LITTLE JESUS + CHEETAH BRAVA - HELIOGÀBAL (BARCELONA) 21/07/15

miércoles, 29 de julio de 2015
NORTE [JAPANESE VERSION] (2015)

Una repentina avería en mi querido portátil, me ha retrasado en la idea de escribir sobre el maravilloso directo que presencié el pasado Martes en el emblemático Heliogàbal de la Ciudad Condal, con los barceloneses Cheetah Brava y los mexicanos Little Jesus, como protagonistas. Como ya sabéis los habituales de este humilde blog, siento una especial predilección por estos últimos y si hubiera podido habría escrito estas líneas la misma noche del evento con la excitación y la emoción de lo vivido en plena efervescencia, pero por desgracia ya me había visto en la obligación de llevar a reparar mi trasto (así celebré su primer aniversario, porca miseria), así que como digo no pude hacer más que resignarme y guardar en mi memoria cada instante de esas dos gratas horas de buena música ofrecidas por estas loables bandas y así poder plasmar bien las sensaciones, algo que dicho sea de paso no ha sido complicado porque disfruté tanto que siento al recordarlo como si estuviera volviendo a gozarlo en este momento. Pasada una semana mi perspectiva de lo fulgurante que fue el recital del quinteto del D.F. no ha dejado de ir en aumento y me pregunto con frecuencia si no estamos ante unos genios capaces de hacer canciones efectivas con suma facilidad que todavía no han llegado ni a una décima parte de lo que puede dar de si su creatividad, pero es que además le doy vueltas a lo impactante que me resultó percibir su talento para transmitir el valor de su propuesta en un lugar reducido en el que apenas estuvimos medio centenar de personas, de la misma manera que lo hicieron en un marco tan amplio y repleto como el Lunario de la capital azteca donde los vi actuar a principios de año.

Si tengo la completa seguridad de que aquella presentación será conservada en mi retina el resto de mi vida, esta es muy probable que también, porque aunque diferentes en impacto y resultado, ambas fueron inolvidables. Pero bueno, vamos por partes. Supe del desembarco de Little Jesus en nuestro país con bastante antelación, virtudes de la red, claro, y de inmediato inicié una campaña de acoso y derribo a mis amigos para que se animaran a venir al concierto. No me costó mucho convencerles porque se apuntan a un bombardeo si hay cerveza de por medio y ya habían escuchado 'Norte' o temas sueltos que suelo colar en nuestras reuniones de terraza, póker y piscina de plástico, vía pen drive. Otro factor a tener en cuenta era lo barato de la entrada (tan solo seis euros, ciento dos pesos mexicanos al cambio) y lo atractivo de ver a un par de festivas bandas en una noche de verano bastante calurosa, todo sea dicho. Así las cosas, tuve la fortuna de estar acompañado de varios de mis mejores colegas, Serra, Lucho, Toni y Dany, en su mayoría núcleo duro de los Karl Malone de la Isla (el mejor equipo de basket de la noble ciudad de L'Hospitalet de Llobregat... que si no lo decimos nosotros nadie lo dirá), que al finalizar todos estaban sumamente satisfechos de haber venido porque les encantó la propuesta de esta gente. Quedamos para tomar un refrigerio previo en nuestro barrio y fuimos hacía allí con tiempo porque yo era el único agonías que había comprado mi pase vía internet de forma anticipada, con lo que el temor a que se llenara el garito (algo factible porque no es que sea muy grande que digamos) y solo pudiera entrar un servidor, estaba presente. No hubo lleno, nadie se quedó fuera y lo cierto es que dentro de lo que cabe hubo un buen número de personas allí dentro sin agobios ni colapsos, salvo para la propias bandas que seguro sudaron la gota gorda en la esquinita del local en la que se ubicó el teórico escenario a ras de suelo.

Había estado en el ilustre Heliogàbal un par de veces, una de ellas viendo a una banda argentina de rock sinfónico, afincada aquí que se llamaban Petruska y otra para ir a tomar algo después de un Minifestival, y lo recordaba acogedor, fresco y con buen sonido, amén de que siempre hubo un buen  hilo musical, pero también me venía a la memoria su clientela selecta de estética hipster, muy elitista a mi parecer, y realmente daba por hecho que sería lo que nos encontraríamos al llegar. Efectivamente así fue, pero eso no fue un hándicap salvo porque al final del repertorio de Little Jesus no reclamaron un bis que yo habría rogado, pero bueno, así de robotizada es la mente de los modernos, que le vamos a hacer, o quizá no, puede que así seamos en esta ciudad, unos conformistas, aunque bien mirado fue una manera de entender que estos chicos lo habían dado todo y no hacía falta mas por una cuestión de salud porque aquello era una sauna (y eso que había aire acondicionado). Una gira intercontinental debe consumir mucho y ya llevaban unos cuantos bolos casi consecutivos a lo largo y ancho de la península. Aparte les quedaban dos más sin jornada de descanso de por medio. Todos contentos. No he dicho nada.

En fin, ya metidos en harina, cogimos posiciones y nos quedamos pegados a la pared lateral con una visibilidad regulera para ver a Cheetah Brava, un trío compuesto por dos damas y un caballero cuyo discurso había degustado a través de su Soundcloud. Me gustaron mucho, la verdad. Sus canciones me sonaron bien en estudio, pero en vivo cobraron más fuerza y sentido, más teniendo en cuenta su buena comunicación con el público asistente y su desenvoltura. Tres teclados, sintetizadores, un ordenador para destilar programaciones, refrescantes percusiones, una guitarra eléctrica comedida, dos voces que se complementan a la perfección y un estilo electrónico con mucha luz pop y rebosante de aires tropicales que si bien puede asociarse a gente como El Guincho, brilla con luz propia y mucha identidad. Joanna Miramontes, Carla Blanch y Director Wilkins, nos hicieron pasar un buen rato, de hecho yo me habría echado unos buenos bailes a su salud en medio de la pista de no ser porque el aforo estaba un poco encorsetado.

Dieron un exhaustivo repaso a 'Tremo Forto', su primer lanzamiento discográfico lanzado en formato Ep, recurriendo a temas tan exultantes como "Máscaras", "Fieras", "Lobo" o "Mamíferos", y no pararon de destilar melodías inquietas y profundizar sobre desarrollos trepidantes, sin acusar las carencias de sonido aunque hubiera momentos en los que la voz no llegara muy nítida al rincón donde nos colocamos. A medida que fue avanzando  su recital se iba caldeando el ambiente y fueron despedidos con una calurosa ovación al tiempo que los componentes del grupo principal de la noche disfrutaban sus canciones en primera fila. En resumen, un poderoso trío que a buen seguro conseguirá colarse en festivales a corto plazo porque su ideario resulta idóneo para trasladarse al directo y sonar en grandes acontecimientos. Les seguiré la pista, que duda cabe, casi que hasta me quedé con ganas de mas por un lado, aunque debo reconocer que ansiaba el comienzo de Little Jesus porque desde la última vez que los vi, los tengo en un pedestal por su facilidad para crear un microcosmos de comunicación sobre las tablas (aquí no hubo tablas, no obstante, pero ni falta que hizo).

Allá por el mes de Enero, cuando estuve en la capital de mi querido México, visitando a mi chica, estos muchachos tuvieron la buena iniciativa de convocar un encuentro con sus seguidores en la bella plaza anexa al Monumento a la Revolución, y allí nos personamos mi querida Sra. Esmiz y un servidor para conocerles, comprar el disco y entradas para su presentación en el Lunario, tal y como os conté por estos lares pasadas unas semanas de dicha fecha, con lo que en vistas de lo majetes que fueron pensé en acercarme a saludarles cuando acabaran de tocar sin la intención de ser muy palizas tampoco, pero cual fue mi sorpresa que al cruzarme con ellos se acordaban de mi y de mi nombre, incluso habiéndome desprendido de mis melenas de ye-ye que llevaba en aquella ocasión. Pude departir con cada uno de ellos y Bárbara (esposa del teclista) y que buena gente, que alejados están de la típica pose de artistas altaneros que muchos otros músicos de menor meritocracia dan la impresión de tener, que admirable me parece su sencillez y su honestidad. Son unos tipos que sientes conocer de toda la vida con solo unos minutos de conversación, también supongo que lo veo de ese modo motivado por adentrarse en los textos de sus composiciones y hallar en ellas ideas comunes, pero bueno, que de corazón digo que me gustaría que se comieran el mundo y su imaginario triunfara en cada rincón del planeta porque realmente lo merecen por su trabajo y por su forma de ser.

Santiago Casillas a la voz y guitarra rítmica, Fernando 'Poni' Bueno, Carlos Medina, Arturo 'Chimo' Vázquez-Vela y Juan Manuel 'Truco' Sánchez Rocuboco ofrecieron un set impecable y correoso, donde no faltaron momentos de paz ni de virulencia. Su tropipop iluminó la ciudad entera desde ese íntimo lugar en el que se colgaron sus instrumentos. Se inició la faena, sino me falla la memoria con el orden, con la poderosa "Cruel", un trallazo rockero que calentó motores e hizo que todo fuera viento en popa desde el primer minuto, aunque aparecieran unos pequeños problemas de sonido especialmente con los micros, para repasar acto seguido piezas tan directas como "Cretino", recuperando la nitidez a pasos agigantados, y consiguiendo la claridad buscada en "Color", rescatando ya a pulso completo "Truco", donde las guitarras llevaron el peso con ese punteo veraniego marca de la casa. Durante el tiempo que duró la canción, mi amigo Dany me susurró al oído 'observa lo que hace el teclista' y ahí me quedé abobado viendo como 'Chimo' ejecutaba su función a la perfección, y luego vendría la preciosa "Norte", que a medida que voy machacando el disco hasta la extenuación, se va convirtiendo en mi favorita del álbum, para crear un pequeño receso que permitió coger un poco de aire.

