", con unas guitarras de claro sabor grunge y porte noventero aunque luego derivan hacía otros derroteros, un temazo crudo y directo, un cañonazo para seguir la estela de su antecesora pues todos los textos del lote tienen sentido en su orden como un concepto (supuestamente se cuenta un fin de semana juerguista con todas sus consecuencias), "Takes tales of San Francisco", que coge carrerilla con un compás templado para ir progresando sobre la marcha en una maraña ruidosa finiquitada a coro hooliganesco, "Dancing shoes", a la que debe mucho el excelente artista californiano Hanni El-Khatib, "Still take you home", deuda con el lado psychobilly de The Cramps y el surf-rock de Dick Dale, aunque sea de forma un tanto encubierta, "Riot van", su receso, su redención intimista y punta de lanza para la evolución de sus composiciones, un corte con mucho encanto que uno diría que se concebió en plena resaca dominical a juzgar por su desarrollo, "Red light indicates doors are secured", como si Madness y los de Alex Kapranos se dieran el gusto de colaborar, "Mardy bum", un medio tiempo bailable y divertido en el que la voz del amigo Turner destaca sobremanera con ese deje ronco afilado, y "When the sun goes down", quizá la pieza mas efectiva de su discografía, un auténtico trallazo en su traslado al escenario, riffs correosos, punteos saltarines y un estribillo redondo. En definitiva, un trabajo que intuyo que siempre tendrá la virtud de sonar fresco.

Alex Turner (que más tarde creó un proyecto paralelo llamado The Last Shadow Puppets y editó un delicioso disco en solitario como parte de la banda sonora de la magnífica película 'Submarine'), Andy Nicholson (que dejó la banda tras la salida al mercado de este álbum), Jamie Cook y Matt Helders, formaban entonces Arctic Monkeys. Como curiosidades decir que el título del disco surgió del film protagonizado por el gran Albert Finney 'Saturday night and sunday morning', de la que son forofos al igual que de todo el cine británico de los 60's, que la imagen de la portada corresponde a una foto tomada a Chris McClure (amigo de la banda) en un bar de Liverpool, y que Queens Of The Stone Age han sido los principales causantes de la evolución sonora del grupo en sus últimos trabajos, contando incluso con Josh Homme (líder de la formación norteaméricana) como productor.

https://www.youtube.com/playlist?list=PL769CEA2CFBBA7823

THE ORAL POETS

viernes, 24 de abril de 2015
EVERYTHING IS A DRUM (2015)

Una pequeña congestión me estaba demorando de escribir sobre esta delicia de disco, y aunque aún ando un poco convaleciente, no he podido esperar más a hacerlo porque justo en este momento estoy disfrutando de su sonido y si hay una cosa que me gusta hacer es saborear la audición e ir contando mis impresiones al mismo tiempo, sobretodo si estoy gozando del contenido al máximo, como es el caso ahora mismo. De hecho estaba viendo un entretenido Cleveland Cavaliers-Boston Celtics antes de ponerme a ello y por alguna razón andaba tarareando uno de sus cortes, con lo que aprovechando el descanso del partido he puesto en lista de reproducción el álbum despertando mi apetito de compartir mis impresiones sobre esta maravilla con la idea de que al oírlo os encandile tanto como a mi. Estoy convencido de que en los escasos quince minutos que dura el intervalo entre el segundo y el tercer cuarto del encuentro de basket, no me va a dar tiempo de completar una entrada que deseo con toda el alma que haga justicia a la calidad de las diez pistas que forman 'Everything is a drum', el largo de debut de The Oral Poets, de los cuales ya alabé hace unos meses su ópera prima en formato Ep, el espléndido 'Jim Kelly', pero no porque no halle las palabras adecuadas ni porque no me vayan a salir del tirón, si no porque es una colección de canciones que deben comprenderse unidas y adorarlas sin presiones de minutaje, con lo cual, y a pesar de que como digo, las estoy oyendo en este instante de fondo a estas líneas, el post lo haré en dos partes y el desglose de los cortes lo realizaré mañana en el más absoluto aislamiento mental, ya que un tratado tan bello requiere que se pongan los cinco sentidos en él como norma de respeto.

Separaré el sentimiento de aprecio por ser un trabajo hecho al cincuenta por ciento por una persona a la que guardo un gran aprecio personal, del mismo modo que con la mano en el corazón os diré que en la actualidad se da la casualidad de que tengo en un pedestal lo que propone este proyecto con sede en Burgos (Castilla y León), junto a lo que vienen haciendo desde hace unos años La Hey y The Quiet Man, con la coincidencia de que son historias creadas por un trío de artistas a los que tengo el gusto de considerar amigos, pero más allá de que es una realidad que por afinidad siempre querré dar cabida por estos lares a todo lo que compongan independientemente de que me guste o no, la verdad es que lo que han concebido hasta hoy me parece sublime, con lo cual todo lo que voy a decir es desde el punto de vista de un mero seguidor (y admirador) y no de un colega.

Dicho esto, aunque no era necesario, declaro abiertamente mi fervor por un discurso accesible que bebe de diversas influencias pero brilla con identidad propia, sonando atemporal y emocional, sin encasillar, cercano, universal, bucólico, dócil, apacible y porque no decirlo, pacificador. Entrar en su atmósfera evoca una tranquilidad bellísima, con una instrumentación tan minimal como depurada y una producción loable si tenemos en cuenta que está más próxima al lo-fi de lo que suelen estarlo la mayoría de propuesta afínes a su estilo. Folk, pop, rock y slowcore, tintando las paredes y recovecos de un repertorio sanador, que satisface al oyente ávido de material del dúo hispano-irlandés, tras las hermosas sensaciones y el almibarado sabor de boca que nos dejó su primera referencia. No defrauda en absoluto, se puede definir además como un salto de calidad, alcanzando un grado de madurez en su exposición y dejando la impresión de que con continuidad se irán asentando y añadiendo matices a un imaginario que nada tiene que envidiar al contenido de lo que nos traen desde fuera y mucho menos al que se encuentra por aquí. Sin embargo, no hay monotonía en sus tonadas. No se traiciona la base, pero se percibe un barniz que adorna las nuevas canciones (nueve y una que ya apareció en su presentación) con los ajustes idóneos para redondear una labor en constante crecimiento.

Acústicas, cachivaches electrónicos, teclados y dos cálidas voces nos acompañan en un viaje por las verdes laderas de la fotografía que ilumina su portada de melancolía, ensoñación, espiritualidad y encanto. Tal como pasa con sus singles y su anterior trabajo, la cubierta es un exponente imprescindible para introducirse en su interior, de hecho, ya ha empezado el segundo acto de la contienda que estaba viendo y que os nombré al inicio de esta reseña, pero ha sido embobarme en la escucha observando esas montañas nevadas y ese color esperanza que cubre los senderos, y ya no hay marcha atrás, mañana me entero del resultado, tengo que degustar este idílico rato de principio a fin, si no sería un delito y me pesaría la conciencia por haber cortado algo tan placentero. No es ni por asomo la toma de contacto inicial que tengo con esta perla musical, pero como para mi, que no soy nada dado a machacar los discos para no quemarlos, es una aventura excitante como tal, así que ahora que el lote llega a su fin, lo reproduzco de nuevo para expresar mi opinión sobre cada una de las píldoras que forman este nuevo logro de Manu Catalina y Cristina Kelly.

Se abre con la otoñal "Of the future to come", con una intro lluviosa y unas notas que parecen querer trasladarnos a otra época mientras la melodía te acaricia a través de la firme y dotada garganta de la mitad masculina del grupo, que lleva la voz cantante (nunca mejor dicho) en este aspecto durante la mayoría del transcurso, un inicio frágil y que encaja con el gusto de todo aquel que en su discoteca tenga álbumes de Tex La Homa o J.Tillman, y mantiene el nivel con nota en esa línea con caramelos como "A book, a flame and a portrait", como si a los primeros Arcade Fire les quitáramos la piel y hicieran un pop exquisito de tesitura folkie, pero que también se puede asociar a lo que pudimos encontrar en el magnifico e infravalorado debut de los australianos Architecture in Helsinki, una canción rebosante en arreglos, que encoge el corazón, mi favorita "Horse in the year of the serpent", de la que diga lo que diga me quedaré corto porque es ajena a cualquier elogio que le haga honor, uno de mis temas predilectos de lo que llevamos de año, progresiva, eléctrica en su justa medida y con una ambientación tan barroca como elegante y adaptada a los tiempos que corren, una celebración nostálgica de sintetizadores que emulan a héroes del pasado tales como Vangelis (aunque el estilo del griego era distinto, si que me recuerda su esencia), "Bold winter valley", un viejo corte recuperado, que aunque no aparecía en su debut, lo comenté en la entrada que le dediqué al mismo hace muy poco menos de un año, al igual que "Stargazer low glory", "Water creek boy" y "Shorten short life", que me siguen sonando con la misma fuerza y naturalidad de antaño, "The oracles", donde se oye una guitarra eléctrica sutilmente reverberada, con una armonía animada y un trasfondo lleno de luminosidad, "Comets the earth", la cual también había escuchado con anterioridad y que ahora cobra una nueva dimensión con un mayor protagonismo de la percusión y una nitidez acogedora en el rasgado de cuerdas, y "Former wild horse", aclarando la voz para recitar una bonita letra como un crooner vestido de traje y corbata, con tanta clase que cuesta creer que no llevé en esto varias décadas, una pieza intimista con pocos elementos para que ese registro reine con el apoyo de un piano que abraza el alma y se apaga poco a poco hasta la irrupción de un motor que ruge en su huída. Bravo.

https://theoralpoets.bandcamp.com/

GOAT

jueves, 9 de abril de 2015
WORLD MUSIC (2012)

