BIG BIG LOVE

miércoles, 27 de abril de 2016
FRIENDSHIP (2016)

Sucede muchas veces que cuando alguien cercano nos habla sobre una película, un disco, una serie de televisión, etc. nos genera unas expectativas sobredimensionadas debido a su impresión, y en cierto modo es tan lógica su postura si le ha gustado el producto y quiere recomendarlo con fervor, como la coacción que sentimos a la hora de valorarlo ya sea en positivo o en negativo, y obviamente también pasa a la inversa, por eso creo que se le hace un flaco favor al autor o responsables de cualquier manifestación artística, si desde un punto de vista pasional elevamos a los altares lo que ha creado porque el que se deja guiar por nuestros impulsos favorables va a abordar la escucha o la visualización influenciado por la condescendencia ajena. Digo esto porque hoy voy a tener que tirar de objetividad a la hora de afrontar este escrito, ya que adoro a esta banda tal como os conté en su día a colación de la reseña que hice de su inolvidable concierto en el Lunario del Auditorio Nacional de la Ciudad de México. Por ejemplo, si me dejo llevar por la devoción os diré que esta es la mejor formación actual entre todas las que he tenido la suerte de disfrutar (y ahí está el matiz). Estoy seguro de que este es mi disco favorito del año sin necesidad de ser prudente ante lo que está por llegar y que el contenido de su debut en formato de larga duración es perfecto, puesto que así lo creo, pero está claro que si quiero compartir mis emociones con los demás y transmitir su grandeza, debo basar mis argumentos desde la imparcialidad y analizarlo con coherencia. Cuando escuché 'Friendship' por primera vez, recuperé la sensación de aquella mágica e inolvidable noche en la que la BBL tocó en la mentada sala de la capital azteca y llegué a esta conclusión, así en caliente, pero pasada la emoción compulsiva mantengo intacta la impresión, es más, ha ido en aumento porque crece a cada escucha y tiene la virtud de abrir nuevas vías auditivas a cada nueva degustación. Este debut en formato largo que revela al excelente Ep homónimo que lanzaron en el 2012, es el más tremendo álbum que he oído en años, un trabajo que marca una evolución incontestable y que irradia energía, calidad y belleza de principio a fin.

Tres años ha durado una espera que han sabido gestionar de manera convincente, manteniendo la curiosidad de sus adeptos con su habitual cortesía y compartiendo adelantos y pequeños extractos del proceso de grabación, amén de ofrecer un buen número de actuaciones en directo donde iban dando a conocer con cuentagotas, algunos temas recién salidos del horno. Atrás queda lo ofrecido en su ópera prima, una obra magistral que tengo en un pedestal entre mis favoritas de siempre, pero que ahora vista en perspectiva pide una remasterización con el paso del tiempo que la deje en buen lugar, porque una de las virtudes de este nuevo paso es la producción, una faceta de la que ellos mismos se han hecho cargo y que brilla sobremanera. En este largo hiato, he ejercido de curioso y me he ido enterando de su progresión por mediación de lo que han compartido en la red y viendo numerosas entrevistas, iba comprobando que su madurez cogía forma a pasos agigantados al tiempo que su personalidad seguía siendo fiel a lo que representan cuatro melómanos cuya noble pretensión es comerse el mundo haciendo lo que les gusta pero siempre con los pies en el suelo. Cabe destacar que en base a esa sencillez que les caracteriza han sido la cabeza visible de una éspecie de escena o colectivo formado por Joaquín García & The Local Universe, Gloom, Los Blenders, Hawaiian Gremlins (cuarteto que cuenta también con Santiago Mijares, aunque aquí se hace cargo de la batería), Judas El Desgraciado, Minor Shadows, Little Ethiopia y O Tortuga, jóvenes bandas de la capital mexicana que se apoyan mutuamente y que incluso en su mayoría se unieron para ofrecer un recital benéfico para recaudar fondos para sufragar los gastos médicos de una amiga en común, aquejada de una enfermedad.

El mismo día que anunciaron en las redes sociales que ya se podía tener acceso al nuevo álbum, acordé con mi chica (tan fan o más que yo), resistir la tentación de escucharlo en streaming en solitario, para poder hacerlo juntos llegada la noche y así poder compartir nuestra opinión al momento de forma fresca e impetuosa. Metidos en harina y tras hallar ese hueco confortable para disfrutarlo al máximo, dimos play al reproductor de Spotify, la primera plataforma que ofreció la posibilidad de conocer las canciones íntegramente. El corte de apertura, "Silver", era uno de los que más ansiaba oír porque una semana antes había sabido por boca del propio Santiago (voz del grupo), en una entrevista visual concedida a la revista Rolling Stone, que era su favorito del lote, y la verdad es que debo confesar que en un principio pensé que por su corto minutaje y su condición de intro no me iba a marcar mucho, pero ahora puedo decir que le comprendo y que es magnífica porque desde entonces tengo su melodía metida en la cabeza a todas horas, y es que esa atmósfera con ese texto recitado en modo reprise son realmente hipnóticos y me parece un genial punto de partida con el que abrir no solo el disco si no también sus directos, tal como pude comprobar el pasado sábado vía cibernética en su concierto del Vive Latino, después viene "Boxer", primer arrebato enérgico, ejecutado entre sonidos de carácter electrónico y percusiones ensoñadoras haciendo del ritmo arte hasta la llegada de esa revitalizadora guitarra de línea optimista y esa armonía vocal exquisita, modulando la reverberación a las teclas y emergiendo una luminosidad que se interrumpe con un riff intenso a mitad para apostar por una variedad estilística admirable, y mientras se apaga su llama poco a poco, un suspiro leve de silencio y llega la tintineante algarabía de "Tibias", ya familiar para nuestros sentidos, porque fue la pieza escogida como adelanto hace unos meses y la habíamos consumido hasta la extenuación, pero no por ese motivo la íbamos a acoger con menos ganas, una delicia en la que priman los cambios de rumbo sin brusquedad y en la que la suma de elementos genera el triunfo, por su atrevimiento, su belleza coral, su crudeza, su maraña de distorsión sutil y su magno uso de los ambientes que personalmente tanto me recuerda a Editors, The Killers y Arcade Fire, pero solo por tener ligeras afinidades con algún pasaje sonoro en una composición de los mismos, no como influencia porque si por un motivo me gusta este proyecto es porque suena honesto, auténtico, identificable y dotado de personalidad propia, a continuación llega otro tema estelar, "Eurydice", que no hace mucho fue elegido como segundo sencillo del álbum y el primero en ser presentado con un vídeo (aquí podéis visualizar la labor que hizo Rodrigo Bonilla tanto en la dirección y la fotografía), una de mis predilectas debido a que la función de cada miembro alcanza un punto de inflexión, comenzando por esos compases iniciales tan épicos en su conjunto como los que podemos hallar en el nuevo material de Sigur Rós, adornado con un aroma a banda sonora o barroquismo clásico en onda Wagner e individualizando un poco, por ese rendimiento que le saca a su instrumento el gran Patsi, emulando la depurada y mística técnica de Carlos Dengler de Interpol, introduciendo en la mente del oyente una dócil pero carnosa tonalidad que lleva el peso de ser el gancho magnético de la canción, la impresionante voz de su hermano que cada vez suena más dotada y segura, a la altura de Eddie Vedder y el Jeremy Enigk de los primeros Sunny Day Real Estate en cuanto a empaque, pero no en registro, pues en ese aspecto me parece genuino, las elásticas mutaciones eléctricas de Marco, que encajarían en el ideario intrépido de su admirado John Frusciante o del nunca lo suficientemente reconocido Mike Eizinger de Incubus, y como no, la magia de Gerardo a los parches, que aquí acaricia los platos con la fuerza de un luchador de brega pero con elegancia al estilo de Logan Kroeber en The Dodos. Tras ese póker maestro, llegaba el turno de las que no teníamos rodadas, con lo que la curiosidad invadía nuestra humilde morada y "Pellinore", abría la lata como Messi en las mejores ocasiones, con ese toque sinfónico-progresivo más cercano al space-rock de Pink Floyd de la época de "Astronomy domine" pero pasado por un flitro contemporáneo que les acerca a los Radiohead de 'Kid A', una estupenda tonada que inmediatamente recordé haber oído en aquel concierto antes mentado en una versión embrionaria, "Golden", que coquetea con la indietrónica proponiendo un cruce vocal estimulante entre las voces del mayor de los Mijares (aquí más inspirado que nunca anteponiendo la calidez) y la emergente artista madrileña Lucía Scansetti, para acabar con un fin de fiesta que rompe una lanza a favor de la jovialidad en una montaña rusa de incitación al baile, idónea para aumentar la euforia de los espectadores que tengan la suerte de acudir a sus presentaciones sobre los escenarios, "New youth", que en su concepción inicial se titulaba "Eva", y que muy de acuerdo con el análisis que me hizo en el momento mi querida Sra. Esmiz, tiene toda la lógica en su nueva denominación porque representa la evolución no solo de su sonido sino de la música en general, del gusto por ampliar horizontes e ir un paso más allá, y es que por algo ellos la definen como la más complicada de tocar, y no por haber utilizado dos baterías para el cometido, si no por el carrusel constante de matices que la encumbran. Nos aventuramos a decir incluso que va a ser una imprescindible en su discografía de aquí en adelante, un himno al nivel de "Inmortality", buque insignia de su Ep. En resumidas cuentas, una de esas gemas que en su elaboración no requieren de trucos de artificio, simple y llanamente de una inmediatez arrolladora. La verdad es que podría decir que es mi indiscutible fijación entre las once joyas que componen el disco, tal vez porque me recuerda a esas estructuras de ingeniería que hicieron The Smashing Pumpkins en el glorioso 'Siamese dream' (uno de mis discos de cabecera), si no fuera porque existe "Winning (Hirst)", el Santo Grial de su cancionero para este humilde servidor que escribe, una de esas proezas de marcado acento experimental tipo "This is hardcore" de Pulp o "I'm not human at all" de Sleep Party People, pero moviéndose en los mismos terrenos de Lotus Plaza y Panda Bear, precedida por un preámbulo instrumental que le hace de cicerone "BER-CDG", esta pista sube la marea y encauza las aguas gradualmente penetrando en el corazón y es que desde que topé con ella hace un tiempo gracias a este fascinante audiovisual, mantengo un idilio indestructible con ella, la efímera "The day of David die", que cobra un mayor sentido cuando se escucha el disco de un sola tacada, y "Friendship", esa rotunda clausura que nos deja ávidos de más madera futura, una gran despedida que resume con su denominación el sentir que tuve en su día, que Big Big Love es una gran familia, desde los cuatro fieras que se encargan de poner chicha a la máquina hasta su mánager Héctor Vázquez, pasando por esos tres benditos coristas que dan color y diversión a sus conciertos y toda la legión de seguidores que llevan detrás y que a buen seguro se han sentido tan felices como yo al ver que su propuesta crece como la espuma.