Pero eso no significa que en el segundo acto hubiera tregua. Sin tiempo para asimilar este perfecto período, Santiago anunció la vuelta al rock y tocaron una instrumental espeluznante que yo diría que es inédita, una fiera de alma punk-rock o más bien garagera que hizo temblar los cimientos, y a seguir con "Pesadilla", la cual me es imposible no visiualizarla como la que abrió la lata en el memorable show del Lunario y lo que supuso ese momento, "Mal", una de las joyas que no pasó la criba de lo que sería la colección de pistas definitiva de su debut, pero que aún con todo es una de sus creaciones mas celebradas (madre mía como sonó el bajo en ese corte!), la infalible "Berlín", y esa bestial despedida llamada "Azul", que se puede definir como himno del grupo. Sin tiempo para más y tras casi una hora de una intensidad que supo a gloria solo nos quedó aprovechar que se quedaron por ahí tomando algo para acercarnos a felicitarles. La gente salió encantada y por lo que me cuentan varias personas que fueron a ver su conciertos de Zaragoza y Madrid en los dos días siguientes, no solo nos quedó esa alegría a los barceloneses.

Y bueno, que más se puede decir de este gran combo...ha sido un lujo tenerles por aquí, girando por Portugal y España, demostrando que pueden tocar ante multitudes como la que supongo congregaron en el Festival Internacional de Benicàssim o locales reducidos como en el que me tocó verles, sin importarles otra cosa que no sea disfrutar y hacer disfrutar. En estos días pasarán por Chile también y seguro que será un éxito su visita al lindo país sudamericano porque lo que han creado es muy grande y merecen llegar a lo más alto. Ojalá un día me los encuentre por las calles de su ciudad yendo en limousina y me digan que van a tocar en el Primavera Sound, Coachella o Glastonbury como cabezas de cartel, porque me parecería que por una vez se hace justicia con la buena música. Pero bueno, quien sabe si eso es algo perfectamente factible teniendo un mánager capaz de todo como es Lalo Rojas. Tiempo al tiempo. Y nada, así acabó esa idílica velada en la que acabamos Toni, Serra y un servidor, cenando una hamburguesa en cierto establecimiento estadounidense de comida rápida, tras perder el último metro y para hacer tiempo hasta la llegada del bus nocturno. No hubo queja, la noche había sido inmejorable.

https://soundcloud.com/cheetah-brava

https://soundcloud.com/thelittlejesus

BRONCHO

sábado, 11 de julio de 2015
CAN'T GET PAST THE LIPS (2011)

Tulsa (Oklahoma), una ciudad fundada por el clan Lochapoka de nativos americanos de la tribu creek, situada en el que según afirman The Flaming Lips, es el estado más aburrido de la geografía estadounidense, cuyo territorio se conoce por ser uno de los más castigados por la climatología extrema, víctima de severas lluvias de granizo y tornados, que antaño fuera famosa por estar considerada la capital mundial del petróleo, que muchos aseguran que es punto de partida de la famosa Route 66, ilustre por su arquitectura art decó, tristemente recordada por los disturbios sufridos en sus calles en la segunda década del pasado siglo a razón de uno de lo más brutales episodios de violencia racial de la historia del país y hermanada con ocho urbes foráneas entras las que se encuentran dos de lengua hispana, San Luis Potosí (México) y San Juan de Pasto (Colombia), pero célebre por ser el lugar de procedencia de Blake Edwards, director de la saga 'La pantera rosa' o las inolvidables comedias 'Cita a ciegas' y '10, la mujer perfecta', las míticas 'Desayuno con diamantes' y 'Días de vino y rosas', entre otras, Larry Clark, polémico e inclasificable cineasta con títulos como 'Ken Park', 'Kids' y 'Bully' en su filmografía, deportistas de elite como los baloncestistas Wayman Tisdale (que también fue un respetado músico de jazz. En gloria esté), Marques Haynes, John Starks y Lee Mayberry o el difunto boxeador Tommy Morrison (conocido por su aparición en la película 'Rocky V').

Aunque no sorprenda nada de lo que digo ni sirva para considerar a esa localidad como algo fuera de lo común dentro de sus fronteras, lo cierto es que personalmente me resulta interesante saber como es el lugar que acoge propuestas musicales tan interesantes como la que hoy protagoniza el post del día. Una zona donde a juzgar por lo que ha comentado en diversas ocasiones el bueno de Wayne Coyne, es el escenario ideal para formar una banda para combatir la apatía. Allí nació entre finales de 1950 y comienzos de 1960 el 'The Tulsa Sound', un movimiento que mezclaba rockabilly, country y rock 'n' roll, repartido entre multitud de salas de conciertos repartidas por distintos barrios del centro de la ciudad, con J.J. Cale, Leon Russell, Elvin Bishop, The Tractors, Gus Hardin y Rocky Frisco como abanderados de la escena y con genios de la categoría de Eric Clapton, Mark Knoppfler, Lynyrd Skynyrd, Kansas, Santana, Johnny Cash o The Allman Brothers reconociendo la influencia de esta vertiente en sus discos. Luego el efecto inspirador se evaporaría y pasadas unas décadas llegaron petardos tales como Hanson (afortunadamente grupo de efímero boom comercial formado por tres hermanos cuyo apellido daba nombre al proyecto) y el cantante de los insufribles One Direction, amén del otrora venerado Garth Brooks, como mayores embajadores de cara al exterior, en cuanto a popularidad se refiere. Pero no todo se perdió, porque si se rebusca un poco, se descubre que gente tan valiosa como Annie Clark, más conocida por su alter-ego St.Vincent y por sus colaboraciones con The Polyphonic Spree, Sufjan Stevens y David Byrne, los infravalorados Ester Drang, los estupendos Admiral Twin, el magistral Aqueduct y los geniales Broncho, provienen de allí.

Es en estos últimos en los que me quiero centrar, por mucho que haya estirado más de la cuenta la introducción hasta sacar a relucir su nombre. Un trío (aunque en la foto que he puesto aparecen cuatro son tres miembros) al que escuché por primera vez gracias a la inclusión de uno de sus temas en la banda sonora del escatológico e irregular largometraje (aunque he de reconocer que yo me reí mucho con varias escenas del mismo) de los hermanos Farrelly 'Movie 43', poniendo sonido a los créditos finales. A pesar que en honor a la verdad hay que decir que son originarios de Norman (Oklahoma), lo cierto es que su campo de operaciones está en la vecina Tulsa, donde han desarrollado toda su carrera artística compuesta por dos Lp's, de los cuales he elegido el primero, por la simple razón de que fue un debut fulgurante que raya a un nivel tan digno como su más reciente 'Just enough hip to be a woman', que estuvieron presentando hace escasamente una semana en Madrid, en el que por desgracia fue su único concierto en España. Indie rock de finalidad garagera con melodías eufóricas y unas gotitas de punk-rock añejo para un discurso de aires noventeros que de inicio entra de maravilla, pero que además suma a ese gruso estilístico de su base, unas pinceladas de surf-rock y new wave camuflada. Citan como influencia a clásicos intemporales como Buddy Holly, Jerry Lee Lewis, Chuck Berry y The Beach Boys, afirman que les gustaría tener a un Jesucristo desvirgado haciendo coros en uno de sus futuros discos (ay madre que blasfemia) o en su defecto resucitar a Roy Orbison para que asumiera dicho cometido y a su vez afirman tener en un pedestal el modo de componer de 'The big O' a pesar de que su sonido desemboque en mares muy lejanos a esos míticos nombres. Se podría citar a los primeros The Pretenders, Ramones y The Stooges si se necesita recurrir a formaciones de otra época para buscar referencias, pero en realidad lo justo es recomendar su escucha a todo aquel que disfrute en la actualidad con Wavves, Cloud Nothings, Twin Peaks, EndAnd, Mind Spiders, Bleached o la nueva ola de noise-pop californiana.

En cualquier caso, más allá de etiquetas su música es excitante, vitamínica, festiva y aguerrida, perfecta para escuchar en un viaje por carretera desierta con las ventanillas del coche bajadas tal como dicen ellos mismos. 'Can't get past the lips', es una celebración comenzando por la musculosa "Pick a fight, esa rompedora pieza inicial de sabor británico, y siguiendo por la fulgurante "Insert coin", que incluso puede recordar distorsionadamente a The Cure, "Try me out sometime", mi predilecta del disco, la cual os comenté más arriba que fue la primera que oí del grupo en esa comedia tan políticamente incorrecta, una fresca perla con alma de pequeño himno, "I don't really want to be social", sin duda la más ramoniana del lote, "Record store", ritmos sixtie y un estribillo vacilón no exento de melodía accesible, "Get off my reservetion", como si Dead Kennedys rebajaran el oido y el compromiso con las causas injustas, y "Losers", su aproximación al pop (sin traicionar sus ideales, eso si). Diez pistas de apenas treinta minutos en total, que bien valen la pena.