Tal día como hoy hace treinta y dos años, sin que yo fuera consciente ocurría uno de los acontecimientos que iban a marcar mi vida. Aunque yo tenía tan solo tres años, al otro lado del planeta venía al mundo un ángel que con el paso del tiempo se iba a convertir en mi guardián y mi razón existencial, y por eso en su honor recurro hoy en este espacio a un disco que sé de buena tinta que se encuentra entre sus favoritos, siendo uno de los que hacen latir su corazón, del mismo modo que doy por hecho que se aceleró el mío en el momento que ella abrió los ojos en aquel hospital cuyas paredes escucharon sus primeros sollozos. Muchas cosas pasaron hasta que el destino nos unió e infinidad de sensaciones están por llegar en las décadas que nos quedan por disfrutar juntos, pero si ha habido algo que compartamos con fervor es nuestra afinidad musical, ya que por fortuna tenemos gustos calcados y nos hemos nutrido mucho el uno al otro en ese sentido. Por ejemplo, estos nórdicos me los puso ella en bandeja de plata cuando editaron este flamante 'World music', pero han sido cientos los grupos y artistas que he conocido merced a sus siempre acertadas recomendaciones, y es que supongo que cuando alguien te conoce mejor de lo que te conoces tú mismo, sabe a la perfección lo que te puede hacer vibrar dentro de lo que se cuece en tu pasatiempo favorito, y es que el paralelismo que da sentido a eso es que un servidor no puede respirar sin música como tampoco podría hacerlo sin la existencia de esta maravilla de mujer que me tocó en gracia y a la que quiero dedicar esta humilde entrada que le prometí en su momento y aún tenía pendiente por querer guardarla para esta fecha tan especial en la que cumple años.

En fin, que con la mayor ilusión de celebrar tal efeméride recurro al inclasificable álbum debut de este septeto proveniente de Korpilombolo (Suecia), una pequeña localidad de poco más de quinientos habitantes situada en el municipio de Pajala, al sudoeste del condado de Norrbotten, al norte del país escandinavo, casi en la frontera con Finlandia. Un lugar idílico, que intuyo idóneo para crear el peculiar sonido que practican, aunque no está claro que realmente sean de allí, ya que en su página web oficial no escribieron correctamente el nombre de la ciudad, con lo que se rumorea que es una maniobra de despiste más que añadir a su ideal de discreción, ya que sus miembros son personajes muy místicos en el sentido de que apenas conceden margen de acceso a su vida personal, haciendo oídos sordos a cualquier tipo de petición mediática para que se descubra su identidad. Además son concienzudos a la hora de proteger el proyecto como un bien común, ocultando incluso sus nombres y firmando cada una de sus composiciones en conjunto. Estos pequeños detalles hacen que Goat sean una realidad a respetar sin importar que su misión esté algo manida. Da igual que traten de cercar el trecho en la lejanía recurriendo a estilos que viven un revival inagotable en lo que llevamos de década y quizá de siglo, porque en su caso solo se puede hablar de autenticidad y calidad.

Experimentación en mayúsculas, de eso va lo suyo, y en esa definición cabe la psicodelia, la música de raíz turca, el acid, el afrobeat, el hard rock, el free-jazz, el punk rock garage, el kraut, el funk, el blues, el progresivo...un cóctel de géneros contemporáneos que en su unión resulta impresionante. Ataviados con sus máscaras y sus disfraces han rodado por medio planeta, ganándose el asombro y el aplauso del público en festivales del prestigio de Glastonbury, Primavera Sound, All Tomorrow Parties y Coachella, aunque como en toda gran formación que se precie, el camino ha sido duro. A través de su único componente conocido (de hecho puede que sea un simple portavoz) Christian Johansson, se conoce que su actividad se inició hace mucho tiempo, entre treinta y cuarenta años atrás, cuando siendo todavía unos niños desarrollaron un colectivo musical sin ánimo de lucro como parte de una tradición local, y en nuestros días se mantienen tres de sus fundadores en activo que son los que decidieron elevar la propuesta un peldaño más, entrando a grabar material por primera vez fuera de su territorio. Hace menos de un lustro firmaron por Rocket Recordings, una discográfica británica que confiando en su producto les puso enseguida en liza introduciendo sus referencias en el cada vez más extenso escaparate de la música independiente y desde entonces han visto la luz tres obras maestras a cual más poderosa. No obstante y sin desmerecer a sus sucesoras, me quedo con la espontaneidad y magia de esta descomunal ópera prima, bautizada muy acertadamente en mi opinión, puesto que es un alegato a la universalidad de su imaginario, que se nutre de ritmos tribales e intercontinentales con pasmosa eficacia.

Lo más fascinante de todo es que cuando se encierran en el estudio todo se improvisa. Ahí radica la naturalidad y la belleza de Goat. Tenía muchas ganas de escribir sobre este disco y ahora que me he puesto a la faena solo tengo ganas de recomendar su escucha sin alargarme en detalles sobre el mismo, tal vez porque contagian su pretensión de que lo único trascendente debe ser lo que esconde esa colorida portada, con lo que si no habéis sido engatusados por su ingenio, os animo a saltaros los últimos párrafos y dar al play de la widget, y si queréis alargar la intensidad de la espera en busca de mayores expectativas continuar y de propina daros una vuelta por el genial blog del incansable Carlos, 'Discos Pensados', que en una feliz coincidencia, también ha dedicado líneas a estos monstruos a colación de su más reciente trabajo 'Commune'. A gozar de barbaridades sónicas en algún lugar entre Fela Kuti, Jimi Hendrix, Funkadelic, Black Sabbath, Jethro Tull, Discharge, Sun Ra, John Coltrane y Raghunath Seth (fuentes de inspiración reconocidas por el propio grupo) en temas como "Diarabi", enorme apertura entre la tenebrosidad y la sinergia, abriendo brumas de espesor robusto y cuyas guitarras rugen como un león enjaulado, "Goatman", su primera gamberrada, con la que empezó todo, una increíble pieza con voces femeninas que hubiera querido firmar el mismísimo Salif Keita, un ciclón huracanado que parece brotar del desierto infinito, una barbarie con alma tuareg que encajaría también en la obra de Tinariwen si estos fueran un pelín más agresivos, "Goathead", más carnaza de alma africana, con unos riffs aplastantes y una batería fulgurante, aunque luego relaja el ambiente y siga cautivando a su manera, "Disco fever", muy setentera y bailable, con un punto frenético que la hace merecedora del título a canción más accesible del lote, "Golden dawn", locura rasposa y afilada en la que la voz roza la psicosis y la percusión vibra en una oda al tropicalismo, "Let it bleed", mi favorita del repertorio, posiblemente por ser la alegría el compendio o la más contagiosa melódicamente hablando, "Run to your mama", como si Janis Joplin resucitara y fuera la líder de una banda actual de rock añejo, y "Goatlord", acercándose al folclore étnico de sus compatriotas Hedningarna. Catedralício.

https://www.youtube.com/playlist?list=PLhSaAh1WOIVkKdfvVp3TD0BuILS4EwWaS

SAD BREAKFAST

miércoles, 1 de abril de 2015
SAD BREAKFAST (2009)

Muchas anécdotas y vivencias conservo de los ratos pasados tanto en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas como los que pasé en el Benito Juárez y dentro del mastondóntico Boeing 777 que me llevó de la capital de España a Ciudad de México y viceversa, pero las más gratificantes fueron las que vinieron a causa de la espera de tres días que me tocó sufrir en la Terminal 1 madrileña, donde pasé tres horas por jornada matinal porque no había plazas disponibles en las que encajara mi billete sujeto a espacio, un chollo económico que tiene como inconveniente esa peculiaridad, es decir, que estés condicionado a que hayan asientos disponibles. Tan solo pagas las tasas de vuelo, pero entras en una lista junto a un buen grupo de personas que hacen el trayecto en tus mismas condiciones y estás con la inquietud de no salir de dudas sobre si despegarás o no, pero lejos de parecer una rotunda molestia, en el dado caso de que tampoco tengas un compromiso insalvable que cumplir en el lugar de destino, se le puede sacar la parte positiva y esa es con la que me quedo, pues en esa experiencia conocí un grupo de gente encantadora con la que hice buenas migas, como si estuviéramos compartiendo algo que nos eximiera de ser egoístas y nos evocara una solidaridad y una camaradería sinigual.

Allí estábamos unos treinta benditos esperando cumplir la ilusión y conversando amistosamente para saber la historia de cada cual, sufriendo el mal carácter de una de las empleadas de la compañía aérea y la paciencia intermitente de otra, que podía pasar de ser muy comprensiva a extrañamente agria en cuestión de segundos. Mayoría de mexicanos y algún que otro español, entre ellos, una chica que estrenaba una obra de teatro un día concreto y era un manojo de nervios porque se le comía el tiempo, Carlos Izaga, un tío más majo que las pesetas que es conocido por su carrera en solitario y por ser uno de los coristas en gira de Miguel Bosé, una chica que había pasado unas semanas viendo a la familia, un matrimonio mayor que tenía una apariencia muy hippie y era muy conciliador, un intrépido de Guadalajara (Jalisco) que había hecho una ruta con amigos por media Europa, una joven pareja, otra con un crío muy simpático, y un muchacho que bajo el pseudónimo de Javier Campesino, mueve bandas por su país, propulsó la visita de Austin Tv por estos lares, vino a hacer tratos con el sello Elephant, y que fue con el que más trato tuve (y mantengo), merced a nuestra afinidad musical, ya que más o menos tenemos los mismos gustos en ese sentido. Personas que hicieron que los contratiempos fueran un buen recuerdo.

