miércoles, 23 de enero de 2013

DRUMMER

FEEL GOOD TOGETHER (2009)

Ya desde el otro lado del charco vuelvo a reactivar el blog tras unos días de abandono forzado a causa de el proceso de adaptación que se requiere para asentarse en un nuevo continente y las consecuencias del jet-lag. Embarcado de lleno en una nueva experiencia para mi, me hallo en la capital de Mexico, pasando unos días con mi chica, probando las delicias culinarias del país, disfrutando del buen trato de sus gentes y alucinando con cada detalle que diferencia estas nobles y bellas tierras de los estados que forman el viejo continente. Hasta ahora solo había salido de España para visitar el primer pueblo de Francia al dejar atrás la comunidad autónoma de Cataluña (Bourg-Madame), y Portugal, donde fui con motivo de la Expo '98 de Lisboa, y la diferencia con dichos lugares es abismal. Otra forma de hacer las cosas, una actitud ante la vida muy positiva y un clima estupendo han hecho que me de cuenta de lo interesante que es viajar y lo tonto que he sido todos estos años por cerrarme en banda a hacerlo solo por el mero hecho de tener un ligero pánico a volar que al bajar del avión vi como algo estúpido, pues si bien es cierto que existe cierto peligro estando expuesto en el aire a no sé cuantos mil pies de altura, también lo hay desplazándose por carretera o vías ferroviarias. No obstante, confieso que en las horas previas a entrar en el aeropuerto de Barajas, andaba tan nervioso como el personaje que interpretaba Mr.T en la famosa serie ochentera 'El equipo A', pero tuve la suerte de conocer gente con la que iba a coincidir poco después en el trayecto que aparte de ser encantadora estaba bien curtida en el tema aéreo, así que sus palabras me proporcionaron mucha  serenidad y conseguí relajarme.

Bueno, metido en harina y adaptado del todo, hago un repaso a las cosas de las que me he empapado estos días entre cine y música y ya puedo proyectar una lista en mi mente con todo lo que voy a poner por aquí durante mi estancia en la distancia (que pareado más bonito me salido sin querer, oiga!). Durante mi odisea de veinte horas entre bus y pájaro, pude ver cinco películas, a las que sumo tres más que he visto una vez instalado, y de todas ellas he sacado buenas perlitas de sus respectivas bandas sonoras. Filmes como 'Las ventajas de ser un marginado', con canciones de The Smiths, David Bowie, Dexy's Midnight Runners, Cracker, Galaxie 500, Sonic Youth, Cocteau Twins o XTC, la magistral 'Tenemos que hablar de Kevin', con una selección adalid del contraste en la que figura gente como Buddy Holly, The Beach Boys, Lonnie Donegan, Matt Fletcher o Liu Fang, me han dado a conocer a un actor muy prometedor llamado Ezra Miller y de rebote su conjunto musical del que hablaré, espero, esta misma semana, pero antes de ponerme a ello ante la dificultad de encontrar su disco en Grooveshark, quiero escribir sobre uno de los discos que me acompañó en los momentos en los que necesité evadir la mente de las turbulencias, Drummer.

Lo llevaba en mi nuevo mp3 de cuatro duros que igual me ha valido para un roto que para un descosido, porque es uno de mis álbumes favoritos de los últimos tiempos, y por eso he pensado que ya tocaba que me animara a echar una líneas sobre las bondades que esconde este debut y único trabajo editado hasta la fecha del desconocido proyecto paralelo del batería de The Black Keys con otros ilustres percusionistas de la zona de Akron (Ohio).

Aquí el bueno de Patrick se encarga de tocar el bajo y como fundador de este proyecto lleva las riendas compositivas del mismo alejándose del blues-rock garagero de su banda madre en virtud de un indie-rock de carácter alternativo con melodías adictivas. No deja de resultar curioso que esta obra tuviera una promoción tan discreta a pesar del crecimiento del gigante eléctrico que es en la actualidad el dúo que lidera este hombre junto a su colega Dan Auerbach, quien por cierto editó su ópera prima en solitario a principios de ese mismo año, pero las cosas a veces se escapan al entendimiento. Escuchamos esta genial 'Feel good together' y cada tema es una historia distinta que irrumpe con fuerza en nuestro interior. Diez piezas directas, con mucho gancho en sus armonías vocales y su instrumentación lustrosa, que dejan un poso de lujosa algarabía en el ambiente empezando por la inicial "Lottery dust", que comienza con uno órgano y un moog tristones que nos hacen pensar en un principio que la cosa va a ir por derroteros electrónicos, pero que al poco rato se erige en un estupendo corte que puede beber perfectamente del "Baba O'Riley" de The Who o de cualquier hit de la Electric Light Orchestra, pero que también encajaría en el iderario de formaciones más cercanas en el tiempo como The Rentals y We Are Augustines, la enorme homónima "Feel good together", mi favorita del lote, una maravilla del primer al último segundo, con una línea de guitarra preciosa y adictiva a más no poder, con un estribillo magnifico y unos ritmos que dan con el dedo en la llaga a los críticos que puedan pensar que juntándose cinco baterías el disco sea un leño anclado en el virtuosismo a las baquetas, pues aquí con la mayor sencillez posible conquistan y resaltan su humildad, la poderosa "Serious encounters", en la onda de unos Radio 4 a velocidad limitada o unos The Strokes sin deudas con el pasado, pero que en su parte final se estira hasta rozar el emocore noventero de Sunny Day Real Estate y Samian, la catedralícia "Mature fantasy", que con otro tono vocal pasaría por ser un celebrado éxito de Pearl Jam, muy probablemente la mejor pista del disco, una genialidad absoluta, la estimulante "Every nineteen minutes", un himno majestuoso que apuesta por la austeridad, una demostración de cercana desnudez emocional, la afable "Good golly", con un tono divertido y simpático que roza el punk-rock más accesible, la afilada "Connect to lounge", que avanza con un ojo puesto en los 70's, la veloz "Buddyscapes", con un puntito psicodélico formidable y unos compases que recuerdan al sensacional "Apply some pressure" de Maxïmo Park. Monumental.

Patrick Carney (como antes he dicho, mitad de The Black Keys), Gregory Boyd (fijo en Ghostman & Sandman), Jon Finley (miembro de Party Of Helicopter y Beaten Awake), Jamie Stillman (el hombre tras los parches en Teeth Of The Hydra), y Steve Clements (de Houseguest), fueron los músicos que se embarcaron en esta aventura de la que espero con ilusión una posible continuidad.

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