Y bueno, es posible que finalmente no haya podido evitar dejarme arrastrar por mi reconocida admiración por los hermanos Santiago y Patricio Mijares y los impagables Gerardo Beltrán y Marco Carrión, pero es lo que hay, cuando un disco es tan brillante solo se puede alabar sin tapujos. Espero que su éxito traspase fronteras y que los organizadores de grandes festivales como Primavera Sound, FIB, FIZ o Sonorama recurran más temprano que tarde a ellos y nos los traigan por estas tierras, aunque me conformaría con verlos en eventos idílicos como el precioso Petit Format. Ahí lo dejo como aviso a navegantes...

https://play.spotify.com/album/3PRMdCzUdj3LmnyLVU1cLr

THE ORAL POETS

jueves, 14 de abril de 2016
WE LIVE LONG BUT NOT FOREVER (2016)

Es difícil describir con exactitud la sensación y supongo que no es algo mío sino que le pasa a todo el mundo, pero la cosa es que a veces
encuentro el momento exacto para que mis sentidos conecten con cada nota musical ofrecida por un disco, que despierten y tengan ganas de confraternizar entre ellos para sacar todos los sentimientos que llevo dentro, hacerme volar mentalmente y trasladarme a un estado de completa felicidad, como si el tiempo se detuviera, no sé, creo que nunca encontraré las palabras exactas para describir eso, incluso este texto empieza a tener un perfume a deja-vú que me incita a querer borrarlo y empezar de nuevo porque tal vez lo más adecuado sería hacerlo en el momento que me sucede, pero no suelo tener ocasión y tampoco puedo decir a ciencia cierta si sería capaz de esclarecerlo, sin embargo creo que lo mejor es simplificar y tratar de acercar esos escasos álbumes que hacen que me ponga en plan pseudo-místico, en el sentido más ridículo de la palabra, a través de la escritura, así mareando la perdiz y diciendo cosas cuyo significado no sé ni yo, que soy el que trata de plasmarlas de una forma entendible. La cuestión es que The Oral Poets han vuelto a encogerme el corazón y me lo han revuelto todo, tal y como pasó cuando me llevé al oído sus dos anteriores trabajos, 'Jim Kelly' y 'Everything is drum'. Tenía claro que 'We live long but not forever', no iba a ser una excepción en ese aspecto, pero lo que no esperaba era que me calara tan hondo cuando lo degusté por séptima u octava vez a través de la unión de sonido e imagen, en el momento en que se presentó ante mí el escenario ideal para gozarlo.

Pasó durante los días de Semana Santa, en una tarde de sol radiante, no tengo claro si en Sábado o Domingo, pero lo que importa es que cogí el coche y me llevé a mi madre de copiloto para acercarnos a la vieja casa de la estación en la que ella se crió con mis abuelos y mis tíos, la cual todavía permanece en pie a las afueras del pueblo, aunque ocupada por inmigrantes argelinos que trabajan de jornaleros cogiendo fruta en los campos y siempre que volvemos a nuestras raíces pasamos a echar un ojo con tal de controlar que no haya señales de que se va a derrumbar puesto que la ley dice que si acaba hecha añicos con gente adentro, la responsabilidad cae sobre los herederos (cosas de la justicia). En fin, que me pierdo con las historietas de relleno...total, que en el trayecto hasta allí, por alguna extraña razón, la responsable de traerme al mundo permaneció en silencio y observando el exterior mientras sonaban las dos primeras pistas de este exquisito álbum y eso agudizó mi percepción del mismo, hasta entonces muy favorable pero a partir de ahí de rendición absoluta. Pocas veces una obra me había resultado tan apropiada para un instante y tanto fue así que decidí dejar las lunas del vehículo bajadas y el equipo de música reproduciendo a buen volumen cuando aparqué en el descampado anexo al jardín de la humilde morada, para poder seguir aprovechando esa mágica emoción que produce ser atrapado por los sonidos de los bellos pasajes instrumentales y melódicos del dúo burgalés. Mientras plantábamos unas chumberas con tal de que siguiera prevaleciendo la vida en ese terreno olvidado, el aire acariciaba nuestro sudoroso rostro dando un respiro de frescor que comulgaba a la perfección con el mensaje que transmiten los diez cortes que componen el segundo asalto en formato larga duración de Manu Catalina y Christina Kelly. Después, al acabar la faena y la visita nostálgica, dimos un largo paseo por los caminos anexos, con cuyos alrededores se puede deslumbrar uno viendo la belleza de los melocotoneros y los cerezos floreciendo y dando sus frutos bajo un cielo que aquella tarde poseía el azul más hermoso que mis ojos han visto, repleto de nubes que parecían comestibles...y la música aunque ya había dejado de sonar, seguía acariciando mis sentidos.

Hoy recupero la escucha y mantengo intacto el recuerdo hasta tal punto que puedo decir abiertamente que este es uno de los discos más evocadores que he tenido el honor de paladear. Dan buena cuenta de ello, "Temple Phoenix", con una breve intro con monólogo expuesto con una dulce voz femenina y unos bongos que empujan la pequeña atmósfera generada hacía algo más impetuoso con la entrada de la caja de rimos y una guitarra puntiaguda que en alianza me hace pensar en influencias dispares como Cinerama, The Magnetic Fields y el indie-pop cristalino de origen británico que se hacía en los 90's, un inmejorable arranque que sus escasos dos minutos nos lleva de la lucha a la tristeza y de ahí a la esperanza y el alivio, un auténtico tour de force entre distintos estados de ánimo exteriorizados con los instrumentos empleados para el cometido, "Hanging rock", que tiene la virtud de mostrar ese savoir faire admirable con su estribillo, las teclas de ese entrañable Casiotone (quizá no sea más que un teclado convencional emitiendo un compás pegadizo, pero a mi me encanta pensar que es dicho aparato) y la excelente voz del castellano-leonés, "Raccon prophet", una de esas piezas que ponen la piel de gallina, que despiertan pensamientos escondidos, muy en la onda de "Answering machine" de The Replacements, "Beauty" de The Shivers o "We were made out of lightning" de Right Away, Great Captain!, en el sentido de que es una de esas composiciones donde menos es más, "Ariel's hawkery", una vuelta de tuerca pinklfoydiana en sus primeros devaneos y que después adquiere una tiztineante vena pop de corte clásica, "The orchard thieves", coqueta y simpática tonada donde el bajo dirige el cotarro con batuta firme, y un espiritu twee-pop que puede emparentarse con Belle & Sebastian, The Vaselines o los Architecture In Helsinki del primer disco, "Monterrey sky", veraniega y ligera como una brisa marina, una delicia de adictivo tarareo, "Dance, dance girl", contadictoria en marcha con lo que demanda su titulo, yendo a terrenos más oscuros con una solemnidad abrumadora y un aura nostálgico que encajaría en un proyecto conjunto entre Bill Callahan y Arcade Fire, "We ara Atlantis", que retrocede sobre sus pasos y sigue profundizando en lo explorado por su antecesora, un tema donde brilla la guitarra creando un microcosmos inédito y atrevido que a mi particularmente me fascina, "Villa de los reyes", aromatizada con unas gotas de The Beatles pero con el genuino sello personal de la banda, que aunque lleve poco tiempo en activo ya se puede decir que tiene un sonido propio fácil de identificar, y la sobresaliente "Spring black bird", donde planea la sombra de su querido Conor Oberst, erigiéndose en su "Lula" particular, y en la que colabora su amigo Lucas López, encargándose de la percusión.

Joaquín Sabina, Hombres G, Duncan Dhu, Los Planetas, Death Cab For Cutie, Bright Eyes...nombres que en menor o mayor medida sirvieron de inspiración y aprendizaje en la vida de un músico enamorado sobretodo de la inspiración de la música independiente, alguien que como oyente siempre quiso tener la posibilidad de ser el que un día compusiese sus propias canciones y que quitada ya la espina de un sueño que ha persistido desde su juventud, crea desde la intimidad de su casa con el placer del objetivo cumplido sin más exigencia que disfrutar de ello y además lo hace con la ayuda de su pareja sentimental y la horma de su zapato a la hora de dar color y matiz a estas magnificas gemas. Como dato curioso, cabe decir que el nombre del grupo parte de una reflexión propia sobre que hay mucha gente que tiene un montón de poesía dentro, pero no tiene ninguna intención de ponerla por escrito.

https://theoralpoets.bandcamp.com/

HAWKWIND

viernes, 1 de abril de 2016
HALL OF THE MOUNTAIN GRILL (1974)

Tengo dos razones de peso para dedicar la entrada de hoy a este incombustible grupo de la popular carretera de Landbroke Grove situada en el distrito de Kensington y Chelsea de la ciudad de Londres (Inglaterra). La primera es que hace muchísimo que no dedico espacio a una formación clásica de épocas pretéritas y la segunda y no por ello menos importante es que ante la duda sobre a que brindar unas líneas, me ha dado por indagar a ver cual era la banda a la que mas veces había citado en el blog sin haber posteado nada de ella, y esta ha sido, junto a Black Sabbath, la que se ha llevado el gato al agua en este aspecto. Eso es un claro indicar de que es una influencia para muchos y su música debe ser tenida en cuenta junto a otros nombres a los que se suele recurrir como imprescindibles y es que el mérito de Hawkwind fue ir un paso más allá que sus coetáneos e innovar las leyes de la psicodelia ideando un nuevo estilo que después se daría en llamar space-rock, pero también es digno de alabanza que fueran uno de los pioneros de la fusión sonora que se desarrolló en el progresivo de los años 70's, incorporando a sus costumbres ecos de otros géneros tales como el el krautrock, free-jazz, el proto-punk, el acid-rock y la electrónica más primitiva. Una multitudinaria formación con una extensa discografía de la cual he escogido este formidable 'Hall of the mountain grill', como punto de partida.