Es gracias a éste último que he tenido acceso a la banda de la que voy a escribir hoy, unos fantásticos Sad Breakfast a los que escuché por vez primera a raíz de que él mismo puso un tema de ellos en la red social azul, comentando que era una de sus formaciones favoritas de siempre. Intrigado los oí y me encantaron. Llevaba varios días viendo que mencionaba mucho a otro grupo, Kill Aniston y tras buscar más información sobre estos supe que su embrión fue este proyecto con sede en México D.F. o al menos de su vocalista, que hizo sus primeros pinitos como guitarrista en el seno de este cuarteto que lleva diecisiete años al pie del cañón con su atractiva visión del indie-rock desde una perspectiva  habitualmente instrumental, razón por la cual se les asocia dentro del post-rock. Tras unos comienzos dubitativos en busca de un estilo en el que sentirse cómodos usando el nombre Pale Pluto, pasaron a asentar las bases de esta historia con una plantilla fija y grabando de forma precaria pero sobrada de ganas, su debut en extended play 'With the sunshine in my eyes' y en un corto período de apenas tres años hasta que vio la luz su siguiente asalto de título homónimo y grabado en vivo sin trucos ni artificios, vieron crecer su fama siendo contratadas para dar algunos conciertos fuera de su ciudad. Nuevas estructuras, ritmos más elaborados y una inédita identidad con la que expresarse sonoramente fueron motivos para que volvieran a encerrarse a grabar lo que sería su ópera prima en formato de larga duración 'Don't try to forget... that's why people takes pictures'. Consiguieron un distribuidor europeo para que moviera su material por el viejo continente (Puresome Records) y firmaron por un sello estatal (Iguana Records) que hizo lo propio en su tierra. Sin tiempo para descansar, aprovechando el tirón de inspiración experimentado en aquel momento, dos Ep's más concebidos como un álbum doble 'The time...' y 'The comeback', de cinco piezas por barba, que dan pie a dos giras de tres meses a lo largo y ancho de la nación. Mucho para el cuerpo, así que se dan un respiro y vuelven a la carga tras un hiato de casi dos años que marca un antes y un después en su carrera, puesto que se finiquita con la idea de no volver a componer canciones con letra, con lo que profundizan en su faceta instrumental en un acierto que les trae como recompensa actuar junto a grandes del género como los texanos Explosions In The Sky, los japoneses Mono o los californianos Tristeza.

'Sad breakfast', fue su última referencia, publicada justo en pleno auge. Producido por Ray Cañedo y masterizado y mezclado en Seattle (Washington) por el teclista de Minus The Bear, Matt Bayless (que ha trabajado tras los mandos para ilustres del grunge y alrededores como Pearl Jam, Isis, Soundgarden, Mastodon y los madrileños Nothink), y Ed Brooks (con un currículo en el que figuran nombres como Carissa's Weird, Caspian, The Decemberists, Death Cab For Cutie y cientos más). Una mayor contundencia con espacio para unas pequeñas pinceladas de garage y unas sutiles pero visibles reminiscencias stoner, adornan un lote de siete pistas a cual más profunda y emocionante. El rugir de batería y guitarras que nos golpea en los algo mas de cuatro minutos que dura la inicial "Atahualpa yuyeti", una maraña de ruido controlado que puede conquistar a cualquiera que hoy en día goce con el gran momento de forma de Toundra, por ejemplo, "Antlia", fulgurante, electrificante, una estupenda vertiginosidad de riffs y acordes esplendorosos, mi favorita del repertorio, con esa atmósfera noventera y ese deje a los Seam más prolíficos en matices técnicos, "Aldeano", otra píldora insalubre de potencia con melodía luminosa, próxima a los Palms de Chino Moreno, o por que no decirlo, también a sus Deftones en la época en la que hallaron horizontes distintos a los que exploraron en sus comienzos, "Camaleón y Andromeda", fascinante en su ejecución, como un soneto musical que crece a pasos agigantados a través de cada nota, "Enloquece, rabino, enloquece", distorsiones metálicas y correosos arreones de brusquedad bien entendida, "Munaf", fenomenal épica con sentido común, abierta de miras y con una cubierta pop deliciosa, y "Rompiendo cosas", portentosa cruzada a medio camino entre The Album Leaf y Russian Circles, aúnando cerebro y corazón, telón y transparencia en dos partes bien diferencias pero perfectamente conjungadas. Una obra maestra en mi humilde opinión.

Los hermanos Christian (que luego pasó a formar parte de Hummersqueal) y Josué A. Guijosa, Christian 'Migra' Covarrubias, Emiliano 'Mijau' Sandoval y Ray Cañedo, fueron los integrantes de Sad Breakfast durante la concepción de esta obra. En la actualidad, la banda vuelve a estar activa con la incorporación de Hugo Martínez (y la salida de Cañedo que solo les echó una mano entonces), completándose así una reunión de la crew original. También han sido parte de la 'familia', Christian 'Migra' Covarrubias y Josué 'Hobbit' Ortíz y Roberto 'Oso' Lira.

http://sadbreakfast.bandcamp.com/

CLUBZ

viernes, 27 de marzo de 2015
TEXTURAS (2014)

Como bien sabéis los que os dais un paseo por aquí de vez en cuando, me encanta dar un golpe de timón y virar la dirección sonora de esta bitácora, por eso traigo para amenizar este nublada mañana primaveral, algo diametralmente opuesto a lo que posteé la última vez que me digné a aparecer por esta casa. Otra más de esas pequeñas perlas con las que me crucé en la bella tierra de mi pareja sentimental, aunque proveniente de una ciudad algo alejada de la zona en la que estuve, es esta delicatessen en formato Ep del dúo de Monterrey (Nuevo León), Clubz. No hace mucho les cité a colación de su presencia como invitados en el concierto de sus paisanos Little Jesus, donde supe por primera vez de su existencia. Me gustó su estética y el aporte que hicieron con motivo de la ocasión, así que los añadí a la lista de búsquedas pendientes que confeccioné en aquellas semanas. Como con todo lo demás que me propuse localizar por la red, curioseé en su Bandcamp y su Soundcloud, dando con esta primera referencia y un par de temas sueltos. Supe también que se trata de un proyecto paralelo del cincuenta por ciento de Husky, cuarteto que apuesta por un ideario afín al hip-hop, con lo que supongo que usan este divertimento para explayarse a gusto con sus otras visiones musicales.

Aquí confluyen el synth-pop ochentero, el R&B, el electropop, la electrónica entusiasta, el surf-pop, la new wave y unas microscópicas gotas de shoegaze, que tan pronto pueden recordar a las canciones de la banda sonora de 'Drive', como a DIIV, El Guincho, Little Dragon, Gary Numan, Phantogram o SBTRKT, experimentando con las texturas (como bien indica el título de su primera referencia discográfica), beats, cajas de ritmo y elementos diversos que pueblan su mensaje. Empáticas letras de desamor, estribillos contagiosos, ritmos pegadizos dentro de una sencillez coherente y directa, un aroma vintage que prevalece a lo largo y ancho de este debut...una fórmula prominente que hace las delicias de cualquier persona abierta de oídos. Hace pasar muy buen rato la escucha de las siete piezas que componen este extended play, aunque se haga corto y deje con ganas de más, pero bueno es consolarse con el rumor de que ya tienen por lo menos once temas nuevos con los que deleitarnos en lo que será su primer larga duración, previsto para el verano a más tardar, tal como insinuaron ellos en una entrevista.

De momento nos quedamos con su creciente popularidad, que les ha permitido actuar en festivales de prestigio en su país de origen, tales como Vive Latino, All My Friends, Ceremonia, Tulum New Year's y Nrmal, amén de ser reclutados para el célebre SXSW de Austin (Texas), en su edición de este mismo año, y confirmada con la consecución del premio nacional Indie-0 Music Awards a 'mejor banda novel' y 'mejor disco pop. Aparte, también han vivido agitados acontecimientos en vivo como los que les proporcionaron las actuaciones de formaciones internacionales consolidadas dentro del movimiento, del nivel de los californianos !!! (Chk Chk Chk), los guipuzcoanos Delorean, los australianos Tame Impala y los chilenos Dënver, entre otros, para los que ejercieron de teloneros de excepción.

Algunos medios de comunicación, dijeron de ellos que sonaban como unos The Cure o unos New Order en las partes de guitarra y a unos My Bloddy Valentine por esas voces sumergidas en efectos noise-pop. Salvando las distancias, claro está, los tiros van un poco por ahí, aunque cantan en español y reconocen como fuente influencia a muchos de los que de alguna manera se salvaron de la quema comercial de la llamada 'movida madrileña' desde el underground intermedio, es decir Golpes Bajos, El Último Sueño, Los Zombies, Ataque de Caspa o Almodóvar & McNamara, del mismo modo que declaran una cierta admiración por el legado de los argentinos Soda Stereo y Los Encargados. No obstante, pienso que lo realmente cautivador de Clubz es que no recuerdan a nada descaradamente, tienen su propio sello y sus pistas convencen sin necesidad de pretensiones ni deudas con lo ajeno. Por eso no me queda más que recomendar la escucha de un repertorio que tal vez no comulgue con el gusto de los puristas pero que sin embargo atrapa cuando uno se deja enredar por su encanto conciliador, sus melodías incansables y sus ruiditos nostálgicos que nos llevan a viajar en el tiempo como si fuéramos Marty McFly al volante de su flamante (vaya rima me ha salido, oigan) DeLorean DMC-12 y reconfortarnos en la espontaneidad desvergonzada de la edad dorada de la cultura pop: los 80's. No puedo negar que la razón principal por la que me he prendado de su imaginario ha sido por la naturalidad desenfadada y tierna de esa maravilla que abre el álbum, titulada 'Golpes bajos' (no sé si en honor a la extinta banda del tristemente desaparecido German Coppini), una delicia en la que todo reluce, conquista y seduce con unos juegos vocales extraordinarios y una serenidad fascinante dentro de su excitante compás, pero a base de escuchar el resto, he caído rendido a la totalidad de sus casi veintitrés minutos de duración, con caramelos tan jugosos como "Intento", inmediata y juguetona, tirando de falsete en contraste con su cercanía a los Future Bible Heroes de Stephin Merritt, una pista muy agradable para continuar la estela de su antecesora, "Celebrando", palmas rítmicas y armoniosas, un texto corto pero conciso, sin duda una de las más inspiradas tonadas del álbum, "Nudos", como si Julian Casablancas convenciera a sus compañeros en The Strokes de que la luz de su camino debe venir a través del estilo que primó en su debut en solitario, "Paracaídas", una bonita instrumental de altos vuelos, que les sitúa en algún lugar entre los Kraftwerk más accesibles y el primer Jean-Michel Jarre, "Hoy no", el corte con el que comenzaron su andadura, compuesto por capas y voces atmosféricas, a base de guitarras con reverbs, chorus, overdrive, sintetizadores y un ritmo de batería al estilo kraut, con una frase que se repite a lo largo de la canción, y que el dúo mexicano describe como un viaje a través de la progresión de notas que se van construyendo entre elementos sonoros, y "Visiones", continuista (la base es muy similar a la que se escucha en la anterior pista) y almibarada, en la línea de los barceloneses Dorian, por citar un ejemplo, que recurre también a la presencia de una única frase para llevar el peso, y que resulta una estupenda despedida que aún suponiendo que no debería ser así a juzgar por su letra, deja un grato poso de optimismo en el ambiente.