BRONCHO (a sus componentes les gusta que el nombre de la banda se escriba en mayúsculas) son Ryan Lindsey, Nathan Price y Ben King.

https://broncho.bandcamp.com/album/cant-get-past-the-lips

TYCHO

viernes, 26 de junio de 2015
DIVE (2011)

Ansiaba escuchar algo distinto, fresco, renovador y que tampoco implicará tener que profundizar en desarrollos complicados ni textos de infinitas lecturas entre líneas, y una noche conversando con el impagable Fran Fourcade, pozo sin fondo de buenas recomendaciones y mitad de los gigantescos Uma Totoro, me animó a introducirme más a fondo en la discografía de Tycho, del que tan solo había oído unas cuantas pistas sueltas que no era de capaz de relacionar con discos concretos. Como agua de Mayo me vino devorar de cabo a rabo este espectacular 'Dive' y el no menos portentoso 'Awake', comenzando la casa por el tejado bien aconsejado por mi colega porteño, puesto que estos son sus más recientes trabajos y manifiestos absolutos de su progreso como artista. Todo comenzó a raíz de nombrar a Com Truise, proyecto musical del neoyorquino Seth Hansen, cuyo descubrimiento le debo también a este hombre, y de ahí pasamos a nombrar a los daneses Dynatron y una cosa llevó a la otra hasta citar a Boards Of Canada para aparecer irremediablemente el nombre de esta aventura de Scott Hansen, también conocido como ISO50 por sus trabajos de diseño y fotografía. Surgió el nombre de los escoceses porque este compositor de Sacramento (California), fue vilmente comparado con ellos en sus inicios, del mismo modo que se le relacionaba con el mensaje de DJ Shadow y Ulrich Schnauss, pero desde mi humilde punto de vista eso es una auténtica injusticia a tenor de como fue creciendo su obra hasta alcanzar la coherencia mostrada en este sensacional álbum y su sucesor.

Citar a M83, Washed Out, Toro y Moi o Neon Indian podría ser más lógico a la hora de asociar su ideario actual, aunque su electrónica sutil e instrumental en la que cabe el downtempo, la chillwave y el ambient con espacio para el post-rock cuando actúa con banda de apoyo en vivo, no tiene parangón. Suena emocionante, reflexivo, melancólico, nostálgico y ensoñador, dejando una atmósfera de sensaciones serenas atadas a una modernidad muy elegante, dominado por sintetizadores vintage de amable ejecución con un enfoque dividido a partes iguales entre lo tecnológico y lo orgánico, explorando unas texturas inéditas en este estilo salvo por la casi única excepción de Nathan Fake. Un trabajo atractivo de principio a fin que algunos acusan de complacencia, porque lejos de asumir riesgos, su autor mantiene el pulso en un grado medio de cordura que en mi opinión le favorece ya que no brota oscuridad en exceso ni se hace pomposamente edulcorado. Buena decisión porque no todo tiene que ser blanco o negro, también hay colores beneficiosos en los que nunca se indaga.

Sus remezclas para Little Dragon, Thievery Corporation, Spoon y el antes mencionado Ulrich Scnauss, le señalan como un tipo inquieto y que no hace ascos a otros géneros ni que sea para asomar un poco el hocico a modo de divertimento, ahí radica el secreto de su condición de hombre respetado dentro del sello Ghostly International, que a su vez acoge a otros intrépidos de los cachivaches digitales como School Of Seven Bells, Gold Panda, Shigeto, Adult, Matthew Dear, Tobacco o Phantogram. Comprometido con su personal imaginario, apuesta por una sonoridad líneal pero no exenta de equilibrio y centrándonos en este glamouroso 'Dive', cabe decir que se cubre de una serie de piezas que en conjunto se distinguen por ser mucho mas multidimensionales que las que podíamos encontrar en el material anteriormente editado por este residente en San Francisco (California) donde se trasladó hace unos años desde su nativa capital del soleado estado de la Costa Oeste americana.

Sin florituras ni fantasía embustera, con naturalidad y convicción, así se manifiestan los diez cortes de esta colección, comenzando por esa joya de valor infinito que sirve de maestra de ceremonias, "Walk", una paz pastoral transmitida con beats de tonos sepia, un bajo profundo y una envoltura accesible, algo así como la respuesta galvánica al "Your hand in mine" de Explosions In The Sky (aunque esto quizá sea una mera percepción mía), "Hours", algo más aérea, más de altos vuelos, con un símulo de percusión férrea que se antoja muy interesante en su traslado al formato directo, un tema que puede ser que beba de referentes alejados en el tiempo como Jean-Michel Jarre y Vangelis, pero también de lo mostrado por Tïesto en su flamante 'Elements of life' (o tal esto también sea otra cosa que digo que no se ajusta a la realidad, pero vaya, así lo creo), "The daydream", velocidad y magia al son de un ritmo drum 'n' bass ralentizado, una preciosa gema en la que entra a colación una guitarra acústica balsámica, "Dive", homónima canción en la que se escucha la bella voz femenina de Jianda Monique, casi de forma testimonial como si de un instrumento más se tratara, y sin embargo se aprecia de igual manera su presencia, "Coastal brake", como si Jon Hopkins y Nils Frahm, unieran sus caminos y el bueno de Hansen asumiera la responsabilidad de ponerse tras los mandos a cargo de la producción, "Ascension", pasado por un claro filtro ochentero y añadiendo elementos de la world music, "Melanine" donde entran en acción unos dulces teclados de aires marítimos y más pragmatismo acústico en la onda de unos Dark Captain Light Captain o unos Text Adventure, y "Epigram", recordando al Bonobo menos bailable.

Seth Hansen suele encargarse de todos los detalles, pero se rodea de buenos profesionales siempre. En esta ocasión le acompañaron en el estudio de grabación Zac Brown, Jianda Johnson, Zachary Brown, Neil Krug, The Count y Matt McCord, en funciones técnicas. En la gira de presentación de este álbum le apoyaron sobre el escenario Rory O'Connor, Joe Davancens y el ya antes nombrado Zac Brown, que viene a ser algo así como su mano derecha en todo esto.

https://tycho.bandcamp.com/album/dive

3 DUDES & A MULLET

viernes, 19 de junio de 2015
BETTER NOW, ALWAYS YES (2011)

Anoche leí que mis queridos Little Jesus van a visitar a finales del próximo mes de Julio mi ciudad para dar uno de sus bravos conciertos y ya empiezo a contar los días que me quedan para volver a verles en directo tras las buenas sensaciones que me dejaron cuando les vi en el Lunario de su México D.F. (México) natal a principios de año. Gratos recuerdos en inmejorable compañía me vienen a la memoria de aquel acontecimiento, pero esta vez todo será distinto porque van a pasar antes por el Festival Internacional de Benicàssim y quizá lleguen abrumados a un marco tan reducido e intimo como es Heliogàbal, con lo que intuyo que su recital va a ser algo más terrenal que el que ofrecieron en loor de multitudes en la capital de su país de origen, y la verdad es que todavía me seduce más esa posible circunstancia. Presenciar un show de los aztecas en territorio ajeno a su popularidad en la cálida nación norteamericana y en un escenario pequeño, hará que sus canciones suenen más carnosas, apuesto por ello. Pero bueno, aún queda lejos esa fecha, la cosa es que antes de volver a escribir sobre ellos tal y como mandan los cánones, me parece bien repasar la historia de alguno de los proyectos anteriores de sus miembros.

3 Dudes & A Mullet en cuyas filas figura el guitarrista Fernando Bueno, es el que más me gusta de los grupos en los que militaron individualmente varios de los músicos del quinteto (Madame Recamier, I Can Chase Dragons y Plastics Revolutions, son otros combos igual de interesantes en los que han estado enrolados Arturo Vázquez-Vela, Truco Sánchez y Carlos Medina, respectivamente). Tengo mis dudas sobre si su inactividad responde a una separación definitiva o no, pero sus dos álbumes (el que nos ocupa y un Ep de villancicos llamado 'Pesebre') son una autentica delicia en clave folk, alt-country, pop e indie-rock, y aunque suenen distintos a lo que hace 'Poni' con su actual formación, igualmente inspirados. Su trayectoria tuvo repercusión desde el principio, probablemente por los efectos del boca a oreja y la calidad de su discurso. Canciones cálidas con especial mimo puesto en la melodía, un aire optimista que recorre el ancho y alto de su minutaje, y la sensación confirmada de que nacieron de las ganas de disfrutar tocando juntos como colofón a su amistad imperturbable.

Se conocieron cuando estudiaban la preparatoria (o lo que aquí llamaríamos instituto) en el Liceo Franco-Mexicano y sin mucha más pretensión que divertirse tocando, comenzaron a construir canciones con letras en inglés y mucho sabor americano. En aquel entonces, llevaban tan poco tiempo en la brecha que no tenían siquiera un nombre, tanto fue así que de la nada pensaron que tendría sentido bautizarse acorde a la estética capilar de los cuatro, ya que tres tenían un corte de pelo convencional y el restante llevaba un simulo de cresta tan similar a las aletas de un salmonete como a la de los componentes del grupo cómico-musical finlandés Leningrad Cowboys. No estaba definido todavía en que estilo querían profundizar, ofreciendo allá donde se les invitaba un set basado en temas propios de aires ochenteros y versiones de composiciones de otra gente. Fueron incorporando instrumentos esclarecedores (banjo y ukelele) para lo que significaría su asentamiento en un género hasta que un desafortunado robo tras actuar en una fiesta les obligó a dar más protagonismo a su lado acústico, centrándose en las funciones y virtudes de ese par de aperos de cuerda. Luego se alzaron con la victoria en un concurso de bandas emergentes, U>Rock, organizado por la red Universia, encargada de este tipo de eventos creados para la caza de futuros talentos musicales y a partir de ahí todo fue viento en popa a velocidad de vértigo, dentro de una lógica coherente a su status comercial, claro está.

