jueves, 5 de noviembre de 2015

HANNI EL KHATIB

WILL THE GUNS COME OUT (2011)

No recuerdo haber tenido nunca tantas dudas a la hora de elegir un álbum concreto de la discografía de un artista como en esta ocasión. Solo tiene publicados tres trabajos de larga duración, pero son tan buenos y distintos entre si, por mucho que sigan una línea de coherencia, que he tenido que hacer una lista mental de virtudes de cada uno de ellos. Lo positivo es que aquí estoy obligado por mis códigos de conducta a escribir tan solo sobre uno por post, pero al enlazar la bandcamp se puede tener acceso tanto al escogido por un servidor, como a los otros dos, con lo que no tengo peso de conciencia y además os puedo animar a empaparos de todo el material editado hasta el momento por Hanni El Khatib porque es francamente interesante. El caso es que me apetecía desde hace algún tiempo dedicarle una entrada y esta tarde me ha parecido perfecta para presentar su rock'n'roll garagero de alma sixtie, que no le hace ascos al blues, al punk-rock al folk ni a nada que se le ponga por delante. Finalmente me he decidido por su debut 'Will the guns come out', por una mera cuestión de cariño. Tal vez raye por debajo de sus flamantes sucesores 'Head in the dirt' y 'Moonlight', pero probablemente tenga más encanto dentro de su abundancia lo-fi, polvorienta, desenfadada, aguerrida y con un punto de inocencia contradictoriamente iracunda. Su frescura permanece intacta, su espontaneidad, su inmediatez, ese Don de la autenticidad, de que todo se degusta de un certero golpe aún a pesar de que hay momentos para la serenidad. Por ese motivo principal he optado por su debut, que de hecho fue el primero que escuché tras llamarme la atención ver su exótico nombre en el Primavera Sound de hace tres años cuando por desgracia me lo perdí por mero desconocimiento de su obra.

Su propuesta puede sonar tan cercana a clásicos como The Sonics y The Troggs como acoger influencias contemporáneas de gente como Black Rebel Motorcycle Club, The White Stripes o los primeros The Strokes, pero si un nombre se puede asociar a su carrera ese es el de Dan Auberbach, mitad de The Black Keys, que pasa por ser su máximo valedor. El bravo músico de Akron (Ohio), produjo su segundo asalto pero desde mucho antes tuvo contacto con este prometedor joven de San Francisco (California) de padre palestino y madre filipina, que actualmente reside en la vecina ciudad de Los Ángeles. Su apoyo y promoción han sido fundamentales para el devenir artístico de un tipo que usando su verdadero nombre completo ha ido creciendo a pasos agigantados desde sus inicios, hasta hacerse un hueco de honor dentro de la industria. Hombre orquesta adalid del yo me lo guiso yo me lo como, ha grabado todas sus obras encargándose de todos los detalles, supervisando las tareas de composición, creación y producción y rodeándose de buenos músicos de confianza. Antes de comenzar su aventura discográfica trabajó como director creativo de una conocida marca de monopatines y como diseñador de una agencia de publicidad, circunstancias que hacen entender que muchas de sus canciones hayan servido de banda sonora para productos televisivos. Anuncios de marcas automovilísticas, calzado deportivo, ropa, bebidas alcohólicas o de una cadena de restaurantes, series como 'Luther', 'Californication', Suits', 'Hung', 'The United States of Tara' o 'House', y el remake de la clásica película de terror 'Carrie', han utilizado alguno de sus éxitos, pero también las ligas de fútbol americano (NFL) y hockey sobre hielo (NHL), así como el videojuego 'Forza horizon 2', donde además prestó su voz como el dj de la emisora ficticia Innovate Leisure Radio.

En su ópera prima hay espacio para un amauterismo encubierto del que casi no queda nada en su devenir actual, pero tal como decía unas líneas más arriba, ahí radica su encanto. Once piezas sutilmente gamberras y descarnadas, con recovecos de sensibilidad en un universo lírico acorde al modo de pensar de un veinteañero de energía intacta que veía próxima la treintena y que por aquel entonces apostaba por contar las cosas de una manera muy distinta respecto a su presente estado de madurez. Las diferencias son palpables desde la misma duración del disco, que apenas supera los treinta minutos. Impulsivo y con ganas de romper moldes, se presentaba en sociedad al tiempo que en las entrevistas de promoción afirmaba que su música estaba hecha para cualquiera que haya recibido un disparo o haya sido arrollado por un tren (desconcertantes palabras pero realistas dentro del paralelismo con su metáfora), y lo confirmaba con piezas tan eclécticas como la inicial homónima, donde unas teclas descompasadas dan paso a un canto a capella interpretado con un registro vocal afín al de la rana Gustavo (si, si, a veces se me va la pinza con las comparaciones, lo sé), una especie de intro que nos pone en situación, "Build. Destroy. Rebuild", eléctrica, furiosa, con un compás que bebe del boogie boogie más añejo, pero también del rockabilly de Stray Cats, una nihilista llamada a las armas y a la confrontación, "Fuck it, you win", riffs punzantes a lo Jack White, aroma bluesero en colisión con una fascinante actitud punk implícita en esos aullidos desquiciados que suelta nuestro héroe del día, "Dead wrong", mi favorita no solo del lote sino de toda su discografía, una joyita accesible que recupera el espíritu del swing cincuentero con esos adorables coros doo-woop, "Come alive", amenazadora y cautivadora a partes iguales, al son de esas guitarras afiladas como cuchillos de carnicero, "Love one", crujiente, vacilona, desnuda, como si Ian Dury resurgiera de su prolongado letargo, "Heartbreak hotel", su personal relectura del infalible hit de Elvis Presley, llevado a un terreno inexplorado donde preside un banjo destartalado y un deje mediterráneo, "Wait, wait, wait", su cara amable sacada a relucir, una tonada folkie que acepta lo que dicen esas voces que citan a Devendra Banhart como referencia ineludible del californiano, "Garbage city", envoltorio grunge para una canción de ínfimos acordes de solitaria cuerda, "You rascal you", Louis Armstrong flotando sobre psicodelia distorsionada, y "I got a thing", versión de Funkadelic, con base stoner.

Un disco estupendo en su condición de cicerone que concibió junto a Nicolas Fleming-Yaryan (batería de estudio que ha trabajado con Aesop Rock), Greg Reeves y Marc Bianchi.

https://hannielkhatib.bandcamp.com/album/will-the-guns-come-out

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