Fue un álbum que de alguna manera me persiguió en la infancia. Me acercaba con unos pocos ahorros a la tienda más cercana a mi barrio, la desaparecida 'Discomanía' y allí veía esa enigmática portada presidida por una especie de nave espacial tratando de salir a flote con el astro rey (o es la luna?) a sus espaldas, pero al final siempre me compraba otro porque desconocía si la misma escondía un cancionero de mi agrado, de hecho no tenía ni la más remota idea de que tipo de música practicaban estos tipos porque en aquel local no solían atinar mucho a la hora de apilar los cassettes en sus correspondientes secciones (sirva de ejemplo que el material de Ratos De Porão se podía encontrar en pop español y que Pink Floyd estaba en heavy metal junto a otros como Queen), de hecho hice bien en no fiarme porque esta cinta en concreto estaba ubicada en el cajón desastre de novedades en oferta, que manda narices porque la obra es de 1974 y estoy hablando más o menos de dos décadas después, y además dentro de los etiquetados como ¡¡brit-pop!!. En fin, que con esas referencias poco me apetecía arriesgarme en invertir las cuatro perras que llevaba en el bolsillo en algo así, pero la cosa es que se volvió a cruzar en mi camino en Discusatix, una emblemática tienda de vinilos de segunda mano que visité con mi melómano primo Fernando en Zaragoza y de la que creo que hablé brevemente por aquí hace mucho a colación de citar un disco de Tangerine Dream que compré aquella misma tarde. Pregunté al dueño de que iba la propuesta de esta gente y muy amable pinchó un par de canciones para que pudiera opinar por mi mismo y vaya, no me costó ni lo más mínimo conectar de lleno, lo malo es que como era un tiradete y ya había pagado el 'Cyclone' de los mentados alemanes, me quedé sin presupuesto para llevármelo, además de que tampoco tenía tocadiscos, con lo cual hubiera sido muy estúpido por mi parte agenciármelo. No acepté el ofrecimiento de mi familiar, que trató de convecerme para que lo adquiriera con un préstamo sin devolución posterior de su parte porque yo siempre he sido muy mirado y no me gusta aprovecharme en estas situaciones, así que luego me tiré de los pelos un tiempo cuando me cayó una propina de mi abuela con la que podría haberle devuelto el gesto de un día para otro, pero el impredecible destino quiso que en el viaje de vuelta a Barcelona, parara en una gasolinera a echar un orín y repostar y por casualidad viera en un stand de la gasolinera una serie de recopilatorios chusqueros de Los Chunguitos, La Pelúa y mis a posteriori apreciados Leño y Gipsy Kings, que me parecieron meros guardaespaldas de esta joya de Hawkwind que me estaba esperando más reluciente de lo que la había visto antes en mitad del panel al módico precio de trescientas pesetas. Rogué a mi padre que me la comprara, pero fue mi hermano quien me la regaló, supongo que para darse el gusto de una vez subidos de nuevo al viejo Seat Ronda, decirme 'pon a esos peludos para ver como suenan' para a las dos canciones de reproducirse soltarme un lacónico 'va, quita esa basura ya', pero que a mi me la traía al pairo porque ya tenía lo que quería.

Es posible que su mejor álbum sea 'Space ritual Alive', un directo editado un año antes que el disco que nos ocupa y que me dio a conocer mi querida Sra. Esmiz hace un cosa de dos años, pero tras mucho pensarlo decidí escribir sobre este porque fue con el que tuve mi primer contacto con su particular universo sonoro. No es tarea fácil escoger uno de sus treinta trabajos de estudio (aparte cuentan con diez grabados en vivo, cuatro Ep's y quince recopilatorios, ahí es nada) creados en sus más de cuarenta y siete años de historia en los que ha ido aumentando su calidad sin cesar, pero las nueve piezas que componen el que fuera su cuarto lanzamiento oficial, son para mí las que dan cuenta del que fue su mejor momento, comenzando por la gloriosa "The psychedelic warlords (disappear in smoke)", mi favorita de la banda, un inicio abrumador que se maneja en diferentes estilos y que es un verdadero carrusel instrumental en el que se funden cuerdas, vientos, sintetizadores y percusiones robustas acompañando un estribillo pragmático, en un acercamiento al hard-rock de Blue Öyster Cult y Kansas, y manteniendo el equilibrio con la mística espiritual de "Wind of change", una instrumental atmosférica deudora de las bandas sonoras con las que Maurice Jarre o Ennio Morricone nos deleitaron en el pasado, pero también heredera de The Moody Blues, la estupenda "D-Rider", tan fiel a las enseñanzas de Barrett, Waters, Gilmour, Mason y Wright como aventajada en su respetuoso desmarque de la mera copia, y confirmando su papel de innovadores con una paleta de añadidos inéditos, la accesible belleza acústica de "Web weaver", quizá su corte más pop en un sentido más cercano a Supertramp y Big Star que a The Beatles, la alucinógena "You'd better believe it", que a medida que avanza se va haciendo más feroz y eléctrica, "Lost Johnny", interpretada por el carismático Lemmy, que hizo aquí su puesta de largo como músico de élite, una canción en la que ya se notaba el sello personal del que con el tiempo se convirtió en leyenda, "Goat willow", con un theremon que recuerda el sonido de las películas de terror clásico que dieron fama a Boris Karloff, aunque luego un mellotron lleva la batuta y la deja en paisajes medievales, y "Paradox", con el resgar de la guitarra creando un ambiente comedidamente épico y trascendental.

Los causantes de todo esto fueron Dave Brock (líder indiscutible y único miembro fijo del proyecto), el recientemente fallecido Lemmy Kilmister (que más tarde abandonaría el grupo de la manera más gamberra posible con asuntos de faldas, infidelidades y traición de por medio, para formar Motörhead), Simon House (después presentes en discos de David Bowie, Japan, Third Ear Band, Mike Oldfield, David Sylvian, High Tide y un largo etcétera), Simon King (que antes estuvo en los psicodélicos Opal Butterfly y luego colaboró con gente como Brian Eno, Robert Calvert y Steve Swindells), Nik Turner (que en la actualidad compagina su labor en Hawkwind con sus apariciones en directo y estudio con Space Mirrors y Spirits Burning) y Del Dettmar (que se fue a vivir a Canadá e hizo sus pinitos compositivos en Melody Energy Commission). El futurista diseño de la portada corrió a cargo del artista gráfico Barney Bubbles y el título hace referencia a un restaurante londinense que frecuentaba la banda y que aparece en una fotografía interna del álbum y a su vez un guiño a una composición del pianista noruego Edvard Grieg.

https://www.youtube.com/watch?v=-ouS0bKDvFM

THE MARS VOLTA

jueves, 17 de marzo de 2016
FRANCES THE MUTE (2005)

Es curioso como el nombre de una ciudad puede estar presente en muchas fases de tu vida o en cosas que te han calado hondo sin que por ello sepas si algún día la visitarás y pasarás a conocerla un poco más en profundidad teniendo en cuenta que no es una de esas urbes famosas por su cultura y por su belleza, de hecho nada más lejos de la realidad en el caso que voy a citar porque por desgracia El Paso, es más conocida a nivel mundial por la mala fama generada por los negocios turbios que por cualquier otra cosa. El río Bravo (también conocido como Grande), separa esta capital de la peligrosa Ciudad de Juárez mexicana y limita los estados de Chihuahua y Texas, convirtiéndose en el segundo punto geográfico de más relevancia a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, justo por detrás de San Diego (California) y eso hace que todo asunto ilegal que ocurra por allí sea noticia, pero la verdad es que siempre tuve un buen concepto de lo que se cocía en su interior desde que a los nueve años la oí nombrar por primera vez. Recuerdo que fue a causa del draft de la NBA de 1989, en el que mis apreciados Golden State Warriors escogieron a Tim Hardway, un base que provenía del equipo de baloncesto de su universidad y que con el tiempo pasaría a ser uno de mis jugadores favoritos de siempre. Pasado el tiempo, siendo un pre-adolescente comencé a ir con los amiguetes a tomar cervezas y hacer el cafre a un bar musical del barrio gótico de Barcelona que se llamaba como la ciudad tejana, y ya por fin en la madurez (si es que alguna vez he llegado a ella), conocí un poco más de su paisaje a través de la serie televisiva 'The Bridge', una versión americanizada de una original sueca llamada 'Broen', que a día de hoy sigue siendo la que más me ha gustado de todas las que he visto, aunque tan solo constara de dos temporadas siendo interrumpida por su incomprensible descenso en las audiencias. Pero aún siendo todo esto fundamental para que le dedique unas líneas introductorias, lo más destacable que en mi opinión ha surgido de allí, han sido dos bombazos sonoros, At The Drive-In y The Mars Volta, pero como de los primeros ya escribí hace un tiempo, voy a dedicar la entrada de hoy a los segundos.

Por tener en sus filas dos de los miembros fundadores en común, es imposible separar ambos proyectos, pero si nos fijamos simplemente en sus formas, nadie diría que tengan afinidades estilísticas y es por eso que idolatro tanto a unos como a otros e incluso puedo meter en el paquete a Sparta, el tercer grupo en discordia con implicados en estas historias. Si unos fueron los reyes del post-hardcore a principios de la anterior década, los otros han sido los principales renovadores del rock progresivo en lo que llevamos de milenio, innovando sobre sus directrices en pos de la experimentación. Omar y Cedric, los cerebros de este artefacto, no tuvieron casi tiempo material para lamentarse de haber dado por finiquitado (en principio, porque hace unos meses se volvieron a reunir) el grupo con el que tantos éxitos cosecharon, puesto que enseguida recuperaron la actividad con una nueva aventura que abordar. En pocos meses ya habían aparcado del todo su otro efímero combo, De Facto, y estaban centrados en The Mars Volta completamente, que en realidad no dejaba de ser la misma banda más la incorporación Eva Gardner y el cambio de nombre. Se estaba cociendo algo grande en su nuevo campo de operaciones situado en Long Beach (California), donde se trasladaron en busca de aires revitalizadores y la muestra inequívoca llegó con su primer lanzamiento, el Ep 'Tremulant'. Una pequeña muestra de botón compuesta por tres temas, que sirvió de preámbulo para lo luego significaría una trayectoria de doce años cubierta de logros sonoros.