La eclosión definitiva llegó con 'Better now, always yes', un disco redondo, formidable, plagado de melodías dulces y adictivas, con una superficie afable y conciliadora que deja un lustroso tejido de felicidad en el ambiente. Doce brillantes piezas de orfebrería que nada tienen que envidiar a las creadas por cualquier reputado combo estadounidense orientado hacía sus mismos paisajes sonoros, comenzando por la bella "Show me the way", claro y meridiano bluegrass para mostrar el camino a seguir al resto de pistas que completan el álbum, adornada con un romántico texto que abraza la metáfora para brindar por la sencillez de un sentimiento natural, "Half ton son", de estribillo glorioso y una letra descorazonadora que narra la desidia de un hombre abatido por la pereza y la vida sedentaria, un corte que puede recordar en cierta manera a Ben Lee, Josh Rouse o Ben Kweller, "19 minus 17", otra tonada accesible que apuesta por la ternura de un amor platónico adolescente, que más adelante tiene una especie de segunda parte para culminar, "Marcus", reminiscencias power-pop, la sombra de Badly Drawn Boy planeando en la historia de un pobre infeliz, "Gummo", influenciada por los clásicos de antaño como Gram Parsons, tirando de coros de manual en busca de una accesibilidad latente,y  con algún guiño explícito a la película del mismo nombre dirigida por el inclasificable Harmony Korine, "Bros' before hoe's", mi predilecta del lote, una gozada armoniosa, una de esas canciones que penetran en la piel y la mente para no dejar de sonar en tu interior a cada rato, "Changing my life (true peruvian)", a la que añaden pinceladas de folclore peruano, y "Age of Hysteria", que despide la faena con un tono trasnochado y un registro vocal más desgarrado.

Tanto este largo como el extended play, se pueden descargar gratuitamente desde su bandcamp, gentileza de Fernando 'Poni' Bueno Botello, su hermano Manuel (al que podemos ver como actor en el vídeo de Little Jesus de su más reciente single "Norte"), Remy 'Miots' Lozano y Héctor 'Fish' González Broc, que forman estos estupendos 3 Dudes & A Mullet.

https://3dudesandamullet.bandcamp.com/album/better-now-always-yes

CURRENT JOYS

jueves, 11 de junio de 2015
ME OH MY MIRROR (2015)

Me estaba planteando la idea de hacer una entrada relacionada con el deporte y el fútbol en concreto a colación de la consecución del triplete por parte del F.C.Barcelona, tal y como solía hacer antaño cuando alguno de los equipos que sigo desde niño ganaba algo (Lakers y Cai en basket y Barça o Real Zaragoza en balompié), pero me ha dado pereza, quizá porque ya no lo sigo tanto como antes o puede que sea porque cada vez me cuesta más identificarme con unos colores (aunque de alguna manera lo sigo haciendo), y este juego es difícil de admirar sin estar coaccionado por ello a diferencia de lo que me pasa con el baloncesto estadounidense, por ejemplo, pero siendo sincero creo que la razón principal es que para el poco tiempo que dedico al blog, mejor usarlo para lo que de verdad ha primado aquí desde el principio incluso en su propio nombre, que no es otra cosa que la música. Echar unas líneas a esos artistas culés sería bonito, pero ahora mismo prefiero emplear el tiempo invertido en esta bitácora a compartir sonidos estimulantes como el que propone este joven artista de New York City (New York) con su proyecto Current Joys, y que el bueno de La Hey, me dio a conocer hace un par de semanas. Desde entonces no he parado de escuchar su disco debut, así como sus otros alter-ego, Surf Curse, The Nicholas Project y TELE/VISIONS.

Me he decantado por comentar sobre el más reciente de sus activos porque fue el primero que me llevé al cuerpo, pero cualquiera de los cuatro raya a un nivel fabuloso. Nick Rattigan, que así se llama el sujeto que se esconde detrás de estas historias, compagina su labor como compositor con sus estudios de periodismo visual y administración de empresas en la Universidad de Nevada-Reno, donde además ejerce de gerente en Wolf Pack Radio, una emisora local, y de plumilla en Insight Magazine donde realiza reseñas sobre discos. Su facilidad para crear canciones se ve reflejada en la cantidad de material que ido publicando en las respectivas bandcamp de cada uno de sus desahogos creativos. Un indie-rock de finalidad lo-fi, contagioso y enigmático a partes iguales, difícil de ubicar en referencias básicas y asociar a nombres propios, destilando personalidad a raudales, accesible, que no facilón, hipnótico, ameno...'Me oh my mirror', es un notable alto para todo el que disfrute de la corriente alternativa de principios de los 90's. Sin ser una copia ni mucho menos, su ópera prima encajará en el gusto de quien adore a Pavement, Soltero, Marmoset, Elvis Depressedly, Yo La Tengo, Radial Spangle o Sebadoh, adornando la melodía con una línea de guitarra estrambótica pero que sin embargo penetra en el oyente.

Un tipo sin complejos que disfruta con lo que hace, que tan pronto crea verdaderos pildorazos propios como se atreve a hacer versiones (no muchas, eso si) de gente tan dispar como Grimes, Heavy Hawaii, Babies y Wavves, flirtear con el punk-rock, el pop y la experimentación en sus distintos divertimentos y todo con suma modestia, sin oropel ni aires rimbombantes. Cautiva si se le entiende como un pequeño genio del minimalismo, si se tolera que en una obra underground se prescinda totalmente de confetti y brillantina, prevaleciendo el gusto por lo directo, lo simple, de modo conciso, atrevido. Para mi es un hallazgo total, llevo enganchado unos cuantos días a su extensa creatividad y no negaré que no inventa la sopa de ajo, pero me quito el sombrero ante su virtud de fabricar algo diferente partiendo de un punto renovador. Refrescante, ese sería el adjetivo ideal para describir su imaginario. Si os apetece pegaros un chapuzón en este mar novedoso sin temor a que luego de la impresión de que vuelvo a ser un exagerado a la hora de soltar parabienes sobre algo que me gusta, adelante, porque es posible que paséis un rato agradable y finalmente penséis que tampoco está tan lejos de merecer esos halagos.

"Home pt.1 & 2", abre el minutaje con convicción, dividida en dos partes con breve parón entre ambas, una basada en una pieza instrumental que atrapa con un ligero sabor folk que de acelerarse podría rozar los dominios del math-rock, y otra tranquila, dulce, preciosa, quizá de las mejores del lote y sin duda una de mis favorita, por su ternura, su calidez, una canción deliciosa en resumen, "Desire", cuyo texto narra una breve historia de desamor con el que cualquiera puede sentirse identificado, "The unbearable lightness of being", o como se pasa del aprecio al amor con el paso del tiempo en una letra desnuda, clara y concisa, un corte sensacional de espíritu ochentero en su progreso, "Here's to eternity", que parece pedida a préstamo del manual de estilo de NoahjohnCharlmagne, por su poso triste, apesadumbrado pero vacilón, "Home pt.3", emocional complemento al tema de apertura donde parece mutar en un crooner del lejano Oeste, "These times will never change", unos acordes hipnotizantes, un registro vocal entregado y una historia de resignación unidas en pos de una luz interior, "My motorcycle", exótica, extraña, una escapada intimista que prescinde de melodía vocal y sin embargo presenta una especie de poema recitado al principio que no tiene continuidad hasta el desenlace, el cual por cierto es una maravilla, "Don't be consumed", donde estira la nota hasta sobrepasar los once minutos de duración, plasmando un sollozo en una escueta estrofa de ocho líneas, acabando la faena con un ruidismo inédito, e "In and out of love", desempolvando las teclas de su piano en una despedida entrañable.

https://currentjoys.bandcamp.com/album/me-oh-my-mirror

AUTUMNLEAF

martes, 2 de junio de 2015
THE FOOT (2011)

La cultura del país del sol naciente siempre se ha caracterizado por la virtud de brillar con luz propia y al mismo tiempo saber absorber con acierto ideas y conceptos de lugares lejanos. Son grandes exportadores, al menos de un tiempo a esta parte, de buenos artistas en campos como la literatura, con Haruki Murakami a la cabeza, la cinematografía con Takeshi Kitano y Takashi Miike cogiendo el relevo del hoy venerado Akira Kurosawa, y sobretodo del manga, como se le llama a las historietas gráficas que pueblan las estanterías de millones de jóvenes alrededor del planeta y que tienen su caracterización en movimiento a través del anime, ya sea en series de televisión o películas. Sin embargo donde no acaba de cuajar su traspaso de fronteras en lo que a facetas artísticas se refiere, es la música, donde a pesar de haber un incipiente crecimiento de bandas en múltiples estilos, no han tenido algo que realmente haya partido la pana a nivel mundial. Quizá se podría citar a Ryüichi Sakamoto como la excepción que confirma la regla o incluso Yoko Ono, si nos olvidamos de las razones por las que verdaderamente saltó a la fama, pero al margen de unos pocos como Loudness y X-Japan dentro del heavy metal, y Dir En Grey y Malice Mizer en eso que se conoce como visual kei, pocos se han ganado la condición de formación de culto para un movimiento concreto, y muchos menos en lo que respecta al fenómeno indie, han conseguido que su nombre resalte fuera de los dominios del país líder en tecnología avanzada.

