TRADING SNAKEOIL FOR WOLFTICKETS (2001)
Volvemos a la senda de la relajación de manos de una propuesta folk de muchos quilates que hará más llevadera esta primera jornada de la semana. Hace unas semanas volvía a ver la interesante película 'Donnie Darko', debut del irregular Richard Kelly en la dirección y primer papel como protagonista indiscutible (en la brillante 'Cielo de octubre' compartía ese honor con Laura Dern) de Jake Gyllenhaal, y en los créditos aparecía el tema más popular de este artista de Fresno (California), "Mad world", una relectura atmosférica y ralentizada del clásico de Tears For Fears, que puedo decir sin rubor que es una de las mejores versiones de todos los tiempos. Recordé lo mucho que me gustó la banda sonora de ese largometraje, en su totalidad, con temas de los propios Tears For Fears, Simple Minds, Echo And The Bunnymen, The Church, Duran Duran o INXS (que por cierto, al igual que Jules, aportaban una versión, en este caso del "Love will tear us apart", de Joy Division, canción que también se incluía en su formato original), y que en su día conseguí este segundo disco de estudio del cantautor estadounidense atraído por saber como sonaría su propuesta en general. Tenía totalmente olvidado este 'Trading snakeoil for wolftickets', del que incomprensiblemente no recordaba casi nada, ni si quiera lo bueno que era el vídeo de la famosa canción dirigido por cierto por el cineasta francés Michel Gondry, y la verdad es que fue muy grato volver a vivir la experiencia de escucharlo. Una voz dulce y cálida, una manera de tocar que bebe del blues y unas coordenadas folk que recuperan el espíritu de otras épocas con Harry Nilsson, Don McLean o los primeros R.E.M. (el timbre de voz que emplea es muy similar al de Michael Stipe) en el horizonte, son razones más que suficientes para que se considere a este multiinstrumentista un referente capaz de superar la molesta losa de valorarse su carrera por un solo éxito. Sé que es innumerable la cantidad de veces que ha sonado ese corte en videojuegos, publicidad, películas, series, trailers, documentales...pero si se coge cualquiera de sus cuatro álbumes, se descubre a un soberbio músico que evoca grandes sensaciones a través de unas canciones que son pura humildad. Mis razones para defender a capa y espada sus discos se basa en un solo toque de botón, el que de pie a que suenen piezas como "Broke window", precioso comienzo tocado con escobillas y con una melodía polifónica para cubrirlo de tejidos herederos de Simon & Garfunkel, "No poetry", masajeando las cuerdas con sutileza y tino, para crear unas notas hipnóticas adornadas con slide, "Dtla", que me trae a la memoria la luminosidad de los británicos Gomez con ese empaque rítmico y coral de estribillo portentoso, "Lucky", breve pero eficaz retrospectiva de la mñusica de raíz, con banjo y ukelele para dar un enfoque más real al asunto, "Pills", entrañable y delicada como una piel de terciopelo, fácil de aprender y canturrear, ideal para sonreir mientras nuestra mente viaja atrás en el tiempo para pensar en la edad de la inocencia, "Umbilical town", ternura y sensibilidad a flor de piel, con una melodía de guitarra bien bonita, "The princess of Hollywood way", sensacional pista de deje celta que anima un día desolado con solo disfrutar de tres segundos de su recorrido, y como no, la antes mencionada "Mad world", una composición magistral que solo puedo describir como un placentero sueño auditivo. Gary Jules Aguirre, Jr., estuvo acompañado por Michael Andrews, Robert Walter, Sarah Brysk, Al Sgro, Matt Lynott y George Sluppick.