Ya asentados tras recoger una infinidad de parabienes, mostraron al mundo su brillante debut en formato de larga duración 'De-Loused in the comatorium', y luego vendrían 'Frances de mute', 'Amputechture', 'The bedlam in Goliath', 'Octahedron' y 'Noctourniquet', que cerraría la fructífera etapa. No sé si puede ser considerado el mejor de sus álbumes, pero por el que guardo más aprecio es el segundo de los citados y en el mismo me quiero explayar a gusto. Un trabajo conceptual a la vieja usanza, en la onda de Yes, Genesis y Pink Floyd, o su propia ópera prima. Inspirado en un diario encontrado en poder del fallecido técnico de sonido Jeremy Michael Ward, las canciones están basadas vagamente en las personas descritas en los textos de sus páginas, lo cual se puede definir como una manera de rendir tributo a la figura de su antiguo amigo y compañero de fatigas, que perdió la vida por sobredosis de heroína. Cinco piezas (que en realidad son quince si individualizamos las partes en las que se dividen tres de ellas) de un eclecticismo abominable, una pericia técnica espectacular y unos desarrollos espeluznantes que funcionan al oído con la precisión de un reloj suizo comenzando por la mastodóntica 'Cygnus...vigmund cygnus", dotada de cuatro fases bien diferenciadas, la inquietante "Sarcophagi", una simple intro ruidosa que ataca los nervios pero tiene mucho sentido a fin de cuentas, "Umbilical syllables", tirón fulgurante que pone todas sus cartas sobre la mesa, "Facilis descenus averni", cálido y sereno extracto acústico que pone tierra de por medio y "Con safo", que cierra la unión recuperando su afán de jugueteo con las máquinas, luego viene "The widow", la elegida como single de presentación, una pista accesible dentro de sus códigos de conducta instrumental, donde la voz de Cedric Bixler, se acerca a la portentosa magia resultante entre la fusión de los registros de Jeff Buckley y Robert Plant, un medio tiempo con aroma a blues donde los solos de guitarra retumban en altitudes celestiales, "L'via l'viaquez', una autentica barbaridad, un terremoto sonoro que tan pronto recuerda a Led Zeppelin como a Santana, Fugazi o Jane's Addiction, una canción que posiblemente suene tan actual y vintage a partes iguales como lo hará dentro de treinta años, "Miranda that ghost just isn't holy anymore", ópera rock (si se me permite la licencia) mostrada en cuatro actos, "Vade mecum", lisergia propia de los spaguetti western, dotada de una mística muy seductora, "Pour another icepick", susurro de sensibilidad fascinante, "Pisacis (Phra-Men-Ma)", hueco para que la base rítmica se anime, y "Con safo", explosión de percusiones sobrias en pro de la épica, y ya en la recta final "Cassandra gemini", la clausura de media hora ejecutada también en varias porciones (cinco, concretamente) con "Tarantism", cabalgar de trote vertiginoso con spoken word incluido, "Plant a nail in the navel stream", donde entran en liza los vientos para intimar con el ideariod e Hawkwind, "Faminepulse", vuelta al post-hardcore que practicaban con sus anteriores empresas musicales, "Multiple spouse wounds", descenso a los infiernos del derrotismo, y "Sarcophagi", recobrar de la cordura para sacar las garras y arañar el asfalto en una recta final de escándalo. Obra maestra incomparable, al menos en su ubicación catalogada.

The Mars Volta eran por aquel entonces el portorriqueño Omar Rodríguez-López y el texano de ascendencia española Cedric Bixler-Zavala (almas mater del proyecto y que aparte de crear esta aventura y las mentadas al inicio del post, han unido sus caminos en su actual grupo Antemasque y volado en solitario con Bosnian Rainbows, Kimono Kult, Radio Vago y Anywhere, Los Dregtones, The Fall On Deaf Dears y Zavalaz, respectivamente) John Theodore (que también ha estado en bandas como Queens Of The Stone Age, One Day As a Lion, Royal Trux, Trans Am, Golden, Puscifer, The Fucking Am, HiM y colaborador de Will Oldham) el californiano Isaiah 'Ikey' Owens (ex-miembro de Long Beach Dub Allstars, Free Moral Agents, De Facto y Look Daggers, que por desgracia falleció hace poco más de un año), Juan Alderete De La Peña (componente de Racer X, The Scream, DC-10, Distortion Felix, Vato Negro y Big Sir) y Marcel Rodríguez López (hermano de Omar, que también cuenta con una destacable trayectoria en solitario bajo el nombre de Eureka The Butcher, y es parte de Zechs Marquise). Omar, con ayuda de Theodore, escribió todas las partes instrumentales (las guitarras, teclados y batería), produciendo y supervisando él mismo las sesiones de grabación. También recurrió a un método que artistas de jazz, como Miles Davis, solían utilizar: cada miembro debía grabar su parte sin escuchar el contexto o las grabaciones de los otros integrantes, obligándolos a interpretar su partitura como si fuera una canción por sí sola. Para facilitar la grabación, los músicos recurrieron al uso de un metrónomo cumpliendo con su cometido a la perfección, algo nada extraño si comprobamos que la terna de invitados estuvo formada por profesionales del calibre de Flea (ilustre bajista de Red Hot Chilli Peppers y Atoms For Peace), su compañero en RHCP, John Frusciante, Larry Harlow (reputado pianista neoyorquino con infinidad de álbumes editados que navegan entre la salsa, el afro-cuban sound y el free-jazz), el percusionista Lenny Castro (en cuya hoja de servicios figuran los nombres de The Rolling Stones, Elton John, Stevie Wonder y un sinfín de grandes artistas de todos los géneros habidos y por haber), el saxofonista mexicano Adrián Terrazas González y su paisano Salvador 'Chava' Hernández, Randy Jones, Nicholas Lane, William Reichenbach, Larry Corbett, Suzie Katayama, Wayne Bergeron (que años después haría la banda sonora de 'Los íncreibles'), Roger Manning (antiguamente en Tv Eyes, Imperial Drag y Malibu), el afamado arreglista y compositor David Campbell, y una sección de cuerda compuesta por Diego Casillas, Fernando Moreno, Ernesto Molina, Erick Hernández, Mario de León, Roberto Cani, Peter Kent, Josefina Vergara y Joel Derouin.

https://www.youtube.com/watch?v=2EkzNGkIPdE

TOUNDRA + BÖIRA - SALAMANDRA 1 (L'HOSPITALET DE LLOBREGAT) 12/03/16

lunes, 14 de marzo de 2016
IV (2015)

Hacía siglos que no iba de concierto, creo que desde que vi a Little Jesus actuar en Heliógabal y como aquella experiencia fue genial, para esta ocasión no me pensé mucho aceptar la propuesta de mis amigos Lucho y Serra, los cuales también estuvieron allí y suelen ser talismanes para buenos directos (Rodriguez y Pony Bravo son otros dos ejemplos). Sin importar que la espalda me estuviera dando guerra desde primera hora de la mañana, estaba animado porque los madrileños Toundra, autores de uno de los mejores discos de post-rock de la historia (si, si, así de claro, sin exagerar), el fulminante 'IV' editado a principios del año pasado, iban a pisar por primera vez mi querida ciudad de L'Hospitalet de Llobregat y lo iban a hacer en el marco del emergente Let's Festival que se viene organizando desde hace ya una década en la emblemática Sala Salamandra. Coincidiendo con el décimo aniversario del evento, el cartel se ha compuesto de nombres tan relevantes en las escena nacional como Xoel López, Second, Tulsa, Triangulo de Amor Bizarro, Egon Soda, Arizona Baby y Disco Las Palmeras! entre otros, en sus tres semanas de duración divididos en doce veladas de música en vivo. Un programa variado en el que a mi juicio el plato fuerte era este, y por eso no había que perdérselo.

Creo recordar que fue en la edición del Primavera Sound 2011, donde vi a estos cracks sobre las tablas por primera vez. Mi apreciada Viola Tricolor del añorado blog 'Los colores de los pensamientos', me recomendó verlos y al entrar en el recinto fuimos a echar un vistazo a su actuación. Eran casi casi los abrelatas de la jornada y ante un sol de justicia defendieron un repertorio que por aquel entonces apenas despuntaba con tan solo dos álbumes en el mercado, y aún así me impactó su sonido sobremanera. No había escuchado nada de ellos y todavía mantengo fresca su energía de aquel día en la memoria, con unos pocos cientos de espectadores como testigos, quizá incluso menos, pero entregados a su crudeza instrumental. Sin embargo, ahora puedo hablar de su progresión en ese campo afirmando que ha subido unos cuantos peldaños hasta tocar la cima con un derroche difícil de igualar por cualquier otra banda del estilo. Sin duda alguna son la formación más deslumbrante dentro de su género entre todas las que desarrollan su propuesta en nuestro país.

Surgidos de la unión de ex-miembros de Nacen de las Cenizas y Ten Minute Man, comenzaron su andadura hace aproximadamente nueve años y desde entonces han publicado cuatro discos de estudio en los que se nota una notable evolución gradual. En la actualidad con la entrada del ex-guitarrista de Adrift, David 'Macón' Maca en sustitución de Víctor García-Tapia, se han sentado las bases de un proyecto sólido que tiene como límite el infinito y que está haciendo ruido en todo el continente. El cuarteto de la capital se presentó ante una concurrencia que prácticamente abarrotaba la sala y que disfrutó de una noche inolvidable en la que se dieron cita dos grupos con muchos nexos de unión estilísticos y en cuyo manual están los nombres de Isis, Mogwai, Pelican, Explosions In The Sky, Caspian y Russian Circles, como referentes de manera implícita, pero que en el caso del cabeza del cartel han pasado a ser meros puntos de partida porque su imaginario vuela en solitario sin necesidad de comparación odiosa.