Hay buenos mimbres, con algunos pocos que han logrado un tímido éxito que por lo menos les ha permitido visitar otros continentes con notable presencia de fechas en su ruta, como por ejemplo Mono y Toe, reputados combos de post-rock, Maher Shalal Hash Baz y Nagisa Ni Te, con su tierno pop, los robustos Boris y su noise abrasivo, la compositora experimental Tujiko Noriko (a la que llegamos a ver en el programa del Sónar hace unos años), OOIOO y Boredoms desde la misma corriente sonora, el gurú de la electrónica Cornelius, las incombustibles Shonen Knife, veterana y respetada banda femenina de punk-rock de la que escribí hace un tiempo, y The 5, 6, 7, 8's heroínas del garage nipón de las que también escribí por estos lares. También existen buenas voces muy cualificadas para liderar grupos foráneos como Kazu Makino, Satomi Matsuzaki, Yukimi Nagano y Yuki Chikudate, al frente de Blonde Redhead, Deerhoof, Little Dragon y Asobi Seksu, respectivamente, con procedencia japonesa aunque afincadas en los Estados Unidos de América, pero luego existe la profundidad subterránea, esos bajos fondos del panorama independiente que beben de todo lo que llega precisamente de esa misma nación, y cuya repercusión apenas traspasa los límites de reducido campo de acción. Gente como Accidents In Too Large Field, Dry River String, The Bad Spellers y Autumleaf, entre otros, proponen algo extraordinario para un público muy limitado.

En los últimos que he nombrado me quiero centrar para el post de hoy. Un cuarteto de Fukuoka (Japón), la ciudad más importante de la bella isla de Kyushu, y considerado lugar de nacimiento de la civilización patria. Desde aquel idílico lugar estos muchachos se curtieron de las enseñanzas estilísticas de Ida, Spokane, Low, Codeine, Julie Doiron, Bedhead, Death Cab For Cutie, American Football, Idaho, Very Secretary, Hammock, The Album Leaf, Owen, The Last Days Of April y Seam, para ahondar en las intrínsecas variaciones apegadas al indie-rock ralentizado, llámese sadcore, mathcore, slowcore o emocore. Con un linaje estético bastante obvio que impregna su discurso hasta la médula, en sus dos álbumes de larga duración editados hasta la fecha (también tienen en circulación un Ep y un disco de remezclas), tienen una producción agradable de sutiles colores y delicadas texturas luminosas en la parcela instrumental y unas voces susurrantes que contribuyen al encanto de la composición. Seleccionan el lado más suave, alegre y sensible de esos referentes, sumando además un tono ambiental que les acerca a lo terrenal de su ejecución. El sentimiento es puro, hace olvidar que la cuna de los palos que tocan está muy apartada de su localización y se le damos una intensa escucha a 'The foot', su obra de asentamiento, llegamos a la conclusión de que nada tiene que envidiar a los abanderados de las ramas eclécticas con las que coquetean.

"A daily life", es posiblemente el mejor corte del lote y muy acertadamente es el encargado de abrir la lata. Unas guitarras cálidas que acarician los cinco sentidos y una frágil melodía, son suficientes para ponernos en situación ante lo que viene de forma generalizada en los poco más de cuarenta minutos que dura este plácido viaje, "Night call", subiendo un peldaño la excitación y vislumbrando un horizonte iluminado, tanto que nos hace pensar que con unas pocas escuchas supera la percepción que hemos tenido de su antecesora en una primera instancia, aunque una vez degustado el disco en su totalidad, nos queda la sensación de que cada pieza que viene raya a un nivel más alto que la anterior, "The road to the south", estirando la nota hasta revolver las emociones, unos acordes tocados con slide y una atmósfera alt-country que encajaría en el ideario de los Yo La Tengo más intimistas, "Behind the door", como un oleaje templado que se pone bravo con la marea pero que inspira una mezcolanza preciosa de controlado optimismo, "One day", certeros golpes de percusión, notas en onda Pinback, y un sube y baja resplandeciente con órgano de fondo para abrazar el pop en toda su extensión, "Realize", mansa, dulce, ensoñadora, como si Japancakes decidieran crear canciones con letra, "Human equality", tal vez la pista más valiente e inspirada de su discografía, en algún lugar entre This Town Need Guns y Penpal, y "Thing to get and lose", despedida continuista que remata con eficacia la faena.

Isamu Ishii, Tomoharu Takakura, Haruyuki Onizuka y Teruya Honda forman Autumnleaf, de los que cuesta horrores encontrar algo de información y de los que no existe la más mínima posiblidad de escucha el disco completo en streaming, con lo que no me queda más remedio que poner una pequeña muestra con estos cuatro vídeos. Algo es algo.

https://www.youtube.com/watch?v=c4DQneBCgyw
https://www.youtube.com/watch?v=ZOQDeFaPhFQ
https://www.youtube.com/watch?v=M2pO0NtEsyU
https://www.youtube.com/watch?v=MmV1OkNS-YQ

ALBERT HAMMOND JR. + OMD - JORNADA INAUGURAL PRIMAVERA SOUND (FÓRUM DE BARCELONA) 27/05/15

viernes, 29 de mayo de 2015
Ayer me columpié un poco por la mañana y por la tarde me fue imposible dedicar unas líneas a los dos directos que tuve la oportunidad de ver dentro del programa inaugural de la décimoquinta edición del festival Primavera Sound. Solo pude ver a Albert Hammond Jr. y a Orchestal Manoeuvres in the Dark, aunque en realidad el cartel estaba redondeado con la presencia de los barceloneses Las Ruinas, los australianos Panamá, la madrileña Christina Rosenvinge y los británicos Cinerama. Fue una lástima para mí perderme especialmente a estos últimos porque tenía muchas ganas de verlos, hacía muchos años que no daban señales de vida a causa de que su líder, David Gedge, está totalmente centrado en la reactivación de su proyecto principal, The Wedding Present, y era una ocasión casi única que espero no se convierta en espina clavada a perpetuidad, porque además en base a lo que he leído por ahí, dieron un directo excelente con una sección de cuerdo como acompañamiento. Pero bueno, a toro pasado duele menos, las dos bandas que pude ver estuvieron impecables y casi he olvidado la tristeza de no haberlos podido disfrutar y la razón por la que fue así.

Engañé a mis amigos Lucho, Nico y Dani aunque quizá no tanto porque al guitarrista de The Strokes lo tienen en buena estima musicalmente incluso en solitario y como son unos intrépidos que se apuntan a un bombardeo y la cosa era gratis, pues vinieron sonrientes y con ganas de echar un rato en el Parc del Fórum con buen hilo sonoro de fondo. Tomamos un café con leche en el barrio tal y como hacen las señoras mayores antes de ir al teatro y fuimos hacía allá en la odisea de transporte que significa atravesar la capital viviendo en la otra punta, para llegar allí escasos minutos antes del recital del músico de Los Angeles (California), aunque de madre argentina y padre anglo-gibraltareño. Si no estoy en un error, visitaba por primera vez el país que un día acogió a su progenitor con los brazos abiertos (triunfó con sus piezas interpretadas en inglés y castellano allá por los 70's), sin contar las veces que ha pisado este terreno junto a su grupo de orígen, es decir, para presentar sus propias canciones, y convenció sobradamente.

Un repertorio efectivo, basado en sus dos álbumes largos de estudio, 'Keep to yours' y '¿Cómo te llama?', más algún tema de su 'AHJ Ep' y un par de adelantos de lo que será su nuevo trabajo 'Momentary masters', vibró sobre las tablas del escenario ATP, el único de los cinco o seis que se ubican en el recinto, activado para la ocasión. Con una formidable banda de apoyo en formato quinteto, el todavía joven artista fue ejecutando con precisión quirúrgica un indie-rock de melodías pop con ligeros arrebatos de energía, como si no hubiera pasado el tiempo desde la última vez que dedicó tiempo a su faceta individual. Siete años de margen entre su anterior obra y la que nos llegará dentro de un par de meses, parecían muchos, pero al verlo allá arriba darlo todo y mostrarse más comunicativo que lo que se muestra cuando actúa junto Casablancas, Moretti, Valensi y Fraiture, dio la impresión de que estaba en su salsa y que da los pasos de manera adecuada, creando a su antojo de espacio-tiempo.

Temas como "Holiday", nítido en su registro vocal y seductor en la instrumentación, con esa manera de tocar la guitarra tan caracterísitca y fácil de asociar con su nombre, la preciosa "GfC", la encarnizada relectura del "Ever fallen in love?" de Buzzcocks, que pasó por un flitro indie para despojarla de su suciedad punk respetando su estribillo pegadizo, la esplendorosa 'St. Justie", la delicada "Don't think twice", a la que no restó ni la más mínima gota de delicadeza alt-country en su traslado al directo, las novedosas "Losing touch" y "Born slippy", que dejaron claro que su nuevo plástico va a superar con creces los anteriores, al menos si nos guiamos por la calidad de este par de adelantos, y la estupenda "In transit", en mi opinión la mejor de la tarde, fueron cayendo poco a poco ante la masa congregada. Un directo noble, ameno y que cundió en sus escasos cincuenta minutos de duración, antes de la salida de OMD.

