SLEEPIN PILLOW

lunes, 3 de diciembre de 2012
APPLES ON AN ORANGE TREE (2008)

Hace un par de días enlacé un vídeo de los rusos Messer Chups en mi muro del 'caralibro' y el bueno de JM Hulme, responsable del magnifico blog 'Carretera 61cortada', me dejó un comentario en el que aparte de mencionar que le habían agradado sobretodo por su deje tarantinesco, mostraba su sorpresa por la procedencia geográfica del grupo. Eso me hizo pensar en la cantidad de países que exportan buenos sonidos y el elevado número de grupos que tratan de fusionar la tradición musical de su patria desde una perspectiva tan respetuosa como innovadora. Alrededor del mundo, desde los rincones menos imaginables, surgen formaciones que crean algo sorprendente con lo que abrir un sinfín de posibilidades artísticas dentro de estilos que, partiendo de una base afín al folclore del interior de sus fronteras, se digieren como algo contemporáneo que puede definirse de igual modo como pop o rock convencional. Esa miscelánea es más completa si cabe en este tipo de bandas, porque si tenemos en cuenta que nacen con la idea de abrir las mentes de las generaciones más longevas, es muy loable que de rebote atrapen la atención de jóvenes oyentes.

Ejemplos de ello bien pueden ser Nagisa Ni Te, que desde Japón han facturado siempre una perfecta unión entre la raíz nipona y el indie-pop, Nortec Collective, que parten de una excusa electrónica para sacar provecho del colorido sonoro de México, Gotan Project de Argentina, que al igual que sus coetáneos aztecas han extraído el máximo al tango, bajo una coartada ambient,  Yann Tiersen, con su centro de operaciones ubicado en Francia, deshojando los pétalos de la experimentación con sabor galo en su corrosiva concepción del rock y su tierna mirada al interior del pop, el sabor africano de Blk Jks desde Sudáfrica y Tinariwen de Mali, que apostando por ofrecer iniciativas opuestas hacen honor a su procedencia con sumo cariño, Hedningarna  abrumando al oyente cada vez que profundizan en la belleza de la mística instrumentación medieval de Suecia, Xavier Rudd con sus múltiples cachivaches y su ofrenda al gran público de aparatos como el didgeridoo y otros ruidos nativos de Australia, Wolfstone en Escocia, que cubren de estilos su portentosa tendencia celta, o últimamente Los Planetas en España que continúan convenciendo con su reivindicación del flamenco sin salirse de su guión habitual. Muchos más se os ocurrirán también a vosotros, pero todos ellos tienen a mi juicio un gran mérito, pues no se limitan solo ha exprimir el gancho, sino que van más allá en su búsqueda del sentimiento que acarrea descubrir sonoridades pequeñas a las masas y convertirlas en accesibles, tarea aún más difícil de acometer.

Por otro lado, cabe destacar que también tienen su valor otros grupos que teniendo su sede en países sin gran cantera de exportación de propuestas actuales, salen adelante haciendo algo grande, como es el caso de los húngaros The Moog con un estimulante indie-rock a lo The Strokes, los chinos Hedgehog y su sincera afinidad grunge, los ucranianos Brainstorm con su eficaz pop, los indonesios Annemarie y su dulce twee-pop...pero no quiero desviarme del tema referente al primer montón, ya que el grupo que protagoniza el post de hoy es uno más de esa interesante hornada y sin embargo no es un cualquiera, puesto que su muestrario me parece uno de los más atractivos que hay hoy en día. Si bandas estadounidenses como Tarantella, DeVotchka, Woven Hand, The Denver Getlemen o Beirut han adaptado ocasionalmente la etnia mediterránea a su mensaje auditivo y les hemos aplaudido la idea, con Sleepin Pillow solo se nos puede ocurrir quitarnos el sombrero.

La razón principal, es que como bien reza el dicho de zapatero a tus zapatos y por muy humildemente respetuosos que hayan sido esos grupos que acabo de citar, este sexteto de Salónica (Grecia), a diferencia de ellos, no admite dudas por ser más sabedores que nadie de la vertiente debido a que juegan en como locales. Verdadera institución en su territorio, este magistral conjunto ha hecho con la música tradicional griega un brutal proceso de reconversión, oscureciendo su esencia y acoplando a ella elementos del trip-hop, el gothic-rock, el metal industrial (solo en perspectiva, casi imperceptible como influencia) y la psicodelia conceptual. Suenan genuinos, sin que se pueda hallar una fuente de inspiración clara, figurando una cara distinta para cada corte y haciendo del ritmo una virtud complementaria a la propia fuerza que desprenden sus textos y su espiritualidad, como si fueran una reencarnación espartana de la sobriedad.