Clubz, que recientemente firmaron con el sello La Editorial de Canadá, con sede en nuestro país (creo que en Barcelona, pero no estoy seguro del todo) y que tiene o ha tenido bajo su amparo gente como Astro, La Estrella de David, Mujeres, El Último Vecino, Joe Crepúsculo y Extraperlo, entre otros, lo forman Orlando Fernández y Coco Santos. Pronto van a estar de gira por aquí, y desde luego no pienso perdérmelos en el dado caso que pisen mi ciudad.

https://soundcloud.com/clubz/sets/clubz-texturas-ep

BANCO DEL MUTUO SOCCORSO

viernes, 20 de marzo de 2015
BANCO DEL MUTUO SOCCORSO (1972)

Vuelvo a emprender camino tras el breve paréntesis que hice para alabar las virtudes del segundo artefacto de La Hey, y salto de nuevo hacia atrás para recordar una más de las cosas que disfruté como novedad en mi fructífera estadía intercontinental. Me gustaría mucho aplicarme en la necesaria virtud de la disciplina y hacer cuatro o cinco post consecutivos en corto espacio de tiempo sobre lo que allí escuché, para pasar a otros álbumes que tengo en mente desde que comenzó el año, pero sé que no lo voy a lograr porque tengo menos formalidad que la que tuvo Romario en su etapa como delantero centro del Valencia C.F. pero bueno, basta de decir esto que parezco un disco rayado, las cosas van como van y así están bien, total nadie me encorre, además dejar todo a medias en este titubeante blog, parece ya una marca distintiva. La cosa es que una de las muchas cosas interesantes que hice por aquellos lares, fue ir a ver un ensayo del grupo del tío de mi chica, en un pequeño local anexo a la casa de la madre del mismo, pasando un rato muy entretenido que fue más allá de la mera música. Allí pudimos ver a una formación veterana con el ímpetu y las ganas de comerse el mundo de una banda novel, practicando un rock de tintes sinfónicos y con aroma bluesero, que nos atrajo desde la primera canción, pero al margen de su propuesta, de la que espero poder escribir cuando editen material, cabe destacar la distendido tertulia que mantuvimos con los integrantes al finalizar de tocar.

Surgieron nombres de viejos clásicos, sugerencias de la actualidad, y por supuesto el gusto personal de cada uno. En una de esas, alguien sacó un portátil con más polvo que las botas de John Wayne y ante la desaprobación del resto, el teclista buscó en la red un tema de una longeva formación italiana que en su día formó parte de la hornada de rock progresivo que curiosamente exportó con notable éxito el país translapino a México, quizá porque en aquellos años había un creciente interés por músicas foráneas que tuvieran que ver con la eclosión del género tras la onda expansiva que provocó el movimiento Avándaro, aquel que a principios de los 70's movilizó a las juventudes aztecas en pro de una revolución de estética y libre pensamiento, y del que ya comenté algo en las entradas que dediqué a Toncho Pilatos y Spiders. Al escuchar las primeras notas, ya supe que me iba a gustar y desde luego acerté en la predicción. "R.I.P", se llamaba el tema, y la banda Banco Del Mutuo Soccorso. Reconozco que me costó bastante memorizar el nombre, tanto que lo tuve que preguntar tres veces durante la audición de ese corte que cambiaba de rumbo a su antojo, pasando de la intensidad a la calma con pasmosa facilidad, con una melodía que atrapaba al instante, y el encanto de estar cantada en su idioma materno. Tan solo llegar a Barcelona, una de las primeras cosas que hice al abrir el ordenador, fue buscar material de ellos y texto en los que se hablara de su historia.

Procedentes de Roma (Italia), estuvieron en activo la friolera de cuarenta y cinco años, aunque dejaron de editar hace dieciocho, manteniéndose a base de conciertos, pero la trágica muerte en accidente de tráfico de su carismático vocalista, Francesco Di Giacomo, puso fin a una carrera prolífica que consta de catorce álbumes de estudio y tres directos, que avalan un reconocimiento mayúsculo en esa bella nación bañada por las aguas del Mediterráneo. Abanderados de un estilo que involucró a otros grandes como La Premiata Forneria Marconi, Nova, Il Balletto Di Bronzo, Osanna, I Cervello, La Locanda Delle Fate y Le Orme, Il Rovescio Della Medaglia y a Franco Battiato (aunque este último haya sido asociado a otras sonoridades a colación de sus altas cotas de popularidad). Corría el último curso de la década de los 60's y bandas británicas como The Moody Blues, Jethro Tull, Gentle Giant, Pink Floyd y Emerson, Lake & Palmer, ya habían exportado su nombre por todo el continente europeo, con lo que el entonces joven sexteto, ya tuvo claro hacía donde quería virar su discurso. Su imaginario se nutría de todos esos referentes, pero añadía el inédito exponente de la mezcla, cubriendo de ricos matices alejados de las reglas estilísticas de aquella nueva vertiente relacionado con el rock de toda la vida. Música clásica, jazz y experimentaciones con corrientes de todo tipo, era lo que reinaba en los trabajos de estos romanos, con especial inspiración en sus tres primeros lanzamientos, el homónimo que nos ocupa, 'Darwin!' y "Io sono libero otan", autenticas obras maestras dentro de su discografía. Esa parte de su legado es la más respetable, porque luego, en la siguiente década, partiendo de la mismo pasaron a cubrirlo de un pop más accesible que poco tenía que ver con su idea inicial, aunque no por ello dejo de ser un giro respetable en su trayectoria.

Se editaron algunos de sus plásticos en nuevas versiones con la peculiaridad de que sus letras eran interpretadas en inglés en busca de rastrear mercados en el extranjero, hasta trataron de ampliar horizontes comerciales haciendo un ajuste con el nombre de la banda para su asalto global (se hicieron llamar simplemente Banco, así a secas, durante un tiempo), pero la respuesta exterior no fue la esperada, por eso quizá llegó su cambio de dirección, pero bueno, la cosa es que para la historia queda esa asombrosa trilogía que injustamente no se puede más que considerar de culto dentro del underground musical, puesto que nunca tuvo la fama que pedía a gritos en vistas de su calidad. 'Banco del mutuo soccorso', su impecable debut, es el que más he machacado a conciencia desde que me hice con este trío de joyas, y es que su repertorio es maravilloso. Tan solo seis canciones, pero de largo recorrido, que oscilan entre el minuto y pico y los dieciocho minutos sobrepasados, que hacen las delicias de cualquier oyente ávido de esa innovación que solo podemos encontrar en el pasado. Comenzando con "In volo", un simulo de intro instrumental y coral, que recuerda a las composiciones de su ilustre paisano Ennio Morricone, y que podría encajar en un spaguetti western de la época,  y siguiendo con el emblema del lote, la soberbia "Requiescant in pace", abrumadora proeza apoyada en la poderosa voz de Di Giacomo, que cambia de registro a lo grande en las dos partes en las que se divide esta magna pista, una genialidad que no tiene parangón en su compendio, uniendo con maestría flauta de travesera, piano, sintetizadores, teclados, órgano, guitarras, batería y bajo, y que puede traer a la memoria a los King Crimson de la primera etapa, "Passaggio", una efímera dulzura amenizada por un etéreo canto y un clavicordio, "Metamorfosi", otra brillante muestra de su dotado quehacer, con una atmósfera que podría tener connotaciones con nuestros olvidados Los Módulos, con ausencia de voz hasta la parte final, un tour de force de teclas que coquetea con las bandas sonoras del cine mudo de Charles Chaplin durante sus primeros minutos, pero que luego deriva en un ciclón de energía hard-rockera que emula a los mejores Deep Purple, y donde por momentos su cantante muta en una suerte de Demis Roussos en la era Aphrodite's Child, "Il giardino del mago", dividida en cuatro prolíficos actos como si de una ópera se tratara ("Passo dopo passo", "Paseo chi chi e geme", "Coi capelli sciolti al vento" y "Compenetrazione"), primando la oscuridad y el melodrama, amén de su recurrente virtud de emitir entre líneas una fuerte carga de reivindicación política, y "Traccia", veloz escapada con la épica de unas polifonías ejecutadas como si provinieran de un ritmo marcado por la marcha triunfal de la música.