No defraudaron los de Liverpool (Inglaterra), siguen en plena forma a pesar de la cantidad de años que llevan al redil. Comenzaron tras una larga espera que nos dio para ir a refrigerarnos a la barra, y sentarnos en el césped a intercambiar impresiones sobre basket (pesaditos somos con el tema), música, el show visto, cine y otras cosas de interés (o no), y lo hicieron de la mejor manera posible, con la primera en la frente, su archiconocido hit "Enola Gay", ideal de paso para poner a mis jóvenes colegas en situación y ubicarlos respecto a la fama de este dúo, y es que ¿quien no conoce este temazo?. Remontamos posiciones sin locura y nos agenciamos un lugar con buena visibilidad, echamos unos bailes y fuimos gozando de su synth-pop de toda la vida, con otras gemas de su discografía tales como "Messages", oscura dentro de lo que suele ser habitual en ellos, una de esas piezas que te hacen comprender porque muchos les señalan como los padres del género y otros tantos asocian a Kraftwerk con su ideario, la saltarina "Tesla girls", tal vez su himno más alegre, "History of modern pt.1", que siempre que la oigo pienso en porque Pet Shop Boys y New Order fueron algo más que un grupo de un solo single como les pasó a ellos, más teniendo en cuenta que se trata de un tema hecho en esta misma década, la celestial "(Forever) live and die", y ese gigantesco trío de clásicos formado por "Souvenir", "Joan of Arc" y "Maid of Orleans", que cerró el primer acto y que caldeó el ambiente por completo.

Tras ese ciclón de grandes éxitos sin respiro, la no menos popular "Talking loud and clear", la emocional "Metroland", la elástica "So in love", la tropical "Locomotion", que prefectamente podría aparecer en la banda sonora de culquier película de antaño protagonizada por Bud Spencer y Terence Hill, y que puso la nota de color y sabor a la noche, la juguetona "Sailing on the seven seas" y la sensacional "Electricity", que nos pilló en plena huida ante el temor de ir como sardinas en el último metro o cualquier tipo de transporte público alternativo. En definitiva un muy buen directo y un excelente preámbulo para lo que muchos habrán presenciado ayer y presenciarán hoy y mañana a cambio del dinero invertido en el abono de tres días. Yo me conformo con esto y la grata compañía de mis tres amigos, que dio como de costumbre para unas buenas risas.

https://www.youtube.com/playlist?list=PLLFwk2N3y6q6FFJyUzDW13ls4by-eceih

https://www.youtube.com/playlist?list=PLq2zGwS_aVckzw4dSSd12TN5qNFvmhQ8f

SUNDAY FLOOD

viernes, 22 de mayo de 2015
VELVET IS FALLING (1999)

Que cantidad de perlas perdidas en el tiempo se puede encontrar uno en el camino de la búsqueda a conciencia. La música independiente abarca tantos estilos y tal cantidad de buenos proyectos que como es natural no hay porción de pastel para todos, de modo que es casi necesario echar horas para llegar a esas cosas que han envejecido bien sin que muchos lo sepan, y la mejor manera es rastreando de la manera más sencilla posible dentro de esta gran herramienta que es internet. Mirar la información de Wikipedia sobre componentes de un combo que te motive da pie a que te enteres de posibles historias paralelas, curiosear en el catálogo de un sello que dé hospedaje a una formación de tu agrado, también, o poner un tema en YouTube y ver que te recomiendan al acabar de verlo es otra buena opción, pero quedan muchas más siempre y cuando queramos profundizar en el inagotable abanico al que tenemos acceso gracias a este invento tecnológico. Así, pasando antes por cuatro grupos, dí con un excelente vídeo de una pieza de esta gente y me sorprendí al leer que habían pasado más de quince años desde su inclusión en este álbum. Sonaba sumamente noventero, pero como en nuestros días vivimos una reincidente reivindicación de lo que se hacía en otras décadas, pensé que se trataba de otra digna pandilla de nostálgicos de aquellos sonidos, y bien, en cierto modo podría ser así puesto que siguen en activo, pero en este caso son herederos de su propia vertiente.

Naturales de Appleton (Wisconsin), su discurso se mueve entre el indie-rock y el emocore de antaño, con reminiscencias del post-hardcore menos histriónico. En la línea de Cap 'n' Jazz, Rites Of Spring, Sunny Day Real Estate, Jejune, Mineral, Samian, The Promise Ring, Christie Front Drive o Jebediah, pero con unas melodías afínes a Rival Schools, en su etapa más reciente. Mucha influencia de Quicksand, en definitiva que para algo estos últimos nacieron de su disolución. En la actualidad han seguido esa línea con algunas bifurcaciones a carreteras mejor asfaltadas que han modernizado su trayectoria, pero la esencia sigue intacta y este gigantesco 'Velvet is falling', sigue siendo estupendo para entrar de cabeza en su universo. Las canciones de esta obra han madurado con maestría y si echamos la vista atrás y pensamos en sus compañeros de generación, extraña mucho que no fuera un disco de cabecera entre la hornada de aquella era relacionada con el movimiento. Un Ep, un split compartido con Scarlet Escape y cuatro Lp's, avalan una discografía relajada en cuanto a actividad (todo ese material a ido viendo la luz con grandes hiatos entre medias) pero bien elaborada en cada paso dado.

Veinte años de carrera cumplen este mismo año y posiblemente hayan recordado más de una vez aquellos comienzos difíciles, donde compaginaban sus trabajos con sus intentos por ganarse el pan a través de su verdadera vocación, llamando a las puertas de los locales de su ciudad y emigrando a Minnesota, para tratar de hacerse un hueco en el entonces emergente circuito de salas de Minneapolis y St. Paul, la conocidas 'Twin Cities' (se les llama ciudades gemelas por la importancia equitativa que tienen dentro de dicho estado). Nunca hubo suerte o más bien la hubo pero relativa, porque pudieron mostrar su pericia, pero nunca pasó de ser discreta su presencia en medios especializados ni alcanzaron una popularidad considerable, salvo para un círculo reducido de seguidores, y no me consta que salieran de su país para hacer alguna gira por pequeña que fuera (aunque tal vez me equivoque).

De todos modos, nunca es tarde para descubrir esa destreza para componer efectivas píldoras que mezclan tempestad y calma. No pasa nada si se empieza la casa por el tejado y enlazando su bandcamp tenemos la posibilidad de hacerlo, ya que ahí figuran todas sus referencias para que las podamos disfrutar, pero yo quiero centrarme en la magnificencia de su álbum de debut. En su interior se esconde algo grande, no nos dejemos engañar por esa sobria portada que juega al despiste y nos hace creer que anuncia algo opaco, dentro hay un mundo muy interesante y una pista que me parece perfecta, quizá una de las mejores que he oído referente a mi gusto personal, la inicial "The introduction of day". Cuanta belleza, que difícil me resulta encontrar palabras que hagan justicia a lo que me transmite. Una excepción respecto al resto del minutaje, pero que igualmente es identificable con su modus operandi por su elaboración, su conciliadora textura y esa guitarra que penetra en nuestro interior para revolver cada uno de nuestros sentimientos más íntimos. Si tuviera que elegir un himno para describir la etiqueta del estilo que practican, sería este sin duda, por encima incluso de los muchos construidos por Jeremy Enigk y los suyos, aún siendo estos como sabéis la mayoría de los que entráis aquí, una de mis bandas favoritas de siempre. Luego el cambio es digno de mención, pero a otra marcha, con un despertar férreo capitaneado por "West benk oak", fulgurante, sucia, exaltada y exultante, afinando la voz y llevándola al desgarro con un coro de manual, "Quietball", otro exquisito medio tiempo, progresivo en su deambular y enérgico en sus últimos coletazos, "One day after", con un ligero deje grunge, no tanto en el registro vocal como en la parte instrumental, pero podría asociarse con el sonido Seattle, sin tener que pensar en los consagrados de aquel boom alternativo, si no más bien en cabezas de ratón de la segunda división como Satchel, "Henry", tristona y elegante, una frecuencia adictiva que trajo a mi memoria a Seam, la primera vez que la escuché, "Scatman crothers", la más accesible, con un estribillo pegadizo y un compás vitamínico que deja espacio para que se cuele su espontáneo lado pop, y "Cherry wings and canopy trees", ortodoxa exposición de desafinada acidez que por unos instantes me lleva a esa marciana dimensión de los geniales Radial Spangle, aunque todo queda en un mero conato momentáneo.

Eric Krueger y Mike Allen, miembros originales, continúan sumergidos en esta aventura teniendo como compañeros a Eric Laeyendecker y David Kiley, pero en la grabación de este 'terciopelo caído' formaba parte de la plantilla Kevin Ritzke, siendo Sunday Flood un trío bien avenido en busca de un mismo sueño.

https://sundayflood.bandcamp.com/album/velvet-is-falling

CALLAO

lunes, 18 de mayo de 2015
RUSIA (2013)

La defunción definitiva de ese baluarte musical llamado Grooveshark, ha empobrecido un poco más la imagen de este blog ante la imposibilidad de poner los discos con opción de escucha directa, pero lejos de venirme abajo he visto el inconveniente como algo positivo respecto a mi idea de dar más espacio a bandas noveles o con falta de repercusión. En los tiempos que corren, tenemos mil y un sitios desde los que leer sobre formaciones consagradas, con lo que de alguna manera es bueno ofrecer algo distinto aunque sea desde un rincón tan pequeño como el mío, donde somos cuatro los que nos comunicamos pero bastantes (dentro de lo que cabe) los que se dan un garbeo por aquí a oír o leer algo distinto, y aunque en honor a la verdad he de reconocer que siempre me ha gustado alternar propuestas populares con otras que apenas lo son, no es menos cierto que me seduce mucho recomendar exclusivamente obras humildes que por una razón u otra pasaron algo desapercibidas en su momento. Hay tantísimas cosas a las que recurrir, lanzándose al redil de la búsqueda y la recomendación colegueril que lo veo tan excitante y divertido como dar opinión sobre un fenómeno de masas. Merced a eso último di con este fantástico 'Rusia' de los sudamericanos Callao.