Venían a presentar su más reciente trabajo y lo hicieron acompañados de Böira, unos declarados devotos suyos que también causaron una muy grata impresión. Procedentes de Barcelona, estos cinco músicos defendieron un ideario notable que se mueve entre el post-rock, el ambient más rocoso (si es que se pueden unir ambos términos) y unas leves pinceladas de screamo o más bien post-hardcore. Sus cuarenta y pico minutos de entrega se basaron en su primer y único lanzamiento hasta la fecha, el estupendo 'Si de la runa baixés', de hecho tocaron el álbum en riguroso orden, tal como viene en en su formato físico, comenzando por la atmosférica "El que escolten els arbres", mi favorita, una exquisitez que en sus primeros compases me evocó los deliciosos pasajes de mis queridos Tristeza, pero que luego va cogiendo fondo para mostrarles genuinos y elásticos desde un punto de vista ecléctico, pues en sus casi diez minutos se puede deducir un gusto por la indagación, por ir un paso más allá en la búsqueda de sonidos, porque era cerrar los ojos y sentir fluir un poco de rock sinfónico progresivo, indie -rock, post-metal, slowcore y hasta reminiscencias folk de tinte psicodélico con el añadido de esas teclas tan bien adaptadas a la fiereza, luego llegó "Glasgow", una montaña rusa de tempestad-calma, que pasa la lengua por las paredes del doom metal y por el disco homónimo de Black Sabbath, alargando los riffs y cubriendo todo de una bruma melancólica a flor de piel, y con una recta final majestuosa que abraza una actitud optimista mesurada, acto seguido cayó "Vulcano", con unos primeros compases herederos de Ui, con una línea de bajo marcada y un ritmo trotón, amén de unos recesos de tranquilidad que nos trasladaban a universos idílicos para irrumpir con unos coros épicos que encontraron respuesta entusiasta en el respetable, "Allau", dividida en dos partes fieles a los dogmas del género, y que sufrió el único revés de la noche al no apreciarse el trozo vocal que llevó a cabo su bajista, no sé si porque falló el micrófono o porque el volumen del mismo quedó empequeñecido por la potencia instrumental, y "Refugi", que redondeó la faena en lo más alto, provocando que el público quedará saciado y con el motor caliente para continuar con ganas de jarana. Excelente banda a la que habrá que seguir muy de cerca porque prometer crecer sin control.

Una tregua para salir fuera a refrigerarse y fumar (eso los fumadores, yo solo a beber algo), pero no para cenar, que eso lo hicimos antes con unos fideos chinos de esos que engañan al estómago, y en ese rato unos cuantos chistes de flamencos, unas risas a lo tontojulián y unas fotos de rigor para plasmar la historia, necesario todo para recuperarse del cansancio acumulado y ya dentro, pero un poquito más atrás por la incesante llegada de gente, a gozar de las primeras notas de la enorme "Strelka", anticipada con esa bella introducción al son del cantar de los pajaricos, sin la presencia del cuarteto en liza. Monumental comienzo, todo sonaba a la perfección, en su sitio, sin fisuras, correoso y
estruendoso a conciencia, pero sin desprenderse de la pulcritud ni de la calidad que les caracteriza. Ya metidos en harina, siguieron la lidia con "Marte", uno de los temas estrellas de su penúltimo álbum 'III', que sonó impecable e implacable con ese inicio rompedor de batería y guitarras atronadoras, con la banda entrada ya en materia y animando el cotarro con aspavientos y palmas en alto. Luego llegó otra licencia a su pasado con otro estandarte, la genial "Magreb', perteneciente a su sensacional 'II', un corte que roza los once minutos y que a mi personalmente siempre me ha recordado a Tool, y sin tiempo de asimilar que estábamos sufriendo la embestida de una apisonadora sónica, nos noquearon con "Zanzíbar", la cual también aparece en el mismo disco y a continuación de la anteriormente interpretada, una pista que nos trajo aromas arábigos y aumentó los decibelios con holgura antes de volver a su último plástico con "Kitsuné", tal vez la más aclamada por los presentes, respetando las campanadas que se escuchan en el álbum y resplandeciendo en cada nota, en cada espacio de furor. "Cielo negro", fue la siguiente, otro rescate de 'III', eléctrica, veloz, sonó a las mil maravillas, y fue enlazada con "Oro rojo", para mi gusto la más brutal de la noche, ya que en ella todos los componentes de Toundra entraron en un trance de entrega descomunal, moviéndose por el escenario e intercambiando gestos y sonrisas cómplices. Se les veía disfrutar y es que atraviesan un momento dulce, muy merecido por lo que nos dieron a entender Böira que tuvieron palabras de reconocimiento, admiración, respeto y gratitud hacía en ellos al final de su bolo y eso es señal inequívoca de que son gente que facilita las cosas y no se da aires de grandeza, y como nada dura eternamente, acabaron el bis y el espectáculo con la formidable "Bizancio", otro capricho de su segunda obra y que considero mi predilecta de todo su repertorio (buena alegría me dí al oirla porque de verdad que no la esperaba). Sencillamente bestial.  Nos calaron hondo, nos dejaron henchidos de felicidad y deseando que no se haga larga la espera hasta que vuelvan a visitarnos. Y es que como dijo mi buen amigo Danilo al salir de allí 'para llegar al público no hacen falta palabras'. Esteban Girón, Álex Pérez, Alberto Tocados y Macón no pronunciaron ni una, pero ni falta que hizo.

https://www.youtube.com/watch?v=ADI-joZusQI

https://boiramusica.bandcamp.com/releases

https://toundra.bandcamp.com/

SHE WANTS REVENGE

jueves, 3 de marzo de 2016
SHE WANTS REVENGE (2006)

Se acerca el final del invierno y ya empieza a alargar el día, dentro de nada y menos volveremos a cambiar la hora y la noche tardará un poco más en hacer acto de presencia con lo que me apetece recurrir a uno de esos discos de impacto directo, de oscuridad latente y formas eléctricas, vamos que para compensar la ausencia de luz hasta que llegue definitivamente ese nuevo rumbo luminoso y en vistas del pausado ritmo que llevo al publicar, veo ideal profundizar en las virtudes del debut de esta gran banda olvidada con el paso de los años pero que sigue vivita y coleando a pesar de que en la actualidad se encuentra en un hiato que mantiene su regreso en incógnita. She Wants Revenge puede que sea la banda americana que mejor ha sabido trasladar la herencia del post-punk, la darkwave y el gothic rock de las islas británicas y eso sin necesidad de hacerlo desde un paisaje gris, puesto que son originarios del soleado San Fernando Valley (California), con lo que se le daba dar más mérito a su propuesta, repleta de una esencia tenue adaptada a la modernidad de las músicas que han brotado en lo que llevamos de este milenio. Todavía más fieles al legado de Joy Division de lo que lo han sido otros como Interpol o Editors, el dúo estadounidense lleva once años en la brecha pero hoy me quiero centrar en sus inicios y en ese mentado álbum homónimo con el que irrumpieron en la escena independiente por la puerta grande.

Recuerdo que mi primera toma de contacto con ellos fue gracias a la pareja de hermosos que regentan el espacio creativo aktivitÄtbcn, que me nombraron una serie de bandas hasta entonces desconocidas para mi y que estaban pegando fuerte en Inglaterra. Ellos estaban viviendo en Londres y traían un montón de recomendaciones que apunté mentalmente y en la gloriosa lista estaban entre otros White Rose Movement, de los que ya escribí por aquí poco después de aquella amena conversación sobre música y nuestros dos protagonistas de hoy. Superada la resaca producida por las cuatro o cinco jarras de cerveza de barril con sabor a azufre y ausencia de gas que me metí entre pecho y espalda aquella noche en un antro infecto de la ciudad, comencé a recuperar extractos del festival y vino a mi memoria el nombre de este proyecto, decidiendo de inmediato permanecer en la cama pero con el imaginario de los californianos reproduciéndose en mi portátil vía streaming. Fue como un chute de adrenalina curativo, porque a las tres canciones ya me había incorporado para prepararme algo de merendar a la vez que movía el esqueleto al compás de su cancionero. Canciones robustas y magnéticas, aromatizadas por un fino manto electrónico de textura aterciopelada y tintes electrónicos nada desdeñables acompañaban unos severos textos que hacen hincapié en el desamor, la autodestrucción y otras reflexiones personales ejecutadas con un lenguaje explícito. Me engatusó desde la primera escucha y tuve un larga adicción a su minutaje, pero antes de alabarlo por pistas, quiero contar más sobre los avatares de la banda.

La razón es que meses después de aquel affaire me trasladé de piso y me fui a vivir con amigos al centro de la capital teniendo de ese modo acceso a internet, algo inédito para mi por aquel entonces, y claro, estaba todo el día navegando por la red, saciando mi curiosidad sobre mil cosas y una de ellas obviamente era averiguar más sobre las formaciones que me gustaban. Buscando datos sobre su historia me sorprendió leer que habían vendido muchísimos ejemplares de este plástico alrededor del mundo y que su fama había crecido como la espuma en un corto espacio de tiempo, lanzando tres sencillos con la presencia en dos de ellos de la vocalista de Garbage, Shirley Manson colaborando como actriz y del actor Joaquín Phoenix ejerciendo de director. También me enteré de que habían terminado sendas giras mundiales junto a Depeche Mode y Placebo, que habían colaborado con el prestigioso productor Timbaland y que su mayores influencias reconocidas por ellos mismos eran The Cure y Bauhaus, cosa que a decir verdad ya intuía escuchando sus temas. Después de eso les seguí la pista de cerca merced a este bendito invento y aunque su popularidad no fue en aumento se mantuvo dignamente con sus siguientes pasos, los Lp's 'This is forever' y 'Valleyheart' y tres Ep's (en total tienen cinco contando los embrionarios 'These things' y 'Tear you apart'), 'True romance', 'Save your soul' y 'Up and down'. Todo su material aguanta el tipo en la comparación, pero sin duda su obra cumbre e imprescindible es 'She wants revenge'.

Reflujos del 'Land of rape and honey' de Ministry, del 'Dukes of stratosphear' y el 'Chips from the chocolate fireball' de XTC, puntos en común con sus coetáneos de Lansing-Dreiden y The Bravery. todo metido en una coctelera de agridulces sabores y tenemos canciones tan ricas como "Red flags and long nights", que da comienzo al álbum con esas guitarras cansadas con aspecto de cobre gastado y un espíritu poderoso planeando sobre hoscos pesares, "These things", donde entran a colación los teclados para cubrir con un manto innegablemente ochentero los filtros acogedores de la sobriedad lírica del corte, un medio tiempo excitante y estimulante, "I don't wanna fall in love", subiendo la temperatura en pos de una agresividad envolvente que no le hace ascos a la pista de baile y bebiendo a morro de los New Order del 'Power, corruption & lies', "Out of Control", más carnaza para seguir el guión con una buena dosis de poderío vocal y una distorsión amenazante sustentada por las máquinas en la que tal vez sea la pieza que cuenta con el estribillo más dotado del lote tanto instrumental como melódicamente, "Monologue", una de mis predilectas aunque es posible que no esté entre las favoritas de mucha gente, pero es que su ritmo adictivo y esos ruiditos pegadizos se quedaron permanentes en mi cabeza a partir de la primera audición que hice del disco y la suma de ingredientes la convierten, a mi parecer, una de las más inspiradas de su carrera, "Broken promises for broken hearts", como si David Bowie hubiera metido mano en las grabaciones de Nine Inch Nails, respetando parte de la manera de hacer las cosas de su colega Trent Reznor, "Sister", la niña de mis ojos, una perfecta fusión entre energía, cordura, seducción y aptitud, "Disconnect", preciosa instrumental para coger aire y acometer el segundo acto que se inicia con "Us", golpe de efecto, un desafío a su propio manual de estilo, acercándose más al rock progresivo de aires metálicos de unos Queensrÿche que a cualquiera de sus palpables referentes, "Someone must get hurt", fulgurante y adrenalítica con una línea de bajo bien marcada que destaca en la base rítmica, y "Tear us apart", su pista más conocida y encargada de cerrar la faena por todo lo alto.