Los hermanos Vittorio y Gianni Nocenzi, Francesco Di Giacomo, Pier Luigi Calderoni, Renato D'Angelo y Marcelo Todaro, formaban entonces la banda. Como dato curioso decir que en 1976 crearon la banda sonora de la película 'Il garofano rosso', en la que intervenía un jovencísimo Miguel Bosé (compartiendo escenas con su hermana Lucía.

https://www.youtube.com/watch?v=vIVbWFURccU

LA HEY

martes, 10 de marzo de 2015

VOJVODINA (2015)

Hago un obligado alto en el camino respecto a mis planes iniciales de exponer varios de los discos que he disfrutado por territorio azteca, porque por fin tengo en mi poder la versión definitiva de 'Vojvodina', la nueva obra maestra de ese genio manchego que se esconde tras el nombre de La Hey, y ni os imagináis las ganas que tenia de que llegara este momento de sentarme a dedicarle unas líneas, acumuladas desde que pude disfrutar del primer esbozo (sin pulir) hace unos meses. Sin rubor alguno, anuncio que soy totalmente parcial en lo que se refiere a su música, porque toca todas las teclas de mi gusto y bebe de la mayoría de referencias que me hacen vibrar, aparte de que le considero amigo y eso produce en teoría un hándicap a la hora de que mi opinión se dé desde un punto de vista objetivo, pero lo cierto es que nada más lejos de la realidad si lo analizamos bien, porque si yo no fuera totalmente franco y cerebral en el rato de plasmar aquí lo que pienso sobre sus canciones, sería un colega lamentable, sucio e insincero, como diría el gran Pocholo. El segundo larga duración de este artista es excelente por muchas razones que explicaré a continuación y huelga decir que brilla sin necesidad de buenas palabras por mi parte, pero es un honor para mí poder publicarlo.

Hace poco más de un año destripé por aquí los entresijos de ese glorioso debut llamado 'Vamtcaänp', que me sedujo desde la primera escucha, y las dos continuaciones en forma de E.P. y rarezas instrumentales que había colgado en su Bandcamp (porque desgraciadamente, su trabajo está amparado en la autoedición) ya anunciaban una pequeña vuelta de tuerca a su sonido que le sentaba de maravilla a un discurso que ya sonaba excitante de por sí. En 'Sí pasaba Paul', nos obsequiaba con un tratado excelso que no le hace ascos a ningún género, pero que por una cuestión lógica podría decirse que tiene más relación con el post-rock liberal de vistas marítimas de unos Do Make Say Think, y 'Brillo chatarra', visto en perspectiva, parece el eslabón perdido entre sus dos discos grandes, una joyita breve pero concisa que abría el apetito para lo que estaba por llegar. Se puede confirmar que con esta colección de canciones da un salto de gigante, madurando su mensaje y alzando la voz, uno de sus mayores baluartes en mi opinión y que, en esta ocasión, tiene un protagonismo desvergonzado que a mi juicio veo como un acierto total. Como muy acertadamente decidió hacer mi querido James Mercer en el segundo álbum de The Shins, 'Chutes too narrow', grita, exclama, rasga y endulza según marca el ritmo o pide la melodía, se quita el corsé de la tímidez y saca el máximo rendimiento a unas cuerdas vocales que destilan magia y sensibilidad, sin sonar tan dóciles como mandan los cánones del pop, ni tan sobrias como dictan los códigos internos del rock. Aparte, cada pieza es una aventura auditiva, plagada de matices, y un compendio de estilos que tienen la mirada puesta en la nostalgia noventera.

Y comentados los tecnicismos que, a decir verdad, me podrían dar para mucho más porque hay infinidad de virtudes en ese aspecto en cada rincón de su minutaje, me voy a quitar la carcasa de flipadete y voy a echarme unas líneas pomposas pa'l cuerpo, porque me encanta lo que hace este hombre y no puedo esconder mi devoción en palabras sin pasión.

Preguntaba con asiduidad el difunto Andrés Montes a su inseparable compañero, Antoni Daimiel, en sus memorables retransmisiones baloncestísticas (que pareja tan distinta y compatible a la vez, como se echa de menos) que por qué todos los jugones sonreían igual, ya que, a su juicio, cuando un jugador estaba seguro de su calidad, no podía disimular en sus labios ser sabedor de ello, pero el comentarista ciudadrealeño nunca le respondía, como mucho se limitaba a soltar una leve carcajada. Estuve pensando mucho tiempo en eso a partir de la muerte del inolvidable locutor de las pajaritas llamativas, y cada vez que veía un partido analizaba los gestos de los ases de la canasta en ese sentido, tratando de hallar respuesta. Pues bien, una vez creí haber llegado a una conclusión, cuando el playmaker de mi equipo anotó un monumental tiro final que nos dio un título en la liga que jugamos y se quedó quieto esperando la llegada del resto para celebrar como posesos aquel épico triunfo. Se quedó bajo el aro, con el tiempo transcurrido, con una amplia dentadura asomando y la sensación de que le relucían los dientes y la saliva le mojaba las orejas, y yo creí haber visto la luz, pero la manera en la que por fin supe el motivo de la 'sonrisa común de los jugones' (podría ser un buen título para una novela biográfica del gran Montes, que bien la merece), fue al ver esa foto en miniatura de nuestro protagonista del post de hoy. La calma, la libertad de acción y el disfrute, la tranquilidad que produce hacer algo que te gusta, gozarlo con los cinco sentidos y verlo acabado, pero sobre todo, tener plena conciencia de que aquí no tiene cabida la egolatría, ni la altanería, simplemente participa en la faena esa deliciosa bendición que es la diversión.

Diego Rodríguez, nombre del jabato que compuso e interpretó esta sutil golosina nacida del vientre de la honestidad, nos invita a acompañarle en este viaje personal pero no introvertido, repleto de lugares comunes para una generación (la que se libró de ver a mujeres con hombreras en las discoteques, por no haber llegado a la adolescencia) que encontrará en sus textos mil motivos para sentirse identificado. Este portento de Toledo (Castilla La Mancha) comienza el abordaje con la anecdótica introducción "Tragapúas", en la que se escucha un intento de sacar la púa del interior de la guitarra, haciendo gala de su rebuscado humor y poniéndonos en espera durante unos segundos hasta prender la mecha con la seductora "Pulse", con esos melancólicos vientos al mas puro estilo The Long Winters, y esas autopolifonías arrastradas que emulan a los Nueva Vulcano más intimistas, un corte rebosante de capas, que requiere un estudio aparte para llegar a la conclusión de que en cuanto a desarrollo, es el más inspirado del repertorio, y es que todo crece en su transcurso, tanto esos magnos acordes de guitarra como ese bajo intrépido y ese ritmo de batería afín al jazz, como su cambio de ritmo tropical y esas teclas optimistas, ideales para abrazar esa letra agridulce que cuenta una historia de desamor con la más cabal de las corduras; "Lampreas", aroma a emocore embrionario, en algún lugar entre los Fugazi menos descarnados y los Codeine menos apegados al slowcore, con la base de "Danko Manuel" de Drive-By Truckers cogida a préstamo y la presencia de un xilófono que le acerca también al imaginario de The Dodos; "Plausible esfuerzo", donde su voz se enreda en una bruma de distorsión oscura pero no asfixiante, dando paso a la absoluta joya de la corona, "Vojvodina", la que probablemente sea la composición más efectiva y lograda de todas cuantas ha concebido, aunque sea atrevido afirmar esto teniendo en cuenta su facilidad para crear perlas infinitas, una canción pegadiza, enorme, redonda, que debo confesar como mi favorita del año pasado (tuve acceso a ella hace varios meses) y que además cuenta con un excelente vídeo que enlazaré al final del post; "Se nos muere el paquidermo", donde se transforma en un tahúr que anunciacon  el rasgar de las cuerdas y lo macabro de una trompeta triste, otro giro estilístico que encajaría en el ideario de Bark Psychosis o Slint; "Toledo en la postal", la sarcástica canción política de La Hey, ruda, próxima al punk-rock o incluso al grunge más sucio, aunque a mí personalmente me trae a la memoria a los primeros Sebadoh, un despiporre en el que se citan viejas y nuevas glorias de todos los ámbitos, a cuál más recurrente; "Y no me rompas más estatuas", hecha a pachas con Javier Sánchez, que además colabora tocando el bajo, una pista en la que planea la sombra de Bigott, aunque sea inconscientemente, usando la base de "Green Belly" de Ty Segall, una reflexión interior de las que nos hemos hecho todos alguna vez; "Qué y por qué", donde de nuevo se pone a los mandos del xilófono, para dar otro enfoque a su sonido, una exquisitez pop con dos partes meridianamente diferenciadas, elevando el nivel en la clausura, que es una preciosidad, y "La rótula de Clara", riquísima despedida, coqueteando con The Beatles por su coralidad y su ternura acústica, y cuya letra intuyo que esconde una gran anécdota biográfica, aunque sea por una escena de protagonista ajeno.

Obra maestra para un servidor, 'Vojvodina' debe su título a una provincia autónoma del norte de  Serbia, cuya capital es Novi Sad y que en la década dorada del baloncesto europeo, tuvo un reputado equipo que fue fijo en competiciones europeas en tiempos de la antigua Yugoslavia. Un motivo más para que este disco llamara mi atención. La elaboración de la portada corrió a cargo de Scout Finch desde su México natal, partiendo de una fotografía cedida por Saioa Rolán.
http://soylahey.bandcamp.com/album/vojvodina


SHAMAN Y LOS HOMBRES EN LLAMAS

martes, 3 de marzo de 2015
SHAMAN Y LOS HOMBRES EN LLAMAS (2011)

Detesto profundamente pasar por el mal trago de una despedida, sin importar si se basa en un 'hasta nunca', un 'hasta pronto' o un 'adios'. Es algo que me supera, me cambia el humor y me deprime irremediablemente. La última ha sido sin duda de las más duras que me ha tocado vivir, aunque poco a poco voy recuperándome en esos aspectos y me reconforta la circunstancia de que tengo claro que entra en el segundo grupo de las citadas categorías. Tras pasar unas semanas inolvidables en la que ya considero mi segunda patria, solo me queda el consuelo del recuerdo que tengo de todo lo disfrutado durante mi estancia allí, y de todas las cosas que me quedan por ver y gozar en mi siguiente visita, con el incentivo de que muy posiblemente sea definitiva. Continuar con la comunicación diaria con el bien más preciado que dejo en aquella bella tierra, también es sanador en mi estado actual, y a todo eso me agarro como quien se apega a algo con la convicción de que el futuro es esperanzador, cuestión que permite una regeneración de las emociones de forma instántanea a pesar de que el jet-lag y la resignación hayan hecho mella hasta hoy, viendo por momentos el vaso medio vacío. Conclusión? cualquier día puede salir el sol y si dejamos que nos invada la negatividad, no podremos salir de la desidia, así que ahora mismo escribo con una amplia sonrisa dibujada en mis labios, y con la sana intención de compartir uno de los más gratos hallazgos musicales que me he  traído de mi pequeña etapa en el continente americano.

