miércoles, 17 de enero de 2018

417.3

34 (2016)

Siento debilidad por las bandas que practican estilos musicales poco explorados en su país de origen, como también por las que utilizan un nombre de esos que cualquier jerifalte de multinacional discográfica querría hacerles cambiar por falta de gancho comercial, y por alguna extraña razón adoro a las que ponen la imagen de un edificio en su portada. Pues bien, hoy voy a escribir sobre un cuarteto que me complace en todos esos sentidos y además me fascina por su sonoridad. Desde Rostov-On-Don (Rusia), con la peculiaridad de llamarse 417.3 y hacer un post-rock depurado y elegante, ligeramente superior (a mi parecer) al que llevan a cabo las otras formaciones de allí que tratan de abrirse hueco en el panorama internacional, estos tipos me ganaron por completo con '34', su segundo álbum editado hace un par de años, y que en su día me dio a conocer mi buen colega Silencekid. Inmediatamente se convirtieron en una compañía habitual para mis ratos de evasión y eso me hizo interesar por sus compatriotas coetáneos, pero me anclé en lo que ofrecen estos zagales porque raya a un nivel excelente y sin hacerle ascos a la experimentación y la reinvención de sus propias maniobras, son accesibles a cualquiera que goce con la música instrumental en su definición más apegada al rock.

Me llamaron la atención los datos que daba de ellos mi colega manchego y todo lo que he nombrado en las primeras líneas de este post, pero cuando reproducí las canciones en su bandcamp aquello pasó a un segundo plano, porque musicalmente me dejó gratamente sorprendido. No les encontré defectos en la comparación con los mastodontes del género tipo Mogwai, Explosions In The Sky, God Is An Astronaut, Caspian, Russian Circles o nuestros Toundra, aunque su propuesta está más próxima a los ucranianos The Best Pessimist o los mexicanos The Polar Dream. Tienen tres trabajos separados por una barrera de inactividad discográfica de cuatro años y por ello se percibe una evolución considerable entre aquellos primerizos '_(-_-)_' y '2',  y este compacto '34', en el que aparcaron los instrumentos de cuerda (violín, violonchelo y contrabajo) que le daban un enfoque cercano a Godspeed You! Black Emperor. En este disco lograron madurar su concepto e imponer la coherencia en sus desarrollos instrumentales incorporando a la ecuación unos ligeros ademanes electrónicos, que le dan lustre a unas piezas largas que en todos los casos superan los ocho minutos de duración.

Rompiendo un silencio largo que vino provocado por el hecho de que varios de sus miembros se centraron en un proyecto paralelo formado a medias con gente de la banda grindcore Retina, llamado Henry Teil, en el que sus músicos se van de un extremo al otro porque exploran los entresijos del ambient de mil y un cachivaches, 417.3 se encerraron en un estudio de East Palo Alto (California), para grabar su mayor faena hasta la fecha y contrataron para la producción al propietario del mismo, que era nada más y nada menos que el clarividente Jack Shirley, aclamado por su trabajo en dicha tarea para los black metaleros Deafhaven, y guitarrista en sus ratos libres de los hardcoretas Comadre. Un acierto total puesto que supo dotar de músculo y tecnicismo las cinco pistas que contiene el álbum.

Lo primero que resalta al echar un ojo a los temas antes de escucharlos, es que los títulos son simples cifras, cuyo significado desconozco pero seguro tienen algún sentido para ellos. Tanto en su ópera prima como en su segundo asalto, hicieron lo mismo, aunque un par de cortes de cada uno fueron bautizados con símbolos. En el que nos ocupa, dos de triple dígito y tres de doble, comenzando por "15", un inicio directo y a pecho descubierto que muestra un crecimiento que cuaja a la perfección con sus intención de sonar tan poderosos como condescendiente con los oyentes que necesiten aire en medio de la bruma, un carrusel de emociones excitantes que se disfruta tanto en el fragor como en el sosiego, "92", amansada en su arranque, cogiendo fuerza a medida que avanza con un golpeteo de las cuerdas y la percusión que transmiten cierta sensación de furia melancólica, de hacerte pensar en algo personal para lo que cuesta encontrar explicación, y es que la música de estos chicas y muchas en general, suelen llevarnos a estados anímicos de libre interpretación, "581", en la que colaboran los antes mentados Henry Teil o mejor dicho, los dos componentes de Retina que completan su escuadra, dando un prisma ambiental a una creación robusta y luminosa, caminando por túneles espectrales, entre niebla densa, dibujando secuencias temibles que captan nuestros miedos y los afrontan a base de riffs solitarios, con unos silencios gélidos que erizan la piel, su cúspide creativa, vaya, "501", vuelta a ese cabalgar carnoso de brega infinita, trayendo a mi memoria a los Team Sleep de Chino Moreno, aunque esa puede que sea una percepción mía un tanto atrevida, y "52", donde aparece una influencia inédita hasta el momento como es el post-punk, y es que esas guitarras en lamento tienen una deuda asequible con el género, a pesar de que la cosa vaya por derroteros opuestos en algunos instantes de su alargado minutaje.

417.3 són en la actualidad Renat, Sergei, Stas y Artur. El primero de ellos, sustituyó recientemente a Slavik, que tocaba la batería en este '34' y en la primera etapa del grupo pasaron por su seno, el también batería Genz, la bajista Petya, la violonchelista Kolya y las violinistas Vita, Sonya, Tanya y Ksenya.

https://4173.bandcamp.com/

1 comentario:

  1. Muy curiosos, ya sabes que el post rock me cuesta un poco pero la propuesta está interesante. Besos mi angelito :D

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