She Wants Revenge eran entonces, Justin Warfield que anteriormente tuvo editó un disco en solitario de hip-hop, pasó por la banda de trip-hop One Inch Punch y participó en trabajos de gente como Bomb The Bass, The Chemical Brothers, Freestylers, Boo Radleys, Crazy Town, Placebo y The Crystal Method y Adam Michael 'Dj Adam 12' Bravin, que también actualmente trabaja en su nuevo grupo Love Ecstasy Terror y ha sido disc-jockey personal de presidente de Estados Unidos, Barack Obama (¿¡!?), forman She Wants Revenge. El bajista de Vast, Thomas Frogatt, les ayudó en el disco tocando algunas guitarras. Como dato curioso añadir que el descubridor de este talento fue Fred Durst, vocalista de Limp Bizkit.

https://www.youtube.com/watch?v=JSIlPzeAa3k

COMA CINEMA

lunes, 22 de febrero de 2016
BLUE SUICIDE (2011)

Uno de los discos que más me caló en el pasado ejercicio fue el estupendo 'New Alhambra' de Elvis Depressedly, el proyecto paralelo o viceversa (pues no tengo claro del todo si fue antes el huevo o la gallina) a estos geniales Coma Cinema que lidera casi a solas el prolífico Mat Cothran. Bueno en realidad si sé que la banda que nos ocupa se creó un lustro antes, pero me apetecía usar la expresión que he escrito en el paréntesis, para que nos vamos a engañar, soy así de bobo. En fin, la cosa es que aquel no es un álbum fácil de digerir, ya sea por la voz de nuestro héroe del día o por su sonoridad comatosa en baja fidelidad repleta de raros acordes espectrales de corte noventero, pero para mi es totalmente adictivo, me traslada a idílicos lugares a través de mi imaginación cuando lo reproduzco y además me parece que tiene la virtud de sonar totalmente distinto al resto de propuestas musicales que pueblan este mundo, vamos, que a este hombre se le puede definir perfectamente como un innovador, porque en ambas aventuras recorre senderos sin explorar que afronta con valentía y logra salir no solo bien parado, sino por la puerta grande, aunque claro está por lo difícil de sus propuestas no ha saboreado las mieles del éxito de una forma equitativa con lo que ofrece. Su indie-pop ejecutado en baja fidelidad es tan sencillo, adorable y pegadizo en su construcción, como eficaz a la hora de conquistar al oyente necesitado de algo que se salga de la norma.

El de Spartanburg (North Carolina), es uno de esos tipos que no tiene ni la más mínima preocupación por acelerar las cosas y maneja el tema con soltura, involucrándose en diversas historias, a su aire, sin grandes quebraderos de cabeza y publicando material de ambos grupos sin llevar un control medido de las fechas en las que entra a grabar (algunos lanzamientos de uno y otro, han coincido en el mes de salida a mercado), dejando hueco además para colaborar con otras formaciones tales como Foxes In Fiction, Walsh y Teen Porn, amén de dedicar tiempo a su faceta como solista bajo su propio nombre completo, Mathew Lee Cothran, y a Gremlins, su tercer artefacto en discordia. Su trayectoria no creció de manera muy diferente a la de la mayoría de músicos con los que se le podría relacionar, ya que nació en su plenitud adolescente, cuando cursaba estudios en la escuela secundaria de su ciudad de origen y decidió montar una banda para tratar de dar a conocer sus ideas por la zona, dando conciertos en pequeños locales con visos de llamar la atención de alguna discográfica vecina que quisiera editar sus canciones. Corrían los últimos meses de la anterior década y no fue hasta apurar del todo esas fechas que consiguió su propósito aunque gracias a la autoedición. Lo importante era que sus composiciones estaban en circulación y le fue bien la apuesta porque una buena cantidad de blogs se hicieron eco de la grabación y llegó finalmente a la prestigiosa revista digital Pitchfork que puso su debut por las nubes. 'Baby prayers', era el titulo de aquella ópera prima y a partir de ahí llegaron 'Stoned alone', su más reciente 'Posthumous releases' y entre medias este fantástico 'Blue Suicide' que en mi opinión es el más inspirado de los cuatro.

Quince piezas de variadas formas que vieron la luz con el respaldo de un par de sellos, Wonderbeard Tapes que se encargó de lanzarlo en cassette y Fork And Spoon Records que hizo lo propio en vinilo. Suenan profundas, comunes, íntimas, cercanas y con una accesibilidad mucho más asumible que las creaciones que presenta junto a Delaney Mills en Elvis Depressedly. Un pop juguetón donde las melodías manejan el timón y la bondad inunda cada rincón. En definitiva es uno de esos álbumes que cuando llegan al fin de su minutaje sientes que ha cambiado algo en ti para bien. No hay una gran destreza ni una portentosa química instrumental, pero la ausencia de ello cobra sentido cuando encajamos las piezas de este puzzle enternecedor dotado de delicias como "Bussiness as usual", que abre fuego con una insistente nota de sintetizador al más puro estilo The Russian Futurists para dar paso a unos juegos vocales que encadilarán a todo aquel que se considere adepto a Granddady, y unos teclados que buscan perpetrar un ligero aroma barroco, "Hell" antagónica en esencia a su título ya que se puede describir como tan tierna como una brisa celestial, "Greater vultures", aflicción acústica que entorna los ojos para mirarnos con la modestia del que desnuda su alma, "Lindsey", que recupera la enérgica belleza del emocore noventero pero también se aproxima a la sensibilidad de ese pequeño grupo de bandas que tengo en un pedestal y que parece ser que para la prensa especializada forman parte de una categoría territorial de esas en las que se juega en campo de tierra, como por ejemplo Electric President, Aqueduct, Mazarin y The Shaky Hands, "Desolation's plan", en la que usa una base rítmica que trae a mi memoria un viejo corte de Ben Lee, "Caroline, please kill me", destapando una entrañable espontaneidad adolescente de formas lo-fi, "Wondering", una canción que da crédito a cualquier comparación con Conor Oberst porque a veces la música de Coma Cinema viene a ser lo que resultaría de un término medio que rellenera el espacio vacante entre la potencia de Desaparecidos y la fragilidad de Bright Eyes, "Her sinking her", lenta y tristona pista de preciosa armonía en la que la suma de elementos otorga un brillo progresivo, "Gentlewoman", una de mis predilectas del disco, donde el registro de Cothran gana empaque y un parón a mitad da aire a una interpretación resquebrajada, y "Eva Angelina", la única del repertorio que sobrepasa los cuatro minutos de duración (de hecho solo tres superan los dos y medio), una tonada de bellas atmósferas, "Wrecked", quizá el tema más fiel a Pavement, la que desde mi humilde punto de vista siento como su mayor influencia,

https://comacinema.bandcamp.com/album/blue-suicide

CIGARETTES AFTER SEX

jueves, 11 de febrero de 2016
I. (2012)

Casi de rebote me topé con esta banda una noche que buscaba vídeos de canciones que fueran acordes a una preciosa pintura que realizó mi querida Sra. Esmiz, con la idea de dar colorido sonoro a una entrada para su genial blog 'Soy una pobre granaina', y lo cierto es que ha sido de los mayores hallazgos musicales que he tenido la suerte de escuchar en mucho tiempo. Una mística envuelta en sensualidad y una atmósfera seductora emergiendo de un ritmo templado ensoñador cubierto de una mezcolanza agradable pero triste a la vez, llamó mi atención desde los primeros compases. Lógica era su posición en lo alto de la lista de sugerencias audiovisuales asociadas a mi búsqueda en el famoso canal YouTube donde antes había seleccionado cortes de Another Sunny Day, Echo And The Bunnymen, Craft Spells, The Cure, The Smiths y Northern Portrait, aunque realmente lo suyo iba por derroteros más sugerentes, nocturnos, gélidos, románticos se podría decir incluso, la cosa es que me prendé al instante y aunque finalmente no fue la elegida para acompañar el post que publicó mi admirada delicia en su bitácora porque lo que había plasmado en el lienzo era una emoción de distinta lectura, yo me fui derechito a su bandcamp para deleitar mis oídos con todo lo que allí tenían a disposición del intrépido curioso que quisiera conectar con su universo compositivo. Desde entonces, confieso que soy adicto al mismo.

Eran para mi unos perfectos desconocidos y la verdad es que más tarde averigüe que lo eran para la mayoría ya que cuentan con tan solo dos referencias en formato Ep, una de ellos este fabuloso 'I', compuesto de cuatro temas y otro el más reciente 'Affection', publicado hace poco más de cuatro meses y que consta de dos pistas muy loables pero que obviamente saben a poco. La poca información que de ellos se puede encontrar por la red unida al hecho de que llevan casi ocho años en activo, hacen pensar que su impopularidad se debe a la poca promoción que se ha dado a su ideario, porque de otro modo no se entiende que una banda como esta no haya cosechado mayores éxitos, sin embargo su suerte puede cambiar porque de momento tienen acordada una extensa gira por Europa que les llevará a tocar en Francia, Holanda, República Checa, Suiza, Inglaterra y Alemania, y en la que mayoría de sus fechas ya se ha colgado el cartel de 'Entradas agotadas'. Pero bueno, que mas da si están cerca de comerse el mundo o no, si gracias a las virtudes de nuestro querido internet tenemos acceso a su propuesta, tampoco es cuestión de quejarnos de vicio si llegamos a la conclusión de que por mucho que un grupo sea underground, las cosas no son como antes y merced a este medio puede evolucionar la carrera de cualquier formación simplemente con el poder de la onda expansiva verbal, hasta el punto de cruzar el charco y traer su imaginario aquí o a cualquier otra parte del planeta.