Hace cosa de unos seis meses me los recomendó mi adorada Sra. Esmiz y fue un amor a primera vista. Me enganché totalmente a ellos, como una adicción enfermiza les dediqué escucha tras escucha en mis largas jornadas laborales de aquel momento, que coincidían con la temporada alta de faena, fue como una droga curativa en un momento en el que necesitaba algo diferente que echarme a las orejas. Era caminar con sus canciones en los auriculares y sin darme cuenta estaba andando en plan marcha atlética, sentarme y al rato darme cuenta de que no había silla que me mantuviera, dormir y notar mis ojos abiertos en un instante y es que estos señores tienen todos los ingredientes que hacen que goce con este noble arte como un niño con zapatos nuevos. Puede gustar a seguidores de todo el elenco de bandas oscuras del llamado southern gothic country, sin ser ese su propósito, también pueden ser lo que busca el bienaventurado adepto de la etapa de Mark Lanegan colaborando en los álbumes de The Soulsavers, sin ser tampoco esa la historia y pueden ser la respuesta tenebrosa a Satchel y Brad del mismo modo que, yendo la cosa de extremos, puedan conquistar al que vibre con Tool, Spiritual Front o Sopor Aeternus.

La ciudad que un día cantó los triunfos del Aris con mis admirados Nikos Gallis (a mi humilde entender el mejor base europeo de todos los tiempos) y Pannayoitis Yannakis al frente, puede decir que tiene nuevos héroes, y lo son gracias a esta obra maestra y canciones tan tremendas como las que figuran en el que fue su disco de debut, el formidable 'Apples on an orange tree' (tampoco tiene desperdicio su segundo lanzamiento editado hace dos años, el continuista 'Superman blues'). El mejor aval lo traen la vertiginosa "Instrument of time", que lleva consigo todos las mimbres que sostienen la fuerza del grupo, oscuridad, ritmos arábigos, orientales, grecos, guitarras furiosas, un bajo envolvente y una melodía apagada que irrumpe con energía cuando lo requieren esas máquinas que dan un punto electrónico balsámico y sanador para su atmósfera asfixiante, mi favorita del álbum, la fascinante "The black sea", que se inicia con un violín solitario que parece ser el perfecto guía que nos invita a dar un imaginario viaje por la antigua Grecia hasta que llega el contrapunto con la entrada de la batería, un espejismo de actualidad porque al rato entra la voz y como un encantamiento de serpiente volvemos a ser abducidos por la herencia de aquella era, elevada a lo más alto cuando nos invade la coralidad de su estribillo, "Amplifier my heart", con una instrumentación digna de Massive Attack o Tv On The Radio en sus primeros minutos, pero que deriva en una suerte de tributo a la pericia industrial de Filter, Nine Inch Nails y los Ministry más reposados (si alguna vez consiguieron serlo), una delicia opaca que hace estremecer al menos pintado, "Drop the mask", algo tribal, misteriosa y reflexiva, incluso psicotrópica, como si Perry Farrell de Jane's Addiction volviera a abrazar los efectos del ácido con sus aparcados Porno For Pyros, pero nada que ver en cuanto a trasfondo, porque las orquestaciones aquí presentes vuelven a remitir a su lucha por hacer valer los orígenes sonoros de su cultura, "Drug", título que define bien su psicodelia encarada a referentes sesenteros como The Doors, en este caso, y con un ligero sabor a jazz retrofuturista, pero en la que destaca ante todo su penetrante texto, que de algún modo tira de ironía para declarar la guerra al conformismo y la ceguera mental, "Winter dreams", ensoñadoras acústicas que bien podrían ser deudoras de Pink Floyd o King Crimson, pues vienen cubiertas de un halo sinfónico-progresivo tan cautivador como atemporal, "The light is real", fiel a esa raíz que vais a aborrecer de tanto oírmela nombrar, una pieza con algo de luz para romper una lanza en favor de la accesibilidad, rematada de forma épica como un huracán instrumental que acoge la esencia de otros pueblos  geográficamente cercanos, "Once", sofocante, casi imposible de digerir en ayunas, con dos simples arrebatos de potencia que la puedan hacer despegar, cumpliendo su propósito de intimidación, y "A thousand times to spell", cálida en su alma, melancólica en su desarrollo y preciosa en su interpretación, una de las mejores pistas del lote y sin lugar a dudas la nota dulce, ante todo por esa voz rota y desnuda que logra emocionar. Magistral obra apta para todos los paladares, aunque pueda parecer que no en una primera cata. Hay que darle tiempo.

Sleepin Pillow son Nomik, Ais-Sama, Rispa, The Sikman, Antoine y Nick Jacqueline. Para este trabajo contaron con la ayuda de Pella Papavassiliou, Cyprus Georgia, Michael Piperis, Stelios Karavetzas, Leaf Alien Zulu, Stephen Babali, Anthony Karasidis, Dimitris Tselios, Leonidas Vlahos, Ali Stephen, Asimina Chatziangeli, Costas Kouzof y Stefanos Sekeroglou. Cabe comentar también que con el apoyo de un espectáculo de luces y un equipo de proyección visual, dicen que sus actuaciones en directo son una experiencia única, y que en ellas, sus seis miembros aparecen en el escenario con un disfraz que le da un sabor de drama a cada concierto.