Varios son los grupos que he escuchado por primera vez gracias a este viaje, la mayoría de aquella zona, y tengo la intención de ir posteándolos aquí durante el transcurso de las semanas venideras. No obstante, algunos ya los he nombrado en días pasados a raíz de su participación en algunos de los conciertos que tuve la suerte de presenciar en la capital mexicana, pero me quedan unos cuantos inéditos en la lista y además me apetece también profundizar un poco más en los que he asomado tímidamente este mes. El país azteca, destaca por su profunda pasión por sonidos diversos, sin importar estilo ni procedencia, con lo que gracias a la gente que he conocido por allí, he podido tener acceso a cosas que desconocía por completo, pero también me he topado con propuestas excitantes por mi propia cuenta o por mero azar, tal como me pasó con este combo afincado en La Plata pero natural de Comodoro Rivadavia (Argentina), al que escuché por primera vez formando parte de la banda sonora de la curiosa película 'La araña vampiro', donde aportaban un par de canciones si no recuerdo mal, del mismo modo que lo hacía Prietto Viaja Al Cosmos Con Mariano, de quien tengo pendiente también una entrada por estos lares.

Su sonido me cautivó en la secuencia final del filme. Ideal para una historia que narra la aventura de un muchacho por salvar su vida tras la atroz picadura de un arácnido de considerable tamaño, las notas del que precisamente es el tema de apertura de su tercer trabajo de larga duración, suenan coherentes en referencia a las imágenes. Esperé al final de los créditos para cerciorarme de quien era el autor de ese corte, y anoté el nombre para buscar material completo. Poco después accedí a su bandcamp y allí deguste el álbum de principio a fin. Un deleite que a ratos me trajo a la memoria a gente tan dispar como Beirut, A Silver Mt. Zion, DeVotchKa,Standstill y Crippled Black Phoenix, aunque cantado íntegramente en su lengua materna. Un folk silvestre con orquestaciones y sección de viento, letras oníricas, extravagante a su manera y francamente peculiar, creando una atmósfera estimulante entorno al oyente. De hecho no me sorprendió que a la hora de citar sus influencias, en la red se comente que no se reducen a ídolos musicales, sino también a artistas de otros medios, como muestra el hecho de que apliquen a su imaginario los conceptos cinematográficos de Stanley Kubrick y David Lynch o la literatura de Edgar Allan Poe, Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.

Concebidos en un principio como vehículo compositivo de Shaman Herrera (al que podemos encontrar en otros proyectos como Shaman & Su Guitarra Embrujada y Shaman & Los Pilares De La Creación), se fundaron como banda hace justo diez años, y desde entonces han publicado dos Ep's y tres Lp's de sonido accesible pero arriesgado con The Beatles, Nick Drake, Kevin Ayers, Pink Floyd, y sus compatriotas Luis Alberto 'El Flaco' Spinetta, Charly García y Bicho Bolita como fuentes de inspiración, pero sonando muy personales a fin de cuentas. Esta obra homónima, significó su consagración, su cumbre, tras lo bueno que auguraban 'Menarca', 'Diadema', 'Respiran humo' (compuesto de rarezas y versiones acústicas de su debut) y 'En el mundo de fuego', y contiene canciones tan excelsas como "La niebla", de la que os comento al inicio que formó parte del segundo largometraje del emergente director Gabriel Medina, una pieza excelente que junta todos los elementos que distinguen la sonoridad de estos muchachos del resto, con unos tira y afloja instrumentales enormes, una tonalidad vocal entre lo gutural y lo solemne y un final abrupto que desconcierta un poco, como si de un hachazo a la euforia se tratara, pues duele en cierto modo que una maravilla como esta sea tan breve y acabe de sopetón, además teniendo en cuenta que su letra es de una calidad digna de mención, "El primer color", cambio de dirección, para aposentarse en la belleza de lo acústico con ambientación melancólica, muy afín a la calma recurrente de Radiohead, otra oda a la tristeza en la que se van sumando añadidos sonoros de lujo, "Casi llorando", en la que se convierten en una implacable maquinaria que une el post-rock con el sabor añejo del rock progresivo setentero, como si Godspeed You! Black Emperor y Goat se fueran de copas y acabaran en el estudio para grabar algo juntos, "Nos vemos volando", que si alguna vez fuera escuchada por el intrépido Zach Condon en un festival, estoy seguro que le conquistaría hasta el punto de querer subirse al escenario a abrazarlos y cantarla con ellos, una pista con un toque mediterráneo y mestizo que ofrece el contrapunto optimista necesario para el minutaje global de esta colección de sabrosos caramelos, "Vestido plateado", donde se nota la mano de Daniel Melero, productor a medias del disco y que cuenta con una buena reputación como solista en el país sudamericano, pues es un tema hecho a piano y voz, desnudo y rico en sentimiento, tal y como se puede considerar el ideario del veterano genio bonaerense, que en su día formó parte de Los Encargados, pioneros de la electrónica en Argentina, "El árbol", reposada y frágil textura donde el bajo lleva la batuta con una línea constante y un flautín o similar que recuerda al que utilizaban los afiladores antaño, "Sur de ayer", otro melodrama de tintes medievales o picarescos, estrambótico, lunático, muy acorde a lo que hacía Phosphorescent antes de alcanzar cierta fama, y "Perdemos la piel", despedida y cierre de altura, dejando el pulso firme y convenciendo con su ritmo y sus crescendos a ras de épica comedida. Brillante.

Shaman Herrera, Tulio Simeoni y Tomás Vilche, con la compañía de Eduardo Morote, Nicolás Digirado, Esteban Cárdenas, Alejandro Bertora, Cristian Puschell, Gualberto de Orta y Eduardo Carreras, fueron los autores de todo esto.

https://shamanyloshombresenllamas.bandcamp.com/releases

LITTLE JESUS + ALEX FERREIRA - LUNARIO DEL AUDITORIO NACIONAL (MEXICO D.F.) 13 - 02 - 15

martes, 17 de febrero de 2015
NORTE (2013)

Siento que he incumplido una de mis normas básicas del blog al haber tardado en sacar un rato para sentarme a escribir sobre este directo, pero la verdad es que me es difícil seguir la costumbre de comentar mis impresiones sobre un concierto estando en un país lleno de reclamos y tantas cosas que hacer, como para estar unas horas delante del ordenador, tal y como os dije que me había pasado con los dos anteriores posts, pero la cosa es que he llegado a la conclusión de que cuando un show en vivo es tan arrollador como los tres seguidos que he tenido la suerte de presenciar aquí, poco importa la frescura que otorga contarlo de un día para otro, porque lo vivido permanece tan intacto en la retina, que ponerse a la faena unos días después es incluso revitalizador para darse cuenta de lo que se gozó en el momento. Si existe una banda en la actualidad a la que no le veo techo de todas cuantas su discurso es interpretado en nuestro idioma, esa es Little Jesus. Adoro a estos cinco tipos, su música es curativa, capaz de envolverme el alma y llevarla a otro nivel de moral distinto al que me pueden proporcionar el resto de cosas que me gustan en esta vida, con lo que nada de lo que pueda decir en estas líneas puede ser imparcial, pero ojo! todo lo que os cuente de lo que nos regalaron la pasada noche del Viernes, es verídico y os seguro que nada exagerado en el halago. Su calidad sobre un escenario, su carisma y su constante crecimiento hacen de ellos, un grupo único, que no da la sensación de ser relativamente novel, y lo demostraron en el acogedor Lunario del Auditorio Nacional, el mismo idílico marco donde vi a mis nuevos ídolos, Big Big Love, unas semanas antes.

Un par de semanas antes, los miembros de la formación chilanga, estuvieron en la bella plaza del Monumento a la Revolución, vendiendo entradas, cd's, jugando a fútbol y haciendo skate (esto último no lo puedo asegurar porque no lo vi, pero algo de ello oí) con sus seguidores, como parte de la promoción de su inminente presentación en la céntrica sala de la capital azteca. Tuve la oportunidad de charlar un poco con ellos y su manager Lalo Rojas, y me parecieron gente legal, afable y que sobretodo saben a donde se dirigen y que quieren sacar de provecho de esta experiencia. Han creado un buen entorno a su alrededor, tienen un cercano y exquisito trato con su cada vez mayor legión de admiradores y apuesto a que siguen teniendo puestos los pies en tierra firme sin que sus personalidades hayan cambiado por mucho que el éxito de su propuesta les haya llevado a tocar en numerosos festivales de su nación y a hacer giras por países extranjeros (Estados unidos, España, Colombia...). Su refrescante pop de tintes indie rock y sabor tropical está viviendo un apogeo inusitado hasta el punto de agotar con bastante antelación las entradas para este evento, y para celebrar dicho acontecimiento nos obsequiaron con una actuación impecable en la que no faltó ni uno sólo de sus temas, implicando para ello a un buen puñado de amigos. Antes, eso si, hubo un invitado de excepción encargado de abrir el tarro de las esencias.