Fundados en El Paso (Texas), pero con su centro de operaciones fijado desde hace cuatro años en Brooklyn (New York), la prolífica cuna musical de la Gran Manzana, Cigarettes After Sex, han desarrollado una carrera que por ahora se mantiene firme y prudente a la espera de la que sea su ópera prima, midiendo bien los tiempos y puliendo sus influencias con cautela para llegar a un buen número de seguidores. Su onda sigue la estela de Cocteau Twins, Cowboy Junkies, Red House Painters y Julee Cruise, moviéndose como pez en el agua entre el dream pop, el slowcore más melódico y alrededores del indie-pop en general, aunque también se puede decir que sienten respeto por géneros ajenos tal y como demuestran en su más reciente trabajo al incluir una relectura del 'Keep on loving you' de Reo Speedwagon, emblemática banda de soft-rock que tuvo su eclosión a principios y mediados de los 80's. Por el momento nos podemos contentar con esas seis canciones (incluida la versión citada) que ponen a disposición en su web. 'I' cuenta con cuatro preciosas gemas, comenzando por mi favorita "Nothing's gonna hurt you baby", una absoluta exquisitez, desde sus primeros segundos, con ese bajo melancólico marcando la línea y la ambigua voz de Greg González recitando en lamento sobre unos teclados tiernos y resplandecientes, una de esas piezas que encaja con el talento de Hope Sandoval y sus Mazzy Star, que pos su sencillez puede parecer puro oropel pero bien puede pasar por lingote de oro, "I'm a firetfighter", virar dorado hacía la tristeza desenmascarada, una estrella brillante de magia ambiental que emocionaría a los mismísimos Low, "Dreaming of you", tímida, otoñal, de letra simple pero certera, narrando un tira y afloja de amor correspondido, y "Starry eyes", probablemente la canción que recopila todo su aprendizaje, marcada por el espíritu del pop por los cuatro costados y en cada uno de sus poros, una preciosidad de estribillo pegadizo a la que se puede sumar el nombre de Yo La Tengo a su paleta de reminiscencias.

La tropa estaba formada en este puesta de largo por Greg González, líder y único miembro fijo del proyecto desde sus inicios, Steve Herrada, su compañero de fátigas en esos primeros pasos que después de este mini-álbum abandonó el barco, Phillip Tubbs, Emily Davis y Greg Leah, que para su siguiente referencia fue sustituido a los parches por Jake Tomsky. En la actualidad queda reducida la plantilla a cuarteto con la incorporación del bajista Randy Miller, que alterna su labor aquí con su presencia en la banda de rock conceptual, Color. Como dato curioso, añadir que el fundador del grupo concedió una entrevista a un medio estadounidense en el que afirmaba que sentía devoción por los solos de guitarra y comentaba que sus preferidos de toda la vida eran los de "Bohemian rhapsody" de Queen,"Beat it" de Michael Jackson, "Cruel" de St. Vincent y..."Tú me dijiste adiós" de Los Brincos!!. Parece que es un intrépido buscador de sonoridades...

https://cigarettesaftersex.bandcamp.com/album/i

RODRIGO AMARANTE

miércoles, 3 de febrero de 2016
CAVALO (2013)

De un tiempo a esta parte, me he convertido en un devorador de series televisivas aunque de forma más comedida que esos a los que llaman seriófilos y que son capaces de degustar varias temporadas en una semana, ya que lo mío es más de cocción lenta, de degustar los episodios en momentos concretos de calma y cero ruido exterior que me distraiga, con lo que puedo tardar más de un mes en acabarlas por mucho que disfrute viéndolas. De algún modo creo que es razón de más para ello eso último que he dicho, porque si me gusta mucho, como que me da pena terminarla a sabiendas que la echaré de menos. Me está pasando en estos días con 'Narcos', una adaptación de hechos de la vida real que se toma muchas libertades, y que se basa en el historial delictivo del famoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar, dando una lección de ritmo visual y de atractivo argumental que la distinguen de la mayoría de ficciones que han basado su guión en el mentado personaje. Pero bueno, de lo que quiero hablar aquí no es tanto de la calidad de este producto y de sus brillantes interpretaciones con el brasileño Wagner Moura a la cabeza, si no de su paisano Rodrigo Amarante, encargado de crear la canción principal, otro de los reclamos de esta magnifica apuesta de Netflix en alianza con Dynamo Producciones.

Contando con una trayectoria intachable al frente de Los Hermanos y Orquesta Imperial, este músico y compositor natural de Río de Janeiro (Brasil), se trasladó a Estados Unidos en busca de comenzar una carrera en solitario que se presumía interesante en vistas de las amistades que había ido labrando por el camino, pero antes de ponerse a ello formó un proyecto junto a Fabrizio Moretti de The Strokes y Binki Shappiro, la cual más tarde se haría popular por un flamante álbum en colaboración con Adam Green editado hace un par de años. Esa historia vio la luz bajo el nombre de Little Joy, y tuvo como resultado un delicioso disco debut que se movía entre el folk, el pop y el indie-rock, pero la unión del trío no pasó de ahí, a pesar de que nunca se ha hecho comunicado oficial que confirme su disolución. No obstante han pasado ocho largos años desde que se publicó y en todo ese tiempo nuestro protagonista del post de hoy no ha perdido el tiempo y fijando su residencia en Los Angeles (California), ha ido haciéndose un nombre en el panorama mundial en gran parte gracias a "Tuyo", el tema de apertura de 'Narcos', pero también merced a la calidad de su ópera prima, este maravilloso 'Cavalo', que lejos de mostrarle como el pura sangre de firme trote que descubrimos en los cuatro álbumes de estudio de su primera formación, que tan exitosa fuera en su país (se convirtió en un grupo de culto dentro de las fronteras de la nación carioca), le presentan como un manso équido de elegante caminar.

Rodeado de ilustres de la música de raíz americana vista desde un prisma independiente, Amarante, da un recital de control de los tempos y experimenta sobre sonidos accesibles para llevarlos a terrenos donde la psicodelia tiene una plaza alquilada y la música popular brasileña se funde con la samba más sutil para controlar en la sombra que nadie invada su pequeña parcela. Las canciones de este trabajo son preciosas, dóciles, honestas e intimistas, prescindiendo de coartadas oscurantistas y brillando como una puesta de sol metafórica. Cortes repletos de magia, de proximidad, con Nick Drake, Andrew Bird, Milton Nascimento, Caetano Veloso o Juana Molina entre sus más visibles influencias hacendo ademán de un folclore abierto de miras y sumamente entretenido. De la extraña belleza de la apertura "Nada em vão", serena y frágil en su melodía, convincente en su lírica, un dulce medio tiempo de esos que te hacen sentir como en un idílico paisaje tropical con un dorado amanecer ante tus ojos y el sonido de las reposadas olas irrumpiendo suavemente en la orilla, "Hourglass", giro brusco pero no disonante para acomodarse en una estrambótica finalidad discotequera, acercándose más al funky bailongo de los 70's que a los estilos que suele manejar en la mayor parte del minutaje, aunque con unos sintetizadores de ritmo vintage que pueden recordar levemente a los empleados por Ryan Gosling en su exquisito proyecto musical Dean Man's Bones, "Mon nom", donde recurre al francés, ejerciendo de incansable poliglota (domina con soltura estas lenguas y también la nuestra) ya que es el tercer idioma que emplea en este primer acto arrebatador, una canción en la que su voz se asemeja muchísimo a la de Julian Casablancas, al menos cuando éste aborda piezas más desnudas y románticas, "Irene", orgánica sensibilidad acústica para mayor gloria de sus héroes nacionales, que aquí reciben un digno y sincero homenaje, "Maná", la más movida de las once que componen esta colección, muy elástica y variada, recuerriendo a elementos propios de la samba, la bossanova, el rock y el tropicalismo, "Fall asleep", cambio de tónica para optar momentáneamente por una nostalgia transparente que se cubre de tristeza con la densidad de las teclas de un piano que dibuja notas espectrales en la lejanía, "The ribbon", bucólica, coral, sencillamente hermosa, algo así como lo que nos podría ofrecer Alex Ebert en sus discos en solitario al margen de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros e Ima Robot, si la cabra no tirara siempre para ese monte animado que tan buen rendimiento le otorga, y "Tardei", mi favorita del lote, una joya infinita que no necesita descripción, solo ser escuchada y disfrutada para sumergirse en el universo individual para cada uno que propone de por si.

Rodrigo Amarante tuvo en el estudio la presencia de ilustres de la talla de Devendra Banhart, los anteriormente mencionados Adam Green y Fab Moretti, el reputado multiinstrumentista Josiah Steinbrick (presente en trabajos de Cate LeBon, Danger Mousse y Charlotte Gainsbourg, entre otros), la actriz Kristen Wiig (la hemos visto en películas como 'The Martian', 'Adventureland' o 'La vida secreta de Walter Mitty, y en la premiada serie 'Arrested development') e Hiromi Konishi, formando un impecable grupo coral, su amigo y compañero en Los Hermanos, Rodrigo Barba, que se encargó de todas las percusiones, Joel Virgel, que se ocupó del djembe, Todd Dahl Hoff, que hizo lo propio con el bajo y Noah Georgeson, que además de producir el álbum, participó activamente con el sintetizador.

https://maisumdiscos.bandcamp.com/album/cavalo

FUNERAL ADVANTAGE

jueves, 21 de enero de 2016
BOY IS DEAD (2015)

Entre unas cosas y otras, llevaba bastante tiempo sin hacer una reseña convencional y lo cierto es que ya tenía ganas de ponerme delante del ordenador a dar forma a la idea que me rondaba por la cabeza desde el día que decidí cerrar la lista de recomendaciones discográficas del pasado año. Se me ocurrió que podría ser bueno dedicar las primeras entradas del curso a los discos que tengo por casa que aún gustándome mucho había dejado fuera, y ahora que ya me he pasado por todos los blogs amigos a cultivarme con su criterio y a indagar en sus selecciones con la recompensa de haberme llevado un buen puñado de recomendaciones desconocidas (para mi, claro) que me están haciendo disfrutar mucho, me pongo a la faena y comienzo este ciclo que en realidad servirá también para suplir un post de rectificación, porque tal y como dije en su momento cuando puse mis elegidos, conforme vayan pasando los días iré teniendo la sensación de que con lo que me perdí y lo que he ido recuperando, cambiaría más de la mitad de los escogidos. Resulta curioso como va variando nuestra percepción de algunos trabajos conforme avanzan las fechas. De uno de los que he cambiado mi concepto es este notable 'Boy is dead' de Funeral Advantage, proyecto tras el cual se esconde Tyler Kershaw, un muchacho de Boston (Massachusetts), que hizo su presentación oficial en formato larga duración tras causar una buena impresión con los dos temas que publicó en un split compartido con Former Ghosts unos meses antes. En un principio no me gustó en exceso pero a base de rodarlo ha acabado encantándome.