6 comentarios:

rosa dijo...

Txarls!!!!! HOOOOOOOLA!!!!!
hoy tuve que levantarme muy, muy, muy tempranito, a una hora muy, muy, muy indecente, tanto que sólo con recordarlo se me ponen los pelillos de punta :S
Así que he llegado a casa, y necesitaba desconectarme un poco del mundo, venía a 5000 revoluciones.....decidí echar un vistazo por aquí y uffffffff!!!! me ha venido de lujo este disco!!!! lo de la droga curativa que comentas......EFECTIVAMENTE!
así que muchas gracias!
creo que me lo habías dicho, pero se me ha olvidado.....recúerdame tu nombre facebuquiano, que te busco
Buena Semanita Txarls!!

txarls dijo...

Coño, Rosa! que bien que te haya gustado, como me alegra oye, porque además se me pasó por la cabeza que si te pasabas por aquí y le dabas una escucha (siempre y cuando no lo conocieras ya de antes), te gustaría este disco. Tiene ese deje oscurillo que tienen Munly, Woven Hand y similares y cabía esa posibilidad en vistas de que son artistas y formaciones de tu agrado :)
Espero que puedas descansar bien esta noche y que no tengas que volver a pegarte un madrugón semejante al menos hasta que sea para regalarte un viaje de esos inolvidables a Honolulu, Milwaukee, Hawaii o cualquier otro lugar idílico :D
Ah! en el 'caralibro' me encontrarás como Txarls Smith (de los Smith de Philadelphia, jeje).
Buena semana tengas tú también!

Soy una pobre granaina dijo...

:) Bravooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!! Maestroooooooooooo! Qué buen post!

No te lo dije, pero ahora leyendo la entrada me da la impresión de que puede un poco quizá entrar en los ejemplos "Goat", no te parece? bueno, a veces digo tonterías haha lo siento... mua! pero es que ambas bandas me impactaron y percibo que tienen esa esencia.

Muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!

txarls dijo...

Es verdad!!! Goat son holandeses, entrarían en cualquiera de los dos grupos además, porque si bien es cierto que su sonido se exporta desde un país que tampoco saca mucha cosa al exterior desde este panorama, también lo es que su propuesta tiene algo de la tradición de aquellos lares.
Nunca dices tonterías, yo si que digo, una tras otra, jaja, tú siempre dejas comentarios aquí que aportan algo que yo no sé plasmar.
A tus pies y once besos a cada uno :D

Sulo Resmes dijo...

Peaso disco Txarls. La verdad es que llevo dos días poniéndome palote (alegóricamente) con este naranjo que da manzanas (que debe ser la versión griega del olmo que da peras). Estoy muy de acuerdo con lo de las evidentes afinidades con el goth country y ciertas reminiscencias con lo más oscuro de los Soulsavers, sin embargo yo les veo más cercanos a Porcupine Tree que a Tool, aunque bueno, eso ya es hilar muy fino. En lo que no estoy de acuerdo es en lo de Nikos Gallis como mejor base europeo de todos los tiempos... jaaa me maten, Frederic Forte forever!!!
Agradesío por el gran descubrimiento de esta banda. A usted y/o a su señora.
A sus pinrreles...

txarls dijo...

Que alegría que te haya gustado al completo, porque es un disco muy variado y tenía dudas de si te calaría algún tema más aparte del que puse en vídeo o si te parecería muy raruno en general. De todos modos tenía la corazonada de que te parecería un puntazo lo que hace esta gente, es una pena que no sean más populares. Todo lo que lleva consigo la denominación 'naranjo' es mú grande, tú ya sabes, no? :D

Por cierto, ilas fino en positivio, tío, es muy certero el paralelismo con Porcupine Tree (la cosa va de árboles, está claro). Tiene mucho mas de ellos que de Tool, ahí estuvo un poco atrevido, jeje.

Hostia! 'Feredico Fuerte', que gran jugador, jaja, aún le recuerdo de su etapa en aquel ultradefensivo Limoges de Maljkovic junto al gran Richard Dacoury y el espigado Stepahne Owstrowski (no sé si lo habré escrito bien), pero...como Nikos ná ni naide! dos tipos distintos, un base puro en cuanto a distribución y un anotador compulsivo, que recuerdos de ambos.

Las gracias te las doy yo a ti (y mi señora también, que a ella le gustan mucho) por compartirme tu opinión sobre estos helenos, que tenia curiosidad en saber que tal te entraron.

A su merced, buen señor!

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