Álex Ferreira, cantante, compositor y músico, de Santo Domingo (República Dominicana) fue el encargado. Un artista que a pesar de su juventud (aún no ha cumplido 32 años), lleva media vida ganándose las habichuelas en este negocio y que desde hace una temporada reside en la Ciudad de México, tras haber pasado largas temporadas en España y Estados Unidos, partiéndose la cara por dar a conocer su obra. Madrid fue quizás el territorio que mejor exploró. Allí fue un habitual de la escena tocando en numerosos bares del centro y en algunas de las salas más importantes de la comunidad, hasta firmar un contrato discográfico con Dro y compartir escenario y entablar amistad con gente como Iván Ferreiro (otrora vocalista de los Piratas), Xoel López (también conocido como Deluxe), Lori Meyers y Russian Red, labrándose un prestigio. Fito Páez, Jorge Drexler, Natalia Lafourcade y Ximena Sariñana, son otros nombres que figuran entre la lista de ilustres con los que se le relaciona, siendo además ésta última parte de la banda que le sirvió de apoyo esa misma noche. Fue una sorpresa para casi todos los presentes la presencia de la popular actriz y cantante de Guadalajara (Jalisco) y fue de agradecer que muy humildemente permaneciera en un segundo plano sin tapar el protagonismo del intérprete. Basó su repertorio en temas de lo que será su próximo álbum 'Cinema Tropical' entre las que sonó "Cambio", single adelanto del mismo, y que como su nombre indica va a marcar un antes y un después en su discografía. Un cambio de rumbo radical marca este nuevo trabajo. A diferencia de su anterior trayectoria marcada por un suave rock de vocación cantautor, aquí se decanta por un pop electrónico de reminiscencias ochenteras, bailable, tribal y trotón, que agradó bastante al público, nada a mi chica y a mi a medias, tal vez porque desconocía por completo cada una de las piezas que tocó, de las que recuerdo con claridad "Me pierdo contigo", que me gustó bastante. Quizá me chirrió demasiado la batería electrónic, que me hizo pensar en los Yes de la etapa 'Drama' nada más verla para automáticamente después, al comenzar a sonar, traerme los fantasmas de ritmos que no soporto como los del reggeton y el synth-pop más chicletero de la edad de oro del pop español, aunque el hecho de que estuviera muy subida de tono y apoyada por una segunda de menos rango, tampoco ayudó demasiado a mi percepción. Por momentos me vinieron a la cabeza Prince, Opus, unos OMD sin oscuridad, M83 (cuando se lo dije a mi querida Sra. Esmiz, casi me estampa los dientes en los altavoces del escenario de un bofetón), Imagine Dragons y una paleta multicolor mojada en distintos géneros, que de algún modo me convenció. Set corto, convincente para la mayoría y en una despedida en loor de multitudes, con una sonrisa en la boca se marcharon para que los 'pipas' desalojaran todo a la espera del plato fuerte de la noche.

No se puede comparar la entrega del público mexicano con la de ningún ciudadano restante de este planeta, y no me es necesario comprobar la reacción de los que acuden a conciertos en otros países porque estoy completamente convencido de que es así. Me basta haber visto cuatro conciertos en este país para dar mérito a la devoción que tiene este noble pueblo por la música, y digo esto por que es una odisea para gran parte de los que residen aquí el hecho de acudir a un espectáculo musical en vivo. En nuestro caso salimos a las seis de la tarde para sufrir las inclemencias del tráfico a bordo de un taxi y el agobio del metro en hora punta, acto seguido, sortear la masa que aguardaba para ver al inflamado Luis Miguel en el Auditorio y esperar dos horas haciendo fila hasta la apertura de puertas, para luego añadir una hora más hasta el comienzo del bolo, pero aunque sean distintas costumbres y yo este habituado en mi ciudad de origen a ver como la gente llega cinco minutos antes de que suene la primera nota del solista o grupo de marras y se haga hueco para asegurarse una buena visibilidad a base de empujar, me parece una buena forma de respetar al artista haciendo un sacrificio, y creo que de alguna manera las bandas locales conscientes de ello, lo dan todo allá arriba.

Tuve esa sensación desde el primer minuto al ver la decoración, compuesta de varias columnas de media altura de estilo romano, unas cuantas plantas, micrófonos e instrumentos bien posicionados y el vestuario de cada uno de ellos, el cual por cierto fue variando durante la noche. En ese inicio se basaba en camisas de riguroso azul marino, para quedar tan perfectamente conjuntados como su sonoridad, engrasada a la perfección, precisa, nítida, con las voces dibujando una polifonía inmejorable, al compás de una arrebatadora 'Pesadilla', pieza de apertura para la gran fiesta que íbamos a disfrutar. La muchachada enfervorecida (había muchísimos adolescentes y quinceañeros, pero también se podía ver a niños que no superaban la decena, cantando las canciones al dedillo, puesto que el acceso era apto para todas las edades), los más veteranos coreando a pleno pulmón, y los que estábamos en un término medio, brincando al son que marcaban esas guitarras y esa base rítmica pegadiza. Que gran comienzo. Santiago Casillas, Fernando Bueno, Arturo Vázquez-Vela, Carlos Medina y Juan Manuel Sánchez Rucobuco, estaban en su salsa ya, pero los que desde abajo permanecíamos en éxtasis como espectadores impacientes de lo que se avecinaba, ya teníamos un brillo de triunfo en los ojos. Unas palabras de agradecimiento sincero y enseguida a recuperar la energía con "Cruel", un certero golpe eléctrico que indicaba que no estaban dispuestos a dar tregua alguna, "Truco", cuyo título hace referencia al apodo del batería de la banda y para la que su protagonista se empleó a fondo haciendo crujir platos y parches, una pista que bebe de otros estilos, más bailongos y arraigados a la tradición, pero que sin embargo está cubierta de una capa rockera muy concisa, "Cretino", con dedicatoria especial a su club de fans, bautizado con dicho título, y que contó con una espectacular despliegue móvil de Juan Manuel 'Truco', que se puso en primer plano a mover sus caderas con gracejo ante el delirio colectivo, al tiempo que se vivió el primer cambio de indumentaria tras una breve estampida del resto, siendo sustituidos en la oscuridad por Technicolor Fabrics en el coro, regresando con ropa casual, y con la compañía de Fernando Heftye de The Plastics Revolution, otra de la colaboraciones de la noche (antes pasaron por ahí Felipe Pérez de la muy recomendable formación costarricense 424, y los dos componentes de Clubz, emergente grupo de Monterrey (Nuevo León), que fueron muy aplaudidos), la reposada "Químicos", que trajo consigo una petición de amor y fraternidad por que la ocasión la pintaban calva a tenor de que estábamos en plena víspera del 'día de los enamorados', "Sube y baja", un descarte de su ópera prima, que me encanta y que agradecí que rescataran. Un primer acto sublime, en resumen.

Pero el segundo no le fue a la zaga, continuando la labor con "Norte", pista homónima de su flamante álbum cantada a dúo con Ximena Sariñana y con el actor Manuel Bueno, emulando al personaje del vídeo de dicho single, muy chulesco y elegante hasta el punto de animarse a bailar y cortejar a la artista tapatía, un momento cómico y muy bien ideado al igual que la coreografía que se había marcado antes el grupo (en 'Cretino'...olvidé mencionarlo), y rematando la jugada versioneando junto a ella el "Todavía" del combo panameño La Factoría, en clave satírica llevando a su terreno un corte al que le debemos el dudoso honor de ser antesala de lo que hoy se conoce como reggeton (segunda vez que escribo esta palabra en la entrada...que horror). Luego vino "Tiempo", de la que confesaron que fue el primer tema escrito para el álbum y que sin embargo no entró en la selección final, aunque si en el bonus de la última edición, y el golpe de efecto final, el desenlace que nadie quería que llegara pero supuso la traca a su brillante directo.

Un póquer irreductible formado por la fantástica "Sur", con Santiago a solas cantando suave y solventando con paciencia límite unos problemas técnicos con el sintetizador, hasta la vuelta de sus compañeros con Óscar Castro, más conocido como Caloncho, que cantó parte del tema sobre una melodía y una base rítmica de filiación reggae (sin ton...calma), y ya ataviados con capas y trajes blancos, un glorioso bis formado por "Jóvenes", junto a los venerados Los Románticos De Zacatecas, al mando de batería y seis cuerdas, y en la que Arturo nos hipnotizó a las teclas al más puro estilo The Flaming Lips o Mercury Rev  (aunque también a los mallorquines Ántonia Font), entre la psicodelia y la experimentación, y 'Truco', sacó a relucir sus dotes con la guitarra eléctrica, y el colofón con su emblemática "Berlin", previo emotivo discurso de pureza, gratitud y honestidad, haciendo temblar el suelo por los incesantes brincos de jolgorio del personal, y ese pedazo de himno llamado "Azul", que puso todo patas arriba, con el escenario repleto de gente, entre ellos todos los invitados de la noche, y una explosión de confetti del color estelar del instante mientras se alzaban entre la multitud camisetas de los equipos de fútbol Chivas y Cruz Azul. Creo que nunca olvidaré la experiencia de haberme quitado la espina de no haber visto a estos monstruos en su visita a la barcelonesa sala Barts, gozando de su mejor noche en su propia casa. Para que luego digan que nadie es profeta en su tierra...que bárbara cita!

https://soundcloud.com/thelittlejesus

http://alexferreira.bandcamp.com/

DINOSAUR JR + HAWAIIAN GREMLINS - EL PLAZA CONDESA (MEXICO D.F.) 06 - 02- 15

lunes, 9 de febrero de 2015
I BET ON SKY (2013)

Siguiendo con el disfrute y deleite de entretenimientos de turista que me está proporcionando la ciudad más gigantesca del continente americano, el pasado Viernes volví a disfrutar de un concierto con bandas de mi agrado en el cartel. Tras haber recorrido museos, presenciado encuentros de baloncesto, degustado mil y un manjares típicos del país, y abordado muchos mercados para comprar souvenirs a buen precio, apetecía hacer algo más intenso, con lo que en cuanto nos enteramos de que una conocida marca de calzado deportivo con sede en Massachusetts, ofrecía entradas gratuitas para ver en directo a Dinosaur Jr (que precisamente son de Amherst, un pueblo ubicado en Hampshire, condado de dicho estado), junto a Hawaiian Gremlins, banda de la Ciudad de México a la que tuve acceso hace bien poquito y que me gustó desde la primera escucha, no dudamos ni un segundo en ir al centro a buscar ese obsequio a pesar de la consiguiente odisea que iba a significar soportar la interminable fila para adquirirlas.