Llegué a esta banda de Buenos Aires (Argentina) por mediación de Fran Fourcade, mitad de los emergentes Uma Totoro. Ambos combos tienen relación y puntos en común musicalmente hablando, y a raíz de unir cabos con su agenda de conciertos, tuve la idea de curiosear en las bandcamp respectivas de algunos de esos grupos de la ciudad porteña, que tratan de abrirse camino con fuerza sin el amparo de un sello potente o a veces desde la autoedición. Indagué en su breve discografía y decidí ir por orden cronológico, degustando su Ep homónimo de hace casi cinco años, compuesto por tres aguerridos cortes que ya mostraban el camino a emprender. Un tratado instrumental en el que hay espacio para la experimentación, el noise y el punk-rock garagero, con un casi imperceptible pero a la postre palpable tinte psicodélico, guitarras abrumadoras, ritmos contundentes y una producción formidable. Difícil resulta encontrar parecidos razonables a su discurso, de hecho solo algunos pasajes te pueden llevar a pensar en algo con lo que asociarlos, un factor a su favor nada gratuito por su parte porque denota espontaneidad y dotes suficientes como para proponer algo que sea ciertamente identificable dentro de un estilo, el post-rock, que si bien por lo general tiene un grado mayor de innovación respecto a otros géneros, también posee unas leyes circunscritas.

Poca información he hallado de ellos, ni tan siquiera el nombre de sus miembros, pues gustan de mostrar su espíritu antes que exponer su obra, como reza su último lema publicado en las redes sociales. De ahí se puede deducir que entre su amalgama de artistas y bandas a respetar, se encuentran Ryuichi Sakamoto, Black Flag, Yo La Tengo, God Is An Astronaut, Wild Nothing, Sonic Youth, Misfits, Dead Kennedys y Mogwai, gente de otros medios como Sylvester Stallone, Russ Meyers, la fotografía vintage, los colores de River Plate y los muscle cars americanos de antaño. Se han pateado infinidad de locales de la capital bonaerense junto a compañeros de fatigas como Surfing Maradonas, Riphle, Bencina Disturbio, Nubra, Joint Ravolta, La Suma de los Tiempos, Hernandes, Sinux...y si se impusiera la lógica en el futuro debería ser proyecto reputado a reclamar en citas grandes, incluso fuera de sus fronteras, pero ya sabemos como funciona esto, y de hecho desconozco si en su mente solo cabe disfrutar de lo que hacen sin más pretensión que continuar haciéndolo a largo plazo.

En fin, que como os cuento un poco más arriba de estos párrafos, no quise empezar la casa por el tejado y esperé a disfrutar del plato estrella, el genial 'Rusia' que hoy nos ocupa. Que poderío en su apertura con ese rotundo "El faro del barolo", un tema cargado de rabia y cordura a partes iguales, una sinergia sonora capaz de destruir cualquier barrera taciturna, un huracán de distorsión y vitalidad que ruge como un feroz animal que ha estado atrapado en una jaula y logra por fin salir para ajustar cuentas con sus captores, mi corte favorito de este monstruo de seis cabezas, "Esos rusos rosas" (los títulos son extraños y divertidos, a buen seguro con un sentido muy gráfico para ellos), donde sobrevuela la sombra de Explosions In The Sky al principio, a mitad desciende para oler el peligro con un escalofrío adrenalítico, luego remonta y vuelve a los cielos para planear en una melodía apacible que sin embargo vuelve a ser interrumpida por una descarga de energía eléctrica...vamos, un portento, un corte infinito repleto de giros bruscos tan coherentes como valientes, con tantas turbulencias como soplos de paz, "Fábrica de mallas", que me trae a la memoria el magistral "I miss you' de Incubus al escuchar esa base rítimica y esa línea de guitarra, a pesar de que la cosa va encaminada hacía otra dirección, un despertar rítmico de desarrollo progresivo, "Misiones a Rondonia", tensando la cuerda hasta cubrir cada hueco con ruido insano, creando una atmósfera asfixiante contradictoriamente agorafóbica, una de esas proezas que uno imagina presentada en vivo en una gran superficie exterior de cielo borrascoso, "El juguete rabioso", rozando el post-metal de Russian Circles, pero con unos riffs oscuros más cercanos al doom de Sunn O))) y la mística de Collapse Under The Empire, y "Pileta de alacranes", que se inicia con unos fuertes golpes en algún lugar entre Radio 4 y Joy Division, y finiquitan al más puro estilo Thurston Moore, dejando la máquina bien engrasada para un próximo lanzamiento que espero que no tarde en llegarnos.

https://callao.bandcamp.com/album/rusia

JOAQUÍN GARCÍA

sábado, 9 de mayo de 2015
THE LOCAL UNIVERSE (2014)

Fresco e intacto mantengo en retina y pabellón auditivo cada instante del concierto de Big Big Love que tuve la inmensa fortuna de presenciar hace casi una docena de semanas y tengo la seguridad de que así será durante mucho tiempo o puede que incluso para siempre. Cada cosa vivida aquella noche tuvo su momento de magia, fue lo que se puede describir como una velada perfecta en todos los sentidos, pero eso ya os lo conté en su día, solo que no he podido evitar mencionarlo porque el broche de oro de todo aquello vino de la mano del artista del que quiero hablar hoy. Lo cité en la crónica de aquel directo pero no mencioné que al acabar la actuación del trío maravillas (reconvertido a cuarteto para la ocasión), mientras salíamos flotando en una nube de allí, nos acercamos a la zona de merchandising en busca de una camiseta para conmemorar el evento y una copia de su disco, pero ante la ausencia de lo segundo, la muchacha que nos atendió nos regaló una tarjeta con un código de acceso para la descarga gratuita de este álbum desde la página web de su autor. No conocía la propuesta de Joaquín García, de hecho mi primera toma de contacto con su faceta artística fue a raíz de su colaboración en el directo que presenciamos unos minutos antes, así que me guardé el obsequio en el bolsillo de la chaqueta con una sonrisa de las que surgen cuando tienes la sensación de que hay un motivo más para redondear algo grande, y lo cierto es que aunque no fue hasta mi vuelta a la Ciudad Condal que accedí a sus dominios para hacerme con esta brillante colección de canciones, estaba en lo cierto, porque 'The local universe' era incluso mejor de lo que esperaba.

Usando su nombre de pila y apellido tal como hace José González, consigue que al igual que pasa con la música del sueco-argentino, quedemos atrapados por sus delicados acordes y su cálida voz partiendo de una base de honestidad tan apacible como la sencillez y cotidianeidad con la que bautiza el proyecto. Todo lo que se percibe en ese folk acústico de lugares comunes es tan primoroso y emotivo que no importa lo más mínimo como firme su discografía, ni que no trate de vender una imagen más allá de lo que ofrece con su guitarra y la belleza coral de su discurso. Un músico nacido en México D.F. (México), aunque suena universal e interpreta sus canciones en inglés abrazando influencias reconocidas como Bob Dylan, Van Morrison, Bright Eyes, Nick Drake, Barenaked Ladies, Counting Crows, Donovan, Leonard Cohen y Jeff Buckley, que en vivo me sonó a gloria siendo solo un discreto invitado que se acopló perfectamente al estilo adverso de sus colegas, que como agradecimiento le acompañaron recíprocamente a la hora de versionear un tema perteneciente a este primer álbum.

Antes publicó de la mano del sello Pedro y El Lobo, un Ep compuesto por cuatro pistas, llamado 'Over the last (live recording)', grabado tal cual en un jardín de la capital azteca ante una audiencia reducida formada por personas de su entorno más cercano y fue un buen preámbulo para descubrir porque derroteros iría su debut. En esta ópera prima rescata tres de los cortes de aquel diamante en bruto e incorpora cuatro perlas más a cual más fascinante. Trasmitiendo con la misma grandeza que Bon Iver respecto al uso de la nostalgia, tan íntimo como The Shivers cuando optan por la desnudez de su alma o Josh Rouse cuando se propone obsequiarnos con canciones que penetran directamente en el corazón. este joven artista crea un universo que no obstante halla su lugar en una parcela original difícil de encasillar. Por esa calidad y ese don de empatizar con los sentimientos del oyente, ha tocado en lugares idílicos de su ciudad de origen como el Museo Franz Mayer, el Lunario del Auditorio Nacional (donde ejerció de telonero de los texanos Balmorhea, que comparten con él su aprecio por una instrumentación preciosista),