Pop ensoñador de desarrollos cristalinos, electrónica sutil e indie-rock se juntan en esta propuesta que pone un ojo en el legado de The Smiths y el otro en la renovadora concepción del género hecha por The Pains Of Being Pure At Heart o Wild Nothing. Un disco luminoso en lo musical, pero derrotista en su lírica, puesto que como indica su propio creador, las letras hablan de boicotear las buenas nuevas, romper los momentos de satisfacción y acercarse a una melancolía donde parece sentirse como pez en el agua. Como digo, pesimista en su tématica pero gratificante al fin y al cabo, porque que es la vida si no un paseo por las circunstancias y un sorteo de las inclemencias que genera en si, a sabiendas de que en el fondo de las cosas siempre hay luz al final del túnel. El debut de Kershaw y sus secuaces (aunque él se encargue de dar forma a todo, le acompaña una banda formada por cuatro miembros más) nos habla de eso dicho por mediación del propio artista que afirmaba en una entrevista de promoción del álbum concedida a un medio local que de alguna manera creía que lo que estaba tratando de procesar en el contenido de esta ópera prima era un estado de ánimo concreto. Lo describe ahí como música emocional, haciéndola evidente en su lectura, ya que a pesar de su felicidad nostálgica, el minutaje tiene un núcleo oscuro, enfrentándose a un halo de pesimismo inherente centrado en la autodestrucción, o más bien en la auto-restricción. En definitiva, quería explorar las diferentes razones por las que alguien podría inconscientemente tratar de hacer su vida peor a propósito. Asímismo, afirmaba con estas palabras exactas, algo que resumía a la perfección lo que trato de explicar...'personalmente, tengo esta ansiedad anticipatoria constante donde estoy esperando que sucedan cosas malas y esa es una de las pocas cosas con las que me identifiqué mientras me hacía mayor. Sin duda, este sentir quedó plasmado en estas diez canciones.

Pero para aquellos que sólo quieren flotar en una nube, estos matices sombríos son fáciles de ignorar. Las piezas que lo componen tienen suficiente energía y dulzura como para conquistar al oyente ávido de paz sonora y exaltación positiva. Pedales de efectos propios del shoegaze noventero más laureado, delays, reverbs atmosféricas y ante todo mucho dream-pop y fijación por el jangle de los 90's, reinan en este confortable tratado que comienza con la espléndida 'Equine', encargada de abrir la faena, un destello resplandeciente que puede recordar a los primeros M83 en sus primeros compases, hasta que su melodía se enreda en distintas ramas tal vez más próximas a la simple belleza de la genuinidad, "Sisters", que bebe de Slowdive, una preciosa tonada que parece rescatada de otra época donde estas propuestas cálidas se apreciaban con orgullo, "Should ha ve just", como si Another Sunny Day, Craft Spells y Northern Portrait encontraran un aliado en su asalto al trono que un día ocupó Morrissey, una depurada canción de estribillo pragmático, "Gardensong", quizá su corte más emblemático o al menos el que se ha valorado más en los medios que han reseñado esta obra, una tierna historia que se sumerge en sus delicadas estrofas y ese bajo punzante que lleva el ritmo, "Back to sleep", ciclón de furor accesible que navega a velocidad de crucero esquivando icebergs dramáticos con una coralidad majestuosa, "Cemetary kiss", entonando una frágil declaración sensitiva cubierta por una ambientación primorosa, y alternando falsetes con cambios de registro vocales que nos dejan asombrados ante su capacidad como intérprete, y "The i'll look", que guarda connotaciones con los Glasvegas del primer disco, envolviéndolo todo con unos teclados hipnóticos y una batería de alma cincuentera, añadiendo la deliciosa voz femenina de Chelsea Figuerido.

Una puesta de largo brillante con la que Tyler Kershaw se presenta en sociedad. Como curiosidad decir que el autor tiene tan solo 25 años, reconoce a George Harrison y The Cure como sus mayores influencias a la hora de componer, que el álbum fue grabado entre la casa de sus padres situada en Mansfield (un pueblo del condado de Bristol) y su apartamento de Allston, un barrio de su ciudad de origen, y que en directo actúa en formación de quinteto.

https://funeraladvantage.bandcamp.com/album/body-is-dead

DAVID BOWIE (1947-2016)

martes, 12 de enero de 2016
COLLABORATIONS & COVERS (2016)

Primera gran bofetada del año a mano abierta y ruda. El gran icono musical David Bowie nos dejó anoche a la edad de sesenta y nueve años tras una dura batalla contra el cáncer. Vaya por delante que nunca me he considerado un seguidor acérrimo de su obra y tengo que reconocer que jamás me he adentrado de lleno en sus discos, pero es innegable su influencia en casi todo lo que escucho y es de justicia alabar la grandeza de su figura hasta la más absoluta admiración. Es curioso porque ayer por la noche pensaba que siendo que acababa de publicar nuevo álbum, esta mañana lo primero que haría sería darle unas escuchas a ver si me gustaba la manera en la que había roto su silencio porque además me había alegrado que con ello hubiera desafiado a la rumorología que le estaba dando por acabado debido a su delicado estado de salud, pero lo que no imaginaba es que esos dimes y diretes tuvieran la razón con respecto a su enfermedad, como que quise creer que simplemente estaba envejeciendo, contrariamente a la idea promulgada de que estaba en estado terminal como llegaron a insinuar diversos medios sin llegar a obtener confirmación oficial. Ha sido abrir el ordenador, meterme a curiosear y ver que Uri (responsable del blog 'Me suena que lo he leído', el cual espero que algún día reanude su actividad) había publicado un tema suyo acompañándolo de un halo de tristeza al afirmar que no tenía palabras, cuando me he temido lo peor. Luego la red me lo ha acabado de confirmar. Se nos ha ido el 'Duque blanco', el artista más camaleónico de la historia, un inquieto que siempre supo reinventarse y encontrar su espacio sin desentonar, el héroe de muchos melómanos que hoy están de luto con el corazón destrozado.

Desde aquí quiero rendirle mi particular homenaje teniendo en cuenta que escribir sobre su vida y milagros aparte de ser redundante tampoco sería muy honesto debido a que como he dicho no controlo mucho su legado a pesar de que hay un buen puñado de temas con su firma que me encantan, así que para reivindicar su importancia como referencia ineludible de mil y una bandas actuales y del pasado tanto en el rock como en el pop, he pensado que sería buena idea recopilar una serie de canciones de su autoría interpretadas por otros y juntarlas además con varias de las piezas en la que colaboró como estrella invitada. Gente como Tina Turner, Queen. Placebo, Arcade Fire, Nine Inch Nails, Iggy Pop, Lou Reed, Annie Lennox, Arcade Fire, David Gilmour, Lenny Kravitz, Mott The Hoople, Andrew Belew, Goldie, Tv On The Radio, Scarlett Johansson, Bing Crosby, Khasmir...tuvieron el privilegio de compartir escenario o sesiones de grabación con él y otros como The Magnetic Fields, Turbonegro, Simple Minds, Nirvana, A Camp, Collide, Bauhaus, Atrocity, Mates Of State, Six By Seven, 10.000 Maniacs, Superchunk, Helloween, Love Like Blood, Celtic Frost, Rick Wakeman, King Crimson, Seu Jorge, The White Buffalo, Generation X, The Divine Comedy, Enuf 'Z' Nuff, St. Etienne, Swell, El Vez, Quasi, Scott Weiland, The Moog, James, Robbie Wiliams, Oasis...en definitiva, un sinfín...le rindieron tributo en vida haciendo relecturas respetuosas de sus composiciones. Muestra inequívoca de lo alargada que fue su sombra es el hecho de que la mayoría de las formaciones y solistas que he citado provienen de estilos muy diversos y seguro que hoy como un servidor, han recordado con una sonrisa manchada de tristeza la primera toma de contacto que tuvieron con el universo Bowie.

Yo tengo una imagen concreta que es curiosamente ajena a su principal faceta artística. La primera vez que vi a David Robert Jones fue en la maravillosa película 'Merry Christmas Mr. Lawrence', donde interpretaba a un valiente soldado británico retenido en un campo de prisioneros japonés. Era muy pequeño, no creo que tuviera más de cinco o seis años y más si tengo en cuenta que se estrenó en 1983. Su mirada, su elegancia, no sé, algo me cautivó, creo incluso que fue la primera película que se quedó grabada en mi retina junto a la deslumbrante 'París-Texas' de Win Wenders. Años más tarde, cuando empecé a interesarme por la música supe que aquel tipo era un actor ocasional (aunque de gran valía), pero una eminencia musical. En la pre-adolescencia conocí sus trabajos de su etapa ochentera partiendo del vídeoclip de 'Let's dance', cuya fecha de salida estaba próxima a la del largometraje mentado pero que no vi hasta pasado algo más de un lustro, y desde ahí fui hacía atrás hasta degustar lo más granado de su discografía, aquellos comienzos en los que el glam rock de la mano de su alter ego Ziggy Stardust, ese extraño concepto que bautizó como plastic soul y esas experimentaciones en alianza con Brian Eno, presidían la famosa 'trilogía de Berlín'. Con esos álbumes me quedo. Oriol, un viejo amigo de la infancia, me pasó aquellas cintas en cassette y durante un tiempo se convirtieron en banda sonora de muchas vivencias, pero por alguna razón perdí el interés por lo que fue editando después y por desgracia cuando quise reengancharme cayó en mis manos 'Earthling', que me pareció totalmente infumable (espero no ofender a sus adeptos, pero aquel símulo de drum'n' bass, me pareció un horror). Sé que me perdí muchas cosas buenas por el camino, pero...como se dice en estos casos, ahí queda la parte de su obra que me acompañó de crío para recordarlo a perpetuidad. Descansa en paz, genio.

https://www.youtube.com/playlist?list=PLhuv5LuNp0Tj46p2LbzDWIlFqmmwGJUGj