Fue un suplicio porque como con todo que se da sin pedir nada cambio se formaron unas colas de órdago y hubo que madrugar, empleando la mañana entera para ello, pero pasado el evento puedo decir que valió la pena. Pasaron largos días de espera para mi, que tenía muchas ganas de que llegara el momento por el sabor agridulce que me dejó la primera vez que vi al trío estadounidense, hace unos años en la barcelonesa Sala Apolo. Aquel fue un buen bolo como comenté en su día, pero no lo pude gozar al máximo, porque mis amigos Luther y Victor, estaban apáticos y me contagiaron algo de su desidia, de modo que no insistí mucho en mi empeño de ver aquel show en las primeras filas, y cedí ante su deseo de verlo desde atrás del todo, y damas y caballeros, ver a J Mascis, Lou Barlow y Murph, maltratar sus instrumentos a conciencia desde una distancia prudencial, es equivalente a ir a un estadio de fútbol inglés y permanecer todo el partido callado. Una insensatez. Sin embargo tampoco fue una idea brillante ponerse en primera fila para quitarse la espina de aquel día en el que visitaron mi ciudad con uno de sus propios miembros (Lou Barlow) ejerciendo de telonero, porque se formó una avalancha de testosterona juvenil que hizo peligrar mi integridad física y mi inmaculada dignidad traseril, pero esa es una historia que os contaré más adelante, cuando me haya metido en harina para destripar lo que ofreció su actuación. Antes iré por partes, como de costumbre, para alabar lo que nos brindó el abrelatas de la noche, los emergentes Hawaiian Gremlins, que para nuestro beneplácito contaron con el vocalista de mis idolatrados Big Big Love, en la batería, con lo que captaron la máxima atención de un servidor y su chica desde el primer instante, aunque ya venía avisado de ello y había buscado su delicioso Ep de debut en la red, para hacerme una idea de lo que iba a escuchar allí.

Se hizo eterna la espera, teniendo en cuenta que para agenciarnos una buena visibilidad, llegamos al impoluto El Plaza Condesa (buena acústica, espaciosa pista, adornada platea y amplio escenario) mas de dos horas antes de la apertura de puertas, pero estuvimos un rato entretenidos con un armario ropero humano al que mi querida Sra. Esmiz dio conversación al confundirlo con un jefe de seguridad (el tipo era de dos por dos). Resultó paradójico que el tipo en plena exposición de sus vivencias de directo, me dijera que los mexicanos no tenían respeto por nada y que deben aprender a comportarse en este tipo de eventos porque se debe valorar a los artistas y bla, bla, bla y justo al comenzar el despliegue del telonero, insultara vilmente a los músicos y les amargara los breves descansos entre canción y canción con comentarios impertinentes. Desde luego, hay gente que está en el mundo porque tiene que haber de todo, y tal como ese energúmeno, unos cuantos más, incluido un inepto que lanzó un vaso de plástico (afortunadamente exento de líquido, aunque otros memos si llegaron a tirar cerveza) a la cabeza del guitarra solista, pero bueno, excepto esos y un pequeño grupo de mentecatos que después se dedicaron a brincar y empujar a diestro y siniestro cuando Dinosaur Jr arrancaron con su descarga noise, probablemente porque no sabían ni una sola letra y tenían que disimular haciendo el indio, el comportamiento del público fue perfecto. Para que dar protagonismo a este atajo de cretinos, no? mejor me centro en lo que se trata el tema, a la música, a lo que de verdad nos interesa, porque este joven quinteto puso toda la carne en el asador para cumplir, haciendo alarde de humildad y disfrutando allá arriba, a pesar de que acusaron un poco la presión de ser la antesala del recital que la gente ansiaba.

Aparecieron sin grandes aspavientos, con honestidad, y sonaron las primeras notas del "I wanna be adored" de The Stone Roses. Una intro formidable y muy bien interpretada, aunque no completa, se presentaron y dedicaron el resto de sus casi cuarenta y cinco minutos a un repertorio propio que me encantó. Una propuesta que bebe de clásicos asociados al indie-pop como The Cure y The Smiths, pero que también se inspira en discursos actuales como los de Northern Portrait o Craft Spells. Shoegaze onda Slowdive, guitarras cristalinas en la línea de Brian o Papercuts y algún toque tropical en la línea de los Real Estate más alegres, en loable contraste con unas estructuras afines al post-punk de Joy Division, y todo ello ejecutado con solvencia. Repasaron básicamente su ópera prima 'Teenage ways', con temas tan sabrosos como "Loney gizzy", "Mogwai love", "Closer & closer & closer", "Some", "Don't feed me after midnight", y lo único que se les puede reprochar es que estén aún un poco verdes en estas lides, aunque es natural en vistas de que se hizo notar más la hostilidad de ese reducido grupo de merluzos que de los que de verdad gozamos con su mensaje. Mención especial para Santiago Mijares, al que antes he mencionado sin citar su nombre, que desde el furor de sus baquetas estuvo enorme, demostrando que es un hombre orquesta capaz de rendir con cualquier instrumento, pero sobretodo por darme la sensación de que sabe muy bien como va esto a pesar de tener tan solo veintitrés años, y es que en varias ocasiones llamó la atención de sus compañeros (con sutilidad, eso si), interrumpiendo su discurso, evitando así que la gente necia no tuviera opción de soltar sus estúpidas lindezas. A la falta de educación, se le debe responder con oficio, y él lo hizo, por ese motivo se llevó la ovación más sonora, al ser presentado por el vocalista.

Buen sabor de boca general e incertidumbre por momentos en cuanto a nosotros, porque no supimos si irnos hacia atrás, antes de que salieran los veteranos dinosaurios, ya que localizamos a nuestros amigos Daniel y Lily, unas filas más atrás, pero mi ansía de hacer alguna foto cercana para el blog, me pudo y aguantamos el inicio. Craso error! unos adolescentes casi me destrozaron la virginidad del lugar donde la espalda pierde su casto nombre, madre mía, que situación tan violenta. No supe si arrancarles las orejas de un bofetón a mano abierta o tomármelo con humor, girarme y pedirles que al menos me pidieran matrimonio después. Finalmente opté por lo segundo y por salir de allí en cuanto pude, porque además mi compañera de fatigas empezaba a sufrir las inclemencias del solape y cuando se pone como una furia es capaz de sacarle la yugular del sitio a cualquiera y llevársela de paseo. Total, que en las primeras cinco hileras se montó la de Dios, con gente haciendo pogos, swimming y llevando el asunto a parecer más un concierto punk que un concierto de rock, por muy alternativo que fuera este.

El trío abrió fuego de la manera más significativa a la hora de hacer una declaración de intenciones, con la robusta "Forget the swin", con un Lou Barlow desatado, martilleando el bajo y cantando con la misma delicadeza que lo hace cada vez que vuelve a liderar a los magníficos Sebadoh. Un inicio quizá inesperado, por recuperar un corte de su primer álbum, pero que cobró más sentido al continuar con la genial "Thumb", del espléndido 'Green mind', y rescatar acto seguido "No bones", del emblemático 'Bug' (del que más tarde llegaría la imprescendible "Freak scene") y volver a sus inicios, para obsequiarnos con "In a jar" de aquel lejano 'You're living all over'. que significó su segundo asalto.

Cuatro piezas extasiantes con las que dejaron claro donde está su origen, y punta de lanza para enseñar lo bien que evolucionó su sonido en su siguiente etapa, algo que quedó latente al tocar "Back to your heart", de ese 'Beyond', que les puso de nuevo en el panorama, con la gigantesca "Pieces", como buque insignia y que también sonó con "Watch the corners" entre medias, perteneciente a su último trabajo 'I bet on sky', del que sin embargo olvidaron mi indiscutible favorita "Almost fare", pero poco importó en vistas de que su recurso a viejos clásicos fue una constante. De ese modo cayeron sin orden "Out there" y "Start choppin", del notable 'Where you been', la muy celebrada "Feel the pain", del generacional 'Without a sound', un nuevo salto hacía su segundo artefacto con "Kracked", "Sludgefeast" y "Little fury things", que nos reventó los oídos por la fiel distorsión empleada por Lou Barlow, "Training ground", un emotivo y descarnado tributo a Deep Wound (banda de culto en el circuito hardcore de la zona donde se fundó el proyecto, y del que formaron parte Mascis y Barlow en los 80's) y un fin de fiesta en forma de bis completado con "Budge", una de las estrellas del redondo 'Bug', y su habitual versión del "Just like heaven" de The Cure, que tal como sucede en el estudio, acabaron de forma abrupta. Enorme concierto en resumidas cuentas, y de ahí a cenar unos tacos de suadero en trozo en 'El campeón' de la Guerrero, donde tuvimos una muy amena estancia los cuatro afortunados que tuvimos la suerte de asistir a este acontecimiento.

http://rvrbmusic.bandcamp.com/album/hawaiian-gremlins-teenage-ways-ep

https://www.youtube.com/watch?v=6Wr4PHLgJzU