Tan solo es el comienzo de algo que se presume será duradero y, si esta industria es todavía algo cabal, reconocido, pero podemos decir que en 'The local universe', su flamante denominación de origen (fue el título de un tema, luego del álbum y después de su banda de acompañamiento), es excelente. Basta con oír la pieza que abre el repertorio "In & out", una exquisitez que habla de la ligera claustrofobia que se siente al no comulgar con tu alrededor, de sentirte fuera de lugar y querer explorar mundo, y en la que la melodía te enreda en su telaraña de redención, las notas te abrazan y llevan consigo, y las anárquicas polifonías te incitan a dar su salto hacía adelante y querer asomarte a la ventana y gritar para canalizar lo que te está comiendo por dentro sin ira ni resentimiento, sin lugar a dudas el corte más poderoso del lote, y que personalmente encuentro afín a lo que hace el genial Right Away, Great Captain!, al que no sé si este músico habrá escuchado a conciencia pero que de ser así, seguro que le encanta, "Uneven", cubierta de inmediatez pop y cantada a pulmón con una pasión abominable, alzándose al olimpo que reinan ilustres como Damien Rice o Glen Hansard de The Swell Season, "The again", donde entona a la perfección un halo emocional que le emparenta con Destroyer, sobretodo cuando entran en acción esos metales pirotécnicos que anuncian luz al final del túnel, y ese deje alt-country que le acerca a Phosphorescent, "The line", divertidamente tropical, incluso con un soplo medianamente reggae en su registro, aunque solo sea un espejismo o un guiño pero que me trae a la memoria la efervescencia de Jack Johnson, Xavier Rudd o Milky Chance, "Already", que tuve la suerte de oír en directo como os comentaba al principio de estas líneas, próxima al slowcore en formas y ejecución, portentosa en su estribillo y el modo de progresar sobre la marcha, tan excitante que puedo cerrar los ojos cuando la escucho y volver a aquella noche en la que con Big Big Love cubriéndole las espaldas, sonó magna, "Particles", que inevitablemente me recuerda a mi paisano Bigott, un impasse en el computo global de este trabajo porque su ritmo y compás es fabuloso desde un punto de vista resplandeciente, vamos que es la muestra más alegre y bailable de todas, e "It's been said", tierna clausura para una obra interesantísima de la que ya espero ansioso una continuación.

Joaquín García Landa con la compañía de Fernando, Enrique y Santiago, grabaron este álbum. Ojalá dentro de poco los pueda ver junto a mis queridos Big Big Love tocando por aquí, y si no a buen seguro que los veo por sus tierras. Muy grandes ambos.

http://thelocaluniverse.mx/#sthash.3iisKrws.dpuf

ARCTIC MONKEYS

sábado, 2 de mayo de 2015
WHATEVER PEOPLE SAY I AM, THAT'S WHAT I'M NOT (2006)

Cuesta creer a veces que seamos tan obcecados como para desconfiar de la calidad de un disco en torno a la popularidad que alcanza en su momento y que años después descubramos ruborizados que nos perdimos algo grande, aunque en realidad creo que no es tan perjudicial, puesto que en perspectiva y sin influencias mediáticas de por medio, es posible que la opinión que nos creamos sea más sincera que cuando la obra en cuestión está inmersa en la desproporcionada promoción de su lanzamiento por razones meramente comerciales. Me pasó con el primer trabajo de este cuarteto británico, el cual desprecié de manera un tanto estúpida pensando que era una exageración que se le pusiera por las nubes vendiéndolo el personal como el álbum de la década, en una etapa en la que cualquier cosa que nos llegaba triunfal desde el Reino Unido o todo grupo que optara por un revival rockero desde los Estados Unidos, era acogido aquí con un fervor inusitado. Vamos, que tras la exitosa irrupción de formaciones como The Strokes, Franz Ferdinand, The Vines (aunque estos tenían sede en Australia), The White Stripes e Interpol, entre otros, parecía que solo había cabida para este tipo de sonido, capitaneado por guitarras enérgicas pero de ejecución desgarbada. Con esos prejuicios, en la audición inicial de este debut me dejé llevar por un instinto distorsionado de concluir que algo que se intenta alabar porque si, no puede ser para tanto. Craso error.

No voy a decir que lo que hicieron estos muchachos de Sheffield (Inglaterra), fuera memorable, pero pasados los años y escuchadas sus trece canciones en la actualidad, se puede decir que crearon un artefacto excepcional que se puede reconocer como una de las óperas primas más impactantes de lo que llevamos de siglo. No me convenció de primeras, cierto, pero ahora me lo llevo al oído y le aprecio un desenfado y una potencia de la que carecen la mayoría de trasnochados que pueblan las listas de lo más granado del indie-rock a nivel mundial. Fue un fenómeno de masas quizá desproporcionado, y de hecho el material que han ido publicando desde entonces, para algunos es tan loable o más que lo mostrado aquí, pero indudablemente había mimbres suficientes para tener cuanto menos una atención mayúscula. Post-punk trotón de ventanas abiertas a la luz, en la onda de lo que también hacían en aquel momento Kaiser Chiefs, The Bravery y Bloc Party, pero con una intensidad mayor, crujiendo las cuerdas en pos de una distorsión chirriante, una sonoridad anárquica pero medida al milímetro, y unos ritmos de batería sencillamente alucinantes, aderezado todo ello con un tono vocal muy particular, que al escupir las letras de su ideario parecía destilar una atroz rabia generacional contra lo establecido.

Esta aventura iniciada por dos vecinos que estrenaban instrumentos que sus familias les habían regalado por Navidad, y que al ver que la cosa funcionaba formaron un combo con compañeros de instituto de uno de ellos cuando tan solo tenían quince años, saboreó las mieles del éxito en un corto intervalo para entrar a grabar este afamado plástico recién cumplidos los veinte. Ni ellos mismos en sus mejores sueños, imaginaban que la cosa iba a cuajar de tal manera, pero una vez metidos en harina supieron coger el toro por los cuernos, dejar atrás su inocente timidez y afrontarlo con naturalidad. Unos pocos directos en su ciudad en los que regalaban grabaciones caseras de sus temas, y el boca a oreja e internet hicieron el resto. En cuatro días se habían convertido sin pretenderlo en la nueva sensación musical para publicaciones tan célebres como New Musical Express, y se les reclutó para formar parte de festivales tan prestigiosos como los de Reading y Leeds, donde se reunió una multitud de periodistas atraídos por su discurso y una legión de seguidores que cantaron a pulmón cada una de sus piezas. Sin embargo fueron cautos y fieles a su identidad, rechazando firmar por una discográfica hasta meditar donde se respetaría completamente su modo de crear.

Domino Records fue la afortunada y no pudieron hacer mejor elección, pues el conocido sello independiente que cuenta en sus filas con gente como Sebadoh, Franz Ferdinand, Tricky, Hot Chip, The Kills y The Pastels, respetó sus condiciones. Lo que después vino, ya se conoce. Una escalada rápida hasta erigirse en el grupo que ostenta el record de más copias vendidas en una sola semana en cuanto a discos debut se refiere (más de trescientas sesenta mil solo en Gran Bretaña) y su nombre en lo más alto a posteriori. Como digo al inicio de estas líneas, yo no comulgué mucho con su universo en un principio, pero desde hace unos años, de vez en cuando escucho de cabo a rabo este repertorio y me sube la adrenalina, comenzando por la garra de la inicial "The view from the afternoon", radiante con su fuerza bruta pero sin perder el gusto por la melodía y en la que al igual que en el resto del disco pulula en el ambiente las sombras de Paul Weller y Ian Dury, no tanto en lo musical como en esencia, porque si algo sorprende en este álbum es lo personal que suena, sin una fuente de inspiración clara ni puntos de partida obvios, "I bet you look on the dancefloor", con unas guitarras de claro sabor grunge y porte noventero aunque luego derivan hacía otros derroteros, un temazo crudo y directo, un cañonazo para seguir la estela de su antecesora pues todos los textos del lote tienen sentido en su orden como un concepto (supuestamente se cuenta un fin de semana juerguista con todas sus consecuencias), "Takes tales of San Francisco", que coge carrerilla con un compás templado para ir progresando sobre la marcha en una maraña ruidosa finiquitada a coro hooliganesco, "Dancing shoes", a la que debe mucho el excelente artista californiano Hanni El-Khatib, "Still take you home", deuda con el lado psychobilly de The Cramps y el surf-rock de Dick Dale, aunque sea de forma un tanto encubierta, "Riot van", su receso, su redención intimista y punta de lanza para la evolución de sus composiciones, un corte con mucho encanto que uno diría que se concebió en plena resaca dominical a juzgar por su desarrollo, "Red light indicates doors are secured", como si Madness y los de Alex Kapranos se dieran el gusto de colaborar, "Mardy bum", un medio tiempo bailable y divertido en el que la voz del amigo Turner destaca sobremanera con ese deje ronco afilado, y "When the sun goes down", quizá la pieza mas efectiva de su discografía, un auténtico trallazo en su traslado al escenario, riffs correosos, punteos saltarines y un estribillo redondo. En definitiva, un trabajo que intuyo que siempre tendrá la virtud de sonar fresco.

Alex Turner (que más tarde creó un proyecto paralelo llamado The Last Shadow Puppets y editó un delicioso disco en solitario como parte de la banda sonora de la magnífica película 'Submarine'), Andy Nicholson (que dejó la banda tras la salida al mercado de este álbum), Jamie Cook y Matt Helders, formaban entonces Arctic Monkeys. Como curiosidades decir que el título del disco surgió del film protagonizado por el gran Albert Finney 'Saturday night and sunday morning', de la que son forofos al igual que de todo el cine británico de los 60's, que la imagen de la portada corresponde a una foto tomada a Chris McClure (amigo de la banda) en un bar de Liverpool, y que Queens Of The Stone Age han sido los principales causantes de la evolución sonora del grupo en sus últimos trabajos, contando incluso con Josh Homme (líder de la formación norteaméricana) como productor.

https://www.youtube.com/playlist?list=PL769CEA2